Encontrar el camino en una Venezuela sin rumbo

Nosotros somos los mediocres venezolanos, porque decimos sí cuando debemos decir no, porque decimos no cuando debemos decir sí, porque desesperadamente buscamos ver el sol en la luna, porque con desesperación buscamos ver la luna en el brillo del sol, porque nos acostamos en la cama para dormir por la noche, sabiendo que la luz de mañana será el mismo hoy que nos duele desde ayer.

Aprender a escuchar, aprender a perdonar y aprender a vivir, es muy fácil pedirle a otro que haga lo que nosotros no queremos hacer, y hasta que la muerte no se desnude frente a nuestros ojos, pues nosotros seguiremos sacando mucho veneno por las bocas, seguiremos presos en las calles ciegas, seguiremos mintiendo sin saber el precio de la mentira.

Todos nacemos llorando, es imposible nacer sin llorar, y aunque dicen que los hombres no deben llorar por los ojos, no hay duda que los hombres siempre lloran a través de sus penes, con los ojos cerrados, recordando el dolor de las injusticias sociales, expulsando lágrimas de fuego en la soledad masculina, porque la Biblia dice que los elegidos serán aquellos que no se contaminaron con las mujeres de la Tierra, por eso los verdaderos hombres lloramos en soledad, sin pecar, sin penetrar.

En sus alocuciones mundanas, los gringos usan mucho la frase "Find the Way", que significa encontrar o hallar el camino o el rumbo en la vida, siendo una frase muy usada espiritualmente en el siglo XXI, porque los americanos desean saber qué hacer o qué buscar en sus vidas.

Los venezolanos necesitamos Find the Way, porque nos olvidamos que somos tan americanos como los gringos, porque todos vivimos en el mismo continente llamado América, y en el pasado los venezolanos vivimos en Estados Unidos de Venezuela, por lo que no podemos rechazar el terrible legado cultural de nuestra politiquería.

Yo llevo años deseando Find the Way, yo también llevo tres decadentes décadas deseando encontrar y recorrer mi propio camino en la vida, pero caminando a pie lo que mis pies ya no quieren caminar, pues lo único que he conseguido son traiciones, decepciones, amarguras, desamores, y miles de piedras atrapadas en mis zapatos, que desangran las yagas de un par de pies sin rumbo.

Realmente yo quisiera Find the Way, solo Dios sabe que anhelo con todas mis fuerzas Find the Way, pero hasta que no encuentre el camino en mi solitaria vida, pues mis pies seguirán caminando por las sucias calles venezolanas, y mis manos seguirán escribiendo el dolor, que sufren mis pies por las sucias calles de Venezuela.

La verdad, yo creo que el camino en la vida solo se puede encontrar con Nuestro Señor Jesucristo, por eso Jesús dijo que él era el camino, la verdad y la vida, pero el gran problema de nosotros los venezolanos, es que siempre deseamos Find the Way por rumbos mundanos, por rumbos alejados de Cristo, por rumbos que sabemos caminar todos los días, pero que nos dejan vacíos espiritualmente.

Si vivimos desunidos de nuestro querido Jesús, los venezolanos no podremos Find the Way en la vida, pero muchas veces por querer encontrar el santo camino, nos toparemos en las calles con personas fraudulentas, que se aprovechan del amor de Dios para robar el dinero del pueblo venezolano, y que transforman a Cristo en un gran fraude.

La palabra fraude se define como la acción ilegal contraria a la verdad y contraria a la rectitud, empleada para perjudicar a las personas contra quienes se comete el delito, siendo una práctica deshonesta castigada por la ley y usada para causar daño a los individuos, quienes terminan siendo víctimas de engaños, de estafas, de chantajes y de la corrupción.

Yo sé que todos sabemos que las iglesias cristianas latinoamericanas, solo piensan en el dinero que van a robarle a la gente, usando el Evangelio de Dios como anzuelo, como carnada y como estrategia comercial, para ganar plata usando el poder sanador de Cristo para sensibilizar y timar a la gente.

Los pastores, los reverendos y los sacerdotes, saben que ni Jehová, ni Jesús ni el Espíritu Santo, nunca jamás van a participar en un show cristiano capitalista del Tercer Mundo, donde se manipula a la gente con versículos bíblicos para que den más ofrendas, más diezmos y más limosnas, siempre pensando en ganar plata con la enfermedad y con la ignorancia del prójimo.

Mi presente artículo de opinión, está basado en mi experiencia real de vida.

El reloj marcaba las doce del mediodía del domingo 31 de enero del año 2021, y yo me encontraba caminando para regresar a mi casa, después de haber asistido a la santa misa dominical en la Iglesia El Espejo del estado Mérida, donde el Padre solo pidió plata y más plata a los tontos feligreses, que fueron capaces de donar más de un millón de bolívares soberanos a la iglesia, para que el Padre dijera sus famosos nombres en voz alta y por micrófono, por lo que mientras más plata reciba San Juan Bosco, la Virgen de El Espejo, San Benito de Palermo y San Rafael, más oportunidades tendrás de ganar milagros y de ser famoso o famosa en la parroquia El Sagrario.

Tras salir de la iglesia cristiana, o mejor dicho, tras salir del banco católico, inmediatamente unos señores muy bien vestidos, me invitaron a participar en una oración grupal que estaba por comenzar en un templo cristiano, ubicado muy cerquita de la Iglesia El Espejo, y además, los señores dijeron que me regalarían un aceite sagrado traído del Templo de Salomón de Brasil.

Yo acepto la libertad de culto, yo acepto el ecumenismo, y yo acepto la apostasía de cualquier iglesia supuestamente cristiana, pero cuando descaradamente se intenta manipular a la gente para ganar dinero a costa de Jesús, pues he allí el momento cuando un noble escritor venezolano, siente la necesidad de desenmascarar las tretas de quienes se lucran con patrañas.

Tras aceptar la invitación del tipo muy bien vestido, me entregó un volante impreso que indicaba la sagrada entrega del aceite sagrado, cuya distribución dominical sería supuestamente gratuita dentro de la iglesia, que según la información del volante, se llamaba Iglesia Universal del Reino de Dios.

Sí mis hermanos, se trataba de la famosa iglesia brasileña comúnmente llamada "Pare de Sufrir" por su chocante y enfermizo programa de TV, que desde hace años viene haciendo sufrir a los bolsillos de los venezolanos, porque a pesar de la extrema crisis venezolana que todos sufrimos, pues Dios es tan capitalista que quiere atesorar toda nuestra plata, como sacrificio expiatorio para que paremos de sufrir en una vida, que si no la agarramos por los cuernos del toro, nos embestirá por el pecho, por la espalda y sin revancha.

La verdad, yo acepté entrar al templo universal de Pare de Sufrir, porque no pude decirle que no al tipo muy bien vestido que me invitó en la calle, ese tipo era muy guapo, y yo quería tomarle una foto dentro del templo sin que él se diera cuenta, por eso acepté que me pusiera una cinta anaranjada estilo brazalete en mi muñeca izquierda, por eso aceptaría recibir el potecito de plástico con aceite sagrado, y por eso decidí participar en cualquier cosa mundana, que se hiciera dentro del templo evangélico merideño.

Hermanos, resulta que el aceite sagrado supuestamente de Dios, realmente es aceite de oliva del supermercado del Mundo, y a sabiendas de lo carísimo que está el aceite de oliva en la mente de Venezuela, pues yo me pregunto quién no va a querer entrar al templo universal de los gochos, para recibir un potecito de plástico con aceite de oliva gratis, y para tener aceite santificado por Dios, o mejor dicho, aceite santificado por sacerdotes del Templo de Salomón en Brasil, que será una bendición en nuestras casas para poder freír y cocinar con aceite de oliva nuestras yucas, nuestros plátanos y nuestros lamentos en una Venezuela, que sigue sin entender que lo barato sale caro.

¡YES! Le tomé la foto al guapísimo tipo bien vestido. ¡Misión Cumplida!

Tras cumplir mi objetivo dominical, surgía la interrogante:

¿Será que me voy del templo universal con suficiente aceite para masturbarme con la foto del hombre guapo, o será que me quedo en el templo universal para parar de sufrir de una buena vez por todas?

Ok, me voy a quedar adentro del templo universal, solo para tomarle más fotos al guapísimo tipo bien vestido, que me trae loco de perinola.

Tras sentarme en una butaca del templo anticristiano, el pastor de Pare de Sufrir se preparaba para realizar la oración grupal sanadora, y con sus dedos, primero nos ungía con un poquito del sagrado aceite en medio de nuestras frentes, para lubricar nuestros pensamientos capitalistas y para lavarnos los cerebros, en aras de ser generosos en ofrendas y diezmos para el Señor.

Aunque no fue la crucecita de cenizas que imponen los sacerdotes católicos, yo debo reconocer que el aceite sagrado de Brasil también tiene lo suyo, y díganme ustedes hermanos lectores, si un creyente no sentirá algo bonito en su interior o en su pantaleta, cuando un pastor anticristiano te dice palabras bonitas, te toca con sus suaves manos morenas, te seduce mirándote a los ojos, y te limpia la suciedad moral con su sagrado aceite brasileño.

El vil pastor nos dijo que con el sagrado aceite se esfumaría el dolor corporal, que con el sagrado aceite tendríamos la fuerza de un búfalo, que con el sagrado aceite nos protegeríamos de la envidia, que con el aceite sagrado desaparecería el fibroma, y que con el sagrado aceite seríamos completamente restaurados en la vida para nunca más sufrir, pero la verdad, yo no sentí ningún cambio positivo en mi organismo después de gritar ¡Amén!

Tal vez me faltó fe en la oración grupal anticristiana, tal vez yo seguía pensando en el guapísimo tipo bien vestido que me tocó la muñeca, o tal vez yo estaba preocupado porque el pastor no tenía puesto su tapaboca, y yo sentía miedo de que con su saliva me contagiara el mortífero Covid-19, porque mientras el pastor anticristiano estaba haciendo la oración supuestamente sanadora, realmente yo sentía que me estaba enfermando el alma con mentiras de los pies a la cabeza.

Pero más allá del pastor sin bozal, todos levantamos nuestros brazos al cielo, o mejor dicho, levantamos nuestros brazos hacia el oscuro y frío techo del templo universal, y el pastor nos dijo que teníamos que dirigir nuestras manos en dirección a la ubicación de nuestras casas, para que el poder de la oración anticristiana llegara sin obstáculos y sin interferencias, hasta las cuatro paredes de nuestros crédulos domicilios merideños.

Yo le iba a preguntar al pastor hacia dónde debía dirigir mis manos en caso de no tener casa, porque por la extrema crisis venezolana, miles de hermanos cristianos venezolanos ya no tienen ni una mugrienta pocilga donde echarse a morir, pero yo decidí no preguntarle nada al pastor, para no romper su concentración ni maldecir a su oración tan mundana como anticristiana, que no se cansaba de repetir como lorito enjaulado a todos los sufridores que pagaban por el engaño.

Después de la oración que hicimos para bendecir al techo del templo, ahora sí, las ayudantes del pastor nos dieron los potecitos de plásticos contenedores del gran aceite de oliva, y el pastor nos dijo que debía ungirse por la espalda, un poquito cada día, y teníamos que regresar al templo universal de Pare de Sufrir el próximo día viernes para "recargar" el potecito, con más sagrado aceite de oliva para freír nuestras yucas, y tal vez, para que la envidia siga sin perjudicar a nuestros destinos.

¡Dios mío! ¿Qué calamidad pasará en mi vida, si no regreso al templo universal ni el viernes ni el domingo, y si no recargo el potecito del sagrado aceite de oliva?

¿Será que me castigarán con cáncer de ateísmo estomacal, o simplemente me voy a quedar sin sagrado aceite para freír a la sagrada yuca en la cocina?

Definitivamente, yo tengo que regresar el próximo viernes al templo universal, porque aunque no voy a parar de sufrir, sí voy a tener más aceite de oliva para freír los plátanos, y creo que voy a llevar a mi esposa, a mi cuñado, a mis sobrinos, a mi perro y a mi abuela, porque mientras más gente y mientras más animales asistan conmigo al templo universal, pues más gratuito aceite de oliva habrá en la cocina de mi hogar, más aceite de oliva habrá para freír la sabrosa yuca en el budare, y más aceite habrá para freír el fraude brasileño.

Y quién sabe si entre tantos potecitos recargados y llenitos de aceite de oliva, luego de asistir una y otra vez al templo universal merideño de Pare de Sufrir, tal vez pueda abrir un lucrativo negocio familiar, tal vez pueda vender con sobreprecio el aceite de oliva en Semana Santa, tal vez pueda ganar mucha plata gracias a Dios, y también podría cotizar el sagrado aceite de oliva en dólares, para ganar más plata y escapar de la crisis con maleta y con avión.

Pero un momento Carlitos, ¿Acaso puedes ser tan pero tan RATA en la vida, como para ganar plata usando el sagrado aceite de oliva de Dios, que proviene del Templo de Salomón de Brasil, que fue bendecido por sacerdotes para curar todos los males de los venezolanos, y que fue santificado por el pastor de la Iglesia Universal del Reino de Dios?

Carlos, ¿De verdad eres tan RATA en la vida?

La verdad, yo no me considero una rata en la vida, más sin embargo, los pastores de Pare de Sufrir no son tan tontos como parecen, no se visten con corbatas por amor al arte de Dios, y no son ovejitas tan dulces como la miel.

Antes que te vayas o escapes del templo universal merideño, el pastor virtualmente te obligará a entregar una ofrenda (plata, money, cash), por haber recibido tantas bendiciones de Dios en tu vida, y realmente tendríamos que ser muy ratas, muy malagradecidos y muy ingratos con Jehová, como para ser capaces de abandonar el templo de Pare de Sufrir, sin antes dar una generosa suma de dinero, muy cerquita de los pies de la cruz de Jesús.

¡Ojo pelao! El pastor de pare de sufrir NO obliga a nadie a entregar plata, ni por los favores anticristianos recibidos durante la oración sanadora, ni durante la entrega del anticristiano aceite de oliva, y tampoco durante nuestra permanencia en la anticristiana casa de oración y de sanación, no obstante, el pastor sabe decir con gran oportunismo las palabritas mágicas que debe decir, para que los nuevos feligreses no se vayan de la treta sin vaciar los bolsillos de sus pantalones, y para que no se vayan del templo sin hacer la jugosa transferencia bancaria con sus teléfonos no muy inteligentes.

El pastor de la Iglesia Universal del Reino de Dios, comúnmente llamada la iglesia Pare de Sufrir, nos dijo que el alquiler del templo costaba 600 dólares, por lo que nosotras las ovejas podíamos dilucidar, que si no ofrendábamos generosamente dentro del templo, pues tal vez no recibiríamos nunca jamás el sagrado potecito con aceite de oliva, para freír nuestras yucas y plátanos.

¿De verdad la iglesia paga 600 dólares por el alquiler de un chiquito cuchitril gocho?

Las hermanas que estaban sentadas detrás de mí, automáticamente reaccionaron de forma negativa con asombro y se sorprendieron, tras escuchar que la iglesia Pare de Sufrir pagaba 600 dólares por el alquiler del local, y todavía yo recuerdo que ellas le preguntaron en voz alta al pastor: ¿Por qué tan caro el alquiler? ¿Cómo así que son 600 dólares?

Aunque el pastor claramente escuchó las preguntas y los reclamos de las creyentes, se negó a responder los cuestionamientos e hizo caso omiso de las preguntas, por lo que los organismos públicos venezolanos deberían intervenir y auditar a la Iglesia Universal del Reino de Dios, pues están inventando los costos de alquiler para manipular mentalmente a los feligreses, quienes por miedo a que la iglesia cierre sus puertas, y no les recarguen los potecitos con el sagrado aceite de oliva que cura el cáncer y la envidia, pues muy probablemente los endeudados y crédulos creyentes venezolanos, serán capaces de conseguir la plata y de entregar hasta el dinero que no tienen ahorrados en sus arcas, para ayudar a una iglesia capitalista que como dije al principio de mi artículo, solo sabe hacer sufrir a nuestros pobres bolsillos.

Antes de irme del templo anticristiano de Pare de Sufrir, sin dejar ninguna ofrenda pero sin perder mi dignidad cristiana, las ayudantes del pastor me rompieron la cinta anaranjada de mi muñeca, y ellas se quedaron con la colorida cuerdita, siendo un ritual de liberación hecho a todos los feligreses que asistimos a la oración sanadora, y siendo otra treta usada por la iglesia Pare de Sufrir para manipular mentalmente a los cristianos, quienes sentirán la necesidad de regresar al templo de oración donde cortaron la mala suerte con tijeras, donde cortaron sus enfermedades con una burda oración al techo, y donde demostrarán su amor a Cristo con la plata y el dinero que ofrendarán.

También debo decir que la iglesia Pare de Sufrir, no está cumpliendo con todas las normas de bioseguridad establecidas para frenar el contagio por Covid-19, y solo están desesperados por meter a gente y más gente dentro de las cuatro paredes de la iglesia gocha, a sabiendas que se está exponiendo la salud de los crédulos que como yo, asistimos con un poquito de fe al templo.

Pasó una semana más de vida en mi vida, y yo no le hice caso al pastor, no me ungí el sagrado aceite de oliva en la espalda, no fui el viernes para recargar el aceite del potecito de plástico, y no ofrendé ni un centavo a esa burda iglesia anticristiana, por lo que estoy desprotegido del mal de ojo, estoy desprotegido de la envidia, y estoy totalmente desprotegido de la brujería, así que como decimos coloquialmente los venezolanos, espero que antes de morir Dios de verdad me agarre bien confesado.

No debo olvidar mencionar, que en el volante impreso que nos dieron antes de entrar al templo, había un espacio en blanco para colocar el nombre, el teléfono y la dirección, por lo que debemos exhortar a los hermanos y hermanas que leen mi artículo, a NO rellenar ese pequeño formulario y a no entregarle nuestros datos personales a la gente de Pare de Sufrir, pues lamentablemente, cuando la iglesia se entere que no asistimos el viernes para recargar el potecito con el sagrado aceite de oliva, es muy probable que sus miembros nos llamen al celular, que toquen las puertas de nuestras casas, y hasta que nos violen el derecho a gozar de paz espiritual, por haber cometido el gravísimo error de no haber asistido nuevamente a la Iglesia Universal del Reino de Dios.

Mis queridos lectores, ¿Para qué asistir a una iglesia supuestamente cristiana, que primero te trata con amor, te hace sentir tan querido como un hermano, te bendice con los brazos al cielo, y te dice las palabras de alivio que todos queremos escuchar en la vida, pero al final de la obra teatral, la misma iglesia te clava el puñal por la espalda y te exige dar plata, para que toda la bendición de amor recibida no sea ingrata ante los ojos del Señor?

Dígame hermano, ¿Qué ganamos asistiendo a una diabólica obra teatral?

Sea una iglesia evangélica o pentecostal, sea una iglesia católica romana, sea una iglesia mormona o adventista, o sea una iglesia de lo que sea, mis hermanos no deben olvidar que el único interés de las iglesias supuestamente cristianas, es robar el dinerito de los venezolanos, usando el Evangelio de Dios simbolizado por la Biblia, como una estrategia comercial para persuadir, para manipular, y para perjudicar la salud mental del pueblo cristiano venezolano, que por la crisis económica y sobre todo por la crisis espiritual, terminará refugiándose en casas de bandidos y de lobos rapaces.

Como suele ocurrir en las iglesias evangélicas y protestantes, siempre pagan justos por pecadores, y siempre la hermana o el hermano que conociste por primera vez, suele ser un señor o una señora buena, amigable, con fe sincera en Dios, que hace esfuerzos evangelísticos en las calles y que sabe darte la bienvenida a la iglesia, pero el gran problema de las iglesias comercialmente cristianas, se encuentra en la cúpula de sus dirigentes y de sus administradores, porque son ellos quienes desarrollan las manipulaciones para los feligreses, las campañas de marketing, los engaños, las mentiras, las estafas, y obviamente son los dueños de los circos evangélicos, quienes reciben el dinero de la obra teatral, y se quedan con la plata recibida del timo.

Si Jesús estuviera vivito y coleando en Venezuela, seguro que usaría el mismo látigo que utilizó para expulsar a los mercaderes y para purificar el Templo de Jerusalén, para darle una buena tunda de latigazos a los templos mercantilistas venezolanos de la Iglesia Universal del Reino de Dios, donde los bolsillos de la ciudadanía no paran de sufrir por tanta perversión cristiana.

Hermanos, nosotros NO debemos depositar nuestra fe cristiana ni en aceites sagrados, ni en cruces metalizadas, ni en escapularios, ni en imágenes de santos, ni en estampitas, ni en cadenitas, ni en rosarios, ni en velas consagradas el día de la Candelaria, ni en pesebres, ni en ningún adorno u objeto que simbolice una fe, que realmente no es fe, sino es purita ignorancia humana.

Ignorancia que es rentabilizada por las iglesias comercialmente cristianas, que se valen de la ignorancia del pueblo cristiano, para ganar dinero con toda la mercancía comercialmente cristiana, que se compra, que se vende, que se regala, y que genera una mayor superstición y un mayor consumismo en la feligresía, y por desgracia, esa feligresía necesitará esa mercancía para creer en Dios, y para pensar que con ese adorno u objeto será bendecido y curado.

Hermana, sea sincera y respóndame qué hubiera pasado si tres horas después de haber salido del templo de Pare de Sufrir, pues tres malandros en la calle te robaron tu cartera, donde estaba metido el potecito con el aceite sagrado, y por desgracia, la iglesia ya cerró sus puertas, no tienes el teléfono del pastor, los malandros no te van a devolver tu aceite, y no tienes ningún amigo o amiga que comparta su aceite contigo durante toda la semana.

Dígame hermana, ¿Qué vas a hacer tras haber perdido el aceite sagrado?

¿No te atreves a responderme la pregunta? No importa, yo respondo por ti.

Te vas a poner a llorar porque te robaron el potecito con el aceite sagrado, te vas a sentir enferma durante toda la semana porque estás desprotegida del mal, vas a pensar que Dios te castigó por algo malo que hiciste, vas a tener miedo de salir a las pandémicas calles venezolanas, vas a pagar la rabia que sientes maltratando a tus seres queridos, por desesperación vas a preparar tu propio aceite sanador muy casero, pero sin estar consagrado por el Templo de Salomón, y hasta es posible, que tengas pensamientos suicidas como una vía de escape para terminar con la angustia, con el dolor y con la arrechera.

Mis hermanos, en marzo del año 2018, yo construí una cruz de dos metros de altura reutilizando 50 latas de sardinas, que yo mismo había reciclado de las calles merideñas. La cruz me quedó muy bonita, muy artística, era plateada, brillaba como si fuera una piedra preciosa en la sala de mi casa.

Casi un año después, unos malandros entraron a mi casa y se robaron mi televisor pantalla plana, la moto, mi laptop, y los malandros también se robaron mi cruz de sardinas, de hecho, la golpearon para sacarla de la base, pues quedaron algunas latas tumbadas en el suelo de la sala de mi casa.

Cuando yo entré a mi casa y supe que se robaron mi cruz de sardinas, me puse a llorar desconsolado, y sentí que mi fe cristiana también me la habían robado, pues yo siempre le rezaba a la cruz, y yo sentía que esa cruz era milagrosa y que bendecía a mi casa con su presencia en la sala.

Yo debo confesar que fue difícil perdonar a los malandros que se robaron mi cruz de sardinas, y fue muy difícil seguir confiando en Dios después de perder la cruz, pero con mucha oración y con mucha fe en Jesús, hoy sigo vivo, y doy gracias a Dios porque yo no estaba adentro de mi casa cuando los malandros entraron y robaron, por lo que ellos no me secuestraron y no me asesinaron.

Con ayuno y oración yo terminé perdonando a los malandros, y yo comprendí que mi relación con Dios no debe depender de una cosa material mundana, que por muy bonita que sea NO refleja el amor de Dios en nuestra vida.

Hermanos y hermanas, para evitar esas terribles situaciones de la vida, que suceden por la delincuencia de los malandros y por la charlatanería que aprendemos en las iglesias, pues lo mejor que puede hacer el verdadero pueblo fiel de Dios, es mantener una relación saludable y honesta con su Dios, cuya fe NO debe estar sujeta a un objeto o adorno que convierte en vicio a la sana comunión cristiana, y que nos aleja del espíritu laico que debe imperar en todo buen cristiano, que necesita vivir su fe sin ataduras mundanas, sin apegos a las cosas materiales, sin aceites, sin lamentos.

No dudamos que la economía de Brasil es mucho mejor que la economía de Venezuela, por lo que los brasileños sí pueden caer en las trampas de los anticristos cariocas, y sí pueden ofrendar grandes sumas de dinero para agradecerle a Dios por la bendición de su perverso aceite sanador, pero los venezolanos que estamos inmersos en la peor crisis económica del siglo XXI, no podemos y no debemos malgastar nuestro dinero en viles charlatanerías.

Si usted de verdad quiere entrar en comunión con Dios, no debe congregarse en templos tan anticristianos como capitalistas, y no debe gastar ni un miserable centavo para invocar a la santísima presencia de Jehová, pues tan solo debe buscar un momento de paz en el interior de su hogar, arrodillarse, confesar sus pecados, arrepentirse de esos pecados cometidos, y orarle al Señor sabiendo que Dios jamás rechazará la oración sincera de su pueblo.

La mejor vacuna contra las iglesias anticristianas como Pare de Sufrir, es leer con detenimiento las sagradas páginas de la Biblia, pues allí encontraremos la sabiduría de Dios para reconocer y rechazar a los falsos profetas, a los anticristos, a las iglesias que usan la brujería y el ocultismo, y a los charlatanes que prostituyen la fe cristiana con aceites sagrados de Brasil.

Que no te la lean los demás, usted debe abrir y leer la Santa Biblia, con diccionario en mano y pidiéndole al Santo Espíritu que guíe tu estudio bíblico.

Hoy puedo asegurar que la iglesia Pare de Sufrir es una secta capitalista destructiva, que usa el condicionamiento psicológico como artimaña social para obligar a que los devotos cristianos venezolanos, entreguen mucho dinero a cambio de falsa salud y de falsa prosperidad en la vida.

En lo personal, la oración grupal dentro del templo de Pare de Sufrir y la unción del aceite sagrado en la frente por parte del pastor, me causaron fuertes dolores de cabeza, náuseas y espasmos musculares, y yo tuve que medicarme tras llegar a mi casa para calmar el dolor, por lo que la oración sanadora de Pare de Sufrir es un fraude, que en vez de sanar, nos enfermará.

Si no hubiera plata ensangrentada de por medio, en la estafa que causa la Iglesia Universal del Reino de Dios, pues yo jamás hubiera escrito el presente artículo, pero no estoy de acuerdo con la manipulación mental usada por las iglesias supuestamente cristianas, para forzar a que los feligreses entreguen cuantiosas sumas de dinero dentro de sus templos, que NO ayudarán a la gente realmente pobre y necesitada de nuestra humilde Venezuela.

Con ese pensamiento en mi mente, yo decidí escribir lo que escribí.

Si algún hermano venezolano ha sido víctima de abuso físico o mental, por las iglesias supuestamente cristianas de nuestro país, hoy puede ponerse en contacto conmigo, para que juntos rescatemos el verdadero amor de Dios.

Porque para encontrar nuestro camino o rumbo en la vida, tenemos que arrancar toda la maleza espiritual que crece dentro de nuestra alma.



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Carlos Ruperto Fermín

Licenciado en Comunicación Social, mención Periodismo Impreso, LUZ. Ekologia.com.ve es su cibermedio ecológico en la Web.

 carlosfermin123@hotmail.com      @ecocidios

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