Maduro, dos escenarios, una realidad y elecciones burguesas

Lo dijo Martí: "en política, la verdad es lo que no se ve".

Venezuela, a dos décadas de balances del proceso en tránsito hacia el cambio de paradigma, trasponer el sistema capitalista hacia el socialismo, premisa que en política muestra una ideología hija del tiempo de madurez de la mentalidad burguesa, que ofreció luz, progreso, desarrollo y transformación, que solo y en parte, en compartimientos estancos, y en un proceso largo y tendido en la historia Universal, muestra los avances y retrocesos con los que hemos topado, reivindicando los aspectos novedosos que el chavismo como movimiento de masas, vislumbró, al final del siglo de la comunicación. Los resultados están a la vista, y basta pasar la mirada sobre lo que ha sido nuestro devenir como nación que se concita desde 1830, para darnos cuenta de que son los hombres de uniforme, quienes han planteado una visión unitaria y de conjunto, cediendo la administración del país a manos de los civiles, no el mando, retienen el poder, manu militari, en un mundo en el cual se imponen como última opción ante los conflictos que se suponen deberían ser resueltos en mesas de diálogo de altura, entre iguales intelectualmente, aunque el pragmatismo se haya impuesto como la manera más directa de resolución de conflictos entre burócratas que ocupan las altas capas en los campos de la política, la economía y la cultura actual.

La grave crisis actual que padece el mundo en general y lo que ocurre en Venezuela en particular, es la visión de conjunto del antagonismo entre los factores encontrados en un sistema que atiende de manera arbitraria, lo que a consideración de parte, debería ser lo que manda la ley, y no a discreción de quien funge en determinado momento como cabeza del ejecutivo, frente al resto de poderes que se suponen regulan las actuaciones en una relación de igualdad e identidad frente a los ciudadanos, los electores, el poder del soberano, que en estos tiempos se traduce en potencia. Sin embargo, una cosa es la teoría, otra lo que en la práctica es costumbre por parte de quienes una vez alcanzado el poder, cambian de enfoque y de manera pragmática, fuerzan las condiciones en las cuales se actúa en una sociedad que sigue escindida, separada, estratificada, disuelta, y en compartimientos estancos, desde donde se construyen los canales de comunicación sujetos a las instancias gubernamentales, que en la práctica desconocen la ecuación democrática, vinculándola con el poder ejercido por la mentalidad burguesa, que como meollo atañe a la cultura occidental, la que está en crisis terminal en este siglo, luego de su implantación hace cuatro siglos, y que ha pretendido marcar bajo su sello a todo el mundo, desconociendo las particularidades culturales y civilizatorias.

Es en este marco de ideas que vemos con preocupación la tendencia actual del gobierno de Maduro, alejado totalmente de las bases programáticas del chavismo originario, la del Plan de la Patria, y pareciera que asumieron que el Golpe de timón era hacia el neoliberalismo, aplicando un socialismo hacia abajo desde la perspectiva de la estructura social de composición excluyente de las clases sociales, de manera tal que o están conmigo o están contra mí, al mejor estilo del sátrapa Bush. Ahora se trata de implantar una nueva mentalidad, el llamado Nuevo Orden Global, donde solo tiene cabida el 1% de la población mundial, excluyendo a los pobres, la competencia forzada y desigual entre los nuevos multimillonarios que se disputan el control de la economía y los mercados asociados a la tecnología de última generación. Es asombroso lo que se mueve entre los subterfugios del poder y por supuesto desde donde se ejerce el poder a nivel mundial, desde los centros absolutos, sólo para el selecto grupo de quienes toman las decisiones de cuáles son los comportamientos al que se deben someter los del resto de los países que conforman la diáspora de los postmodernos, en relación a los que forzosamente siguen atrapados en la modernidad. Tratado de forma sencilla, lo que es complejo y que se complica por sus intríngulis, muestran claramente el nivel de los conflictos materiales y espirituales que no podemos obviar, puesto que indican las dos posturas principales del conflicto civilizatorio.

El torbellino de acontecimientos y acciones resultantes en la toma de decisiones por parte de los grupos y sectores disidentes del chavismo, que vieron en el madurismo, la fisura por donde colarse en el gobierno, haciéndole sombra al liderazgo incipiente de nuevas corrientes y oportunidades, para ocupar los cargos desde los cuales tomar parte en el reparto del botín, disputado entre oficialistas y oposición. De forma meridiana se aprecia también lo que esto ha significado para los recursos de la nación, que han sido dilapidados a manos llenas, asegurándose en buena medida, la erogación hacia las bases de sustentación del régimen cívico militar policial, mecanismo de la gran maquinaria de control y coordinación a nivel global dentro de las limitaciones que como Estado en gestación de un tinglado que obedece a ordenes desde un pragmatismo estructural, y como defensa usan el yoli del enemigo mayor y el enemigo interno. Según declaraciones de los oficialistas, y pese a las opiniones desde los ámbitos de discusión y diálogos para el aporte de alternativas ante la crisis sistémica, negados de facto por el gobierno, cuya solvencia está seriamente cuestionada por los datos detallados sobre la mala administración, que sólo ha logrado mantenerse a flote con el endeudamiento de la nación, cediendo incluso lo más preciado de los referentes subjetivos del patriotismo; la entrega de las áreas claves para ser explotadas a cambio de divisas para costear el tren de gastos gubernamentales, sin beneficios que realmente vallan en beneficio de las mayorías.

Venezuela está embarcada frente a la región, en un sistema que finge ser mixto, capitalismo de Estado, y socialismo de la nación, bajo los supuestos de premisas basadas en la ideología que es una mezcla de varios conceptos dentro de una extensa gama de alternativas, que desde la "cultura de la sanción" desarrollado como argumento en los siglos transcurridos, poniendo de manifiesto que todo movimiento tiene como objetivo y fin la total y absoluta independencia, a través de un proceso de cambio por etapas, que dista de lo revolucionario propiamente dicho, aprovechando lo mejor de ambos mundos, donde se mantienen una dinámica dialéctica pertinaz, un sistema de democracia burguesa, cuya mentalidad no ha sido superada, atendiendo al compromiso sostenido en darle participación a las elites, en los asuntos del Estado, para permitir por esa vía, atenazar los público y lo privado, en beneficio del país y su gente. Es un discurso manido, superfluo, puesto que los pares participan desde sus ámbitos propios, donde no tienen cabida sino los que pertenecen a tales posiciones de clases sociales; los ricos siendo los menos en número dominan sobre los muchos que son pobres, gracias a que no se favorece en igualdad de condiciones a los trabajadores, siendo el capital humano el menos favorecido dentro de la estructura piramidal estalinista.

Desde las izquierdas se han propuesto varias ideas, que son desechadas por la coyuntura que priva sobre las decisiones que se toman, dejar hacer, dejar pasar, postergar, y aplicar políticas favorables a los de arriba, más que a los de abajo. El signo de la divisa verde dice más que mil palabras, sometidos a tales niveles de entrega a las decisiones tomadas desde afuera, es solo una muestra de cómo se ha venido manejando la economía de la RBV cuyo signo monetario comercial es el dólar, de uso común y corriente, lo cual además trae como consecuencia que el sistema sea especulativo del cual sacan mayores beneficios quienes más tienen, capitalizando sus capitales, que en nada benefician a una economía real. Inflación, deterioro del poder adquisitivo, la imposibilidad de ahorro, el deteriorado sistema de los servicios de primera necesidad, los insumos de la dieta básica, el acceso a los medicamentos, a las consultas por padecimientos de enfermedades crónicas, el racionamiento de agua, del gas, la gasolina, un cuadro que se padece desde hace siete años, e os cuales hay un sector de negacionistas acérrimos, que desde el gobierno y de quienes lo apoyan con vendas en los ojos, que no se percatan del terrible daño que supone para las generaciones futuras, el hecho de que el endeudamiento progresivo por las solicitudes de créditos blandos, tienen un alto costo a futuro sin dudas.

Del desmoronamiento del muro de Berlín, a las consecuencias relacionadas con el multilateralismo, donde la tendencia de los neoliberales llevan la batuta, ante lo cual no se plantean sino discursos que de paso no tienen elocuencia, pues del dicho al hecho hay todavía mucho trecho, y pasa el tiempo, y año tras año se ofrecen más esperanzas que serán logradas en un futuro próximo, que está casi por llegar, que falta poco, que ahora sí vamos a asumir que ha llegado el momento del cambio, del desarrollo, del progreso. Pero la realidad nos estalla de frente y sin aviso ni protesto, se siguen aplicando medidas que aumentan los desniveles en la población. De nuevo habrá elecciones de alcaldes y gobernadores, alcaldesas y gobernadoras, y hacia allá se enrumban todas las baterías, los recursos y las potencialidades. De nuevo se ofrecen villas y castillos, se hacen esfuerzos para darle un maquillaje a la ciudad, hacer entrega de algunos insumos que bajen las tensiones en medio del abigarrado panorama que se extiende cada mes más, sumando los decesos, y los casos de afectados por el enemigo número uno de la humanidad, el invisible y la más letal de las armas de destrucción masiva contra la especie humana. De esta situación hay quienes se están lucrando como nunca antes, produciendo medicamentos, vacunas con un alto costo en el mercado, que las naciones en la obligación de suministrarlo a sus habitantes, aspiran lograr atender a la mayoría de la población, lo que a todas luces resulta casi que imposible. Cuantos países están colaborando en permitir que se establezca un consenso para atacar de frente y sin más demora esta pandemia, poniendo de lado las diferencias que se han levantado por intereses mezquinos, que en nada ayuda a que el mundo pueda experimentar por primera vez lo que es la solidaridad entre los hombres y mujeres de buena voluntad, de honestidad, de capacidad de empatía, de mostrarse como seres humanos de verdad, pues es tal la deshumanización a la que hemos llegado, sin hablar de los no humanos, otro tema candente y en el tapete de los primeros países del planeta.

Nuestro sistema presidencialista, como ha sido práctica cada vez más común en Occidente, desde la implantación de la mentalidad burguesa, de la cual no nos hemos descolonizado, seguimos comportándonos desde los viejos esquemas de regímenes distinto a los parlamentarios, más propios de las potencias dinásticas imperiales europeas. La concentración de los cinco poderes en la potestad del ejecutivo, por delegación causal, administrativa, judicial, legal y jurídica, elevando tal majestad a la par de los roles que se confunden con los de regímenes monárquicos, pues en la práctica concentran y ejercen el poder, claro está matizado por un burocratismo, que se concentra en una persona, la figura paternal y protectora del que preside los actos y solemnidades protocolares, en la que tal majestad está presente, aunque se diga lo contrario, venimos de una provincia que nos impuso modos y costumbres, un sistema liberal y de democracia que no termina de cuajar, puesto que el soberano no la ejerce a cabalidad, sometido como está bajo unas estructuras donde las clases sociales van de arriba hacia abajo, desde un esquema de aristocracia, oligarquía, burguesía y un funcionariado que acata pero no cumple sino a su jefe inmediato, típico de los regímenes dictatoriales, donde la figura de los generales en jefe, ejercen más dominio desde sus posiciones de mando, y tienen la última palabra. Deslastrarnos de tales remilgos cuando además les viene como anillo al dedo, puesto que dominan exclusivamente el escenario nacional, ocupando los mayores cargos y responsabilidades que hasta ayer era coto exclusivo de los civiles dedicados al oficio, con sobradas credenciales para ocupar el cargo.

Este es nuestro mundo, el que aspiramos cambiar, mejor aún transformar, estamos obligados a hacerlo posible por nuestros hijos, nuestras hijas, por el bien de la patria, con un Estado que se dedique con los mejores talentos, a hacer las cosas cada vez mejores, cualificadas y cuantificadas, para que satisfagan en mancomunidad, las necesidades básicas, y el incremento de las condiciones de existencia que como es lógico y racional, sea la garantía del vivir viviendo, del vivir bien, acorde con un pensamiento producto de la madurez mental, de una espiritualidad acorde a lo mejor que ha logrado la humanidad con el conocimiento acumulado por lo menos en los dos últimos milenios. Suponemos a estas alturas del partido que se dice ser el núcleo socialista de la revolución, habiendo superado los errores cometidos durante la IV república, herederos como somos de lo mejor de los mundos en el que nos desarrollamos y evolucionamos como especie. Tenemos un Estado que a duras penas ha logrado sortear algunos baches en su devenir, sin embargo, dista mucho de ser la genuina representación del sentir nacional, la diáspora de millones de venezolanos y venezolanas que hoy residen en otros países, donde pocos han logrado cierta estabilidad y decoro, pues las condiciones nacionales no les ha garantizado sus derechos difusos.

Una vez más hemos vuelto a ser el emporio de las trasnacionales que explotan nuestros recursos a cambio de divisas con las cuales el gobierno logra a duras penas disponer de los escasos recursos de que dispone, pues hay un inmenso hueco fiscal, y una deuda interna que dista de ser la mejor en años. Nuestra Faja del Orinoco, el Arco Minero, las zonas económicas exclusivas, la situación de nuestros límites territoriales, donde las incursiones de factores desestabilizadores se han incrementado, lo que favorece a las corporaciones bélicas, de ilícitos y negocios sucios, mafias y grupos delictivos que aprovechan la debilitada situación del país, y el desgaste que acusa el gobierno madurista, distanciado del chavismo, por diferencias doctrinarias y programáticas. El gobierno que recibe asesoramiento de los chinos, los rusos, los iraníes, los cubanos, y que cada vez tiene menos acompañamiento por parte de los países miembros de los pactos logrados por Chávez, que no han sido honrados como corresponde, es decir de manera contundente ante los organismos internacionales. El madurismo a cargado la mano sobre quienes piensan distinto, utilizando todos los recursos que tienen a disposición del Estado y del partido, que toman del erario público a discreción, para cumplir con los compromisos don las clases trabajadores, sin embargo, la deuda es inmensa, las necesidades de la población del país entero es un clamor a voces y esperan por oportunas respuestas a sus problemas estructurales.

El último escándalo que ocupó todos los medios de difusión masivos del país, otro caso de corrupción por parte de otro militar en un entramado que requiere de tiempo y de colaboradores internos y externos, para manejar grandes cantidades de recursos y capitales que van de una mano a otra. Dineros públicos en empresas públicas, y privadas, mixtas con capital privado y del Estado. Cuantas veces hay que denunciar los hechos de corrupción para que se tomen cartas en el asunto, y sea inmediata la respuesta eficiente y efectiva para erradicar el pernicioso mal para la salud pública. Se atiende con celeridad las denuncias de la contraloría social, que son la primera línea de acción contra los ilícitos de distinta naturaleza, que golpean el patrimonio de la nación. Cuantos corruptos han sido cesanteados por ser funcionarios de altos vuelos o militares de alta graduación. Funcionan las instituciones del Estado, se cumple la CRBV. La corrupción lamentablemente no se puede acabar pues forma parte intrínseca de los seres humanos, con sus atributos y sus debilidades. Pero ciertamente se puede controlar su expansión, colocando gente honesta, que cumplan con los requisitos de ley, que hayan pasado por los filtros respectivos, no basta con use o no uniforme; a los psicópatas y los sociópatas les da igual la ropa que usan o el color con que se vistan, o propalar consignas a favor de determinado partido o institución. Son enfermos que padecen de desorganizaciones que para nada son excusas para evadir sus responsabilidades.

Muchos de los que levantaron el perfil de los socialistas que acompañaron a Chávez desde sus inicios como mandatario en la V República, a lo largo de todos estos años, han dado sobradas muestras personales de hablar con el ejemplo, cosa que no vemos reflejado en algunos servidores públicos que ocupan cargos de relevancia en todo el país, y han sido señalados por el pueblo representante de los intereses de la patria a nivel local, estadal y estatal. Muchos son los obstáculos que se deben salvar y debe ser a tiempo, antes de que los últimos referentes estén fuera del alcance de los ataques que en definitiva buscan la desestabilización, con aviesas intenciones, puesto que hay mucho en juego, y quienes tienen la sartén por el mango, no quieren soltarlo, una idea errónea de lo que es ser demócrata, es decir, participar en igualdad de condiciones frente a sus adversarios, que no enemigos; por el bien común, por satisfacer las necesidades que son muchas, y las padecen las mayorías que han aumentado últimamente.

Veremos cómo se definirán los aspectos con la nueva campaña para las elecciones del segundo semestre del año. La maquinaria psuvista deberá ganar las elecciones haciendo el mayor reparto en toda su historia para ocupar los diferentes cargos en medio de expectativas no alentadoras, las circunstancias vividas hasta ahora requieren de un concierto entre los actores políticos de las disminuidas bancadas que hacen vida en la República Bolivariana de Venezuela, donde habrá que corregir las reglas con un nuevo CNE madurista, que buscará mantener sus estadísticas.

La trampa sale a flote como el corcho debido a su densidad.



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Franco Orlando


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