Los cinco combustibles de la Revolucióm

En general, sin combustible no funcionan los motores. Así sean motores constituyentes, se necesitan carburantes adecuados. Que no afecten o contaminen el ambiente natural. Y, ¿Cuáles pueden ser estos combustibles? Después de pensarlo mucho nos permitimos sugerir los siguientes: 1.- Decir la verdad y ser leal al líder. 2.- Pulverizar la burocracia y la corrupción. 3.- Elevar la capacidad del gobierno. 4.- Gobernar con y para el pueblo y 5.- Disminuir la pobreza y aumentar la felicidad. Estos combustibles pueden ser utilizados solos o como una mezcla de ellos. A veces, resultará difícil usar todos a la vez y, es posible que sólo pueda usarse sólo uno. En ocasiones, se podrá combinar o mezclar, según las circunstancias, uno o varios de ellos. Con predominio de alguno que calce con las características del motor e incluso con la distancia a recorrer y otras variables e imponderables. Podemos también añadir, para darle fuerza a alguno de los combustibles, uno o varios aditivos complementarios. Eso sí, insistimos, sin combustible no arrancará ningún motor, a menos que empujemos el vehículo correspondiente o utilicemos una fuente de energía, no convencional, que sustituya los combustibles elegidos.

Cinco, como el pentágono norteamericano o la figura geométrica que forma la estrella de David, es el número cabalístico de la revolución bolivariana. Estoy convencido de esto, desde hace mucho tiempo. Cinco, porque estamos decididos a triunfar: pacífica, acelerada, integral, equilibrada y proporcionalmente. Cinco, como el de la V República, los cinco poderes constituidos y las cinco naciones que ayudó a liberar Simón Bolívar. Cinco, son los combustibles, no contaminantes, que recomendamos a quienes se le ha asignado la elevada responsabilidad de prender, salvaguardar y mantener ajustado los cinco motores constituyentes.

Pero, para encender los motores también se necesita la chispa que favorezca la combustión. El pueblo organizado, consciente de su poder y de su sabiduría, a través de los Consejos Comunales y las diversas formas de participación democrática, protagónica y corresponsable, pueden servir de instrumento para la ignición o servir de catalizadores del proceso de arranque de los cinco motores constituyentes, propuestos por Chávez: Educación basada en principios morales y éticos, leyes habilitantes, reforma constitucional, geometría del poder y una verdadera “explosión comunal”, para acelerar los procesos de cambio y trasformación que se requieren para construir la patria socialista. Al presidente Chávez, le ha tocado pasar el suiche y apretar el acelerador. Porque los motores no se encienden solos. Alguien tiene que prenderlos.

Y, repetimos: Sin combustible no funcionarán los motores constituyentes.

Estos cinco que ahora sugerimos, lo sabemos, no son los únicos. También pueden usarse otras fuentes de “energías limpias” que se asemejen a la eólica, la solar, la eléctrica, la proveniente del nitrógeno e incluso, si es necesario, la energía atómica. Y, por supuesto: ¡energía humana!

Ahora bien, hay quienes piensan, o dicen, que la revolución bolivariana nunca se ha encendido y otros expresan con dolor, que está detenida, desde hace tiempo. También se rumora que no nos movemos en la dirección correcta. Incluso, hay quienes reclaman, que estamos dando marcha atrás y no se sabe si es para coger impulso y lanzarnos hacia adelante. Si este fuera el caso, deseamos que el flameante encendido de los cinco motores, con el uso de los cinco combustibles que recomendamos, nos ayude a marchar con celeridad y profundidad, hacia el cielo luminoso de la patria buena. Deseamos colaborar, con todas nuestras fuerzas, para que los cinco motores se enciendan; esperanzados que no se recalienten, no pistoneen, ni pasen aceite en el camino. Para no tener que cambiarlos o desecharlos, sino por el contrario, para que se mantengan entonados y permitan el cambio de velocidad y no sea necesario arreglarlos o apagarlos, antes de tiempo. Para poder así, llegar con éxito a nuestro destino socialista y bolivariano.

Estamos convencidos que, si así procedemos, y se usan o se mezcla adecuadamente los combustibles que sugerimos, en los respectivos motores, estaremos evitando ruidos y explosiones innecesarias, tanto de un lado como del otro, para bien de todos los venezolanos y extranjeros que deseamos cohabitar, con alegría, en la República Bolivariana de Venezuela.

articulohugomoyer@cantv.net


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Hugo Moyer Agostini

Ing. Químico (1975). Postgraduado en Macroeconomía, Planificación y Creatividad Aplicada Total. Profesor Titular jubilado de LUZ (1997). Presidente Honorario de la Escuela Latinoamericana y Caribeña de Ciencias y Técnicas de Gobierno (ESCOLAG). Ha sido el primer Director del Instituto Zuliano de Estudios Políticos, Económicos y Sociales (IZEPES) y del Centro Latinoamericano de Altos Estudios de Gobierno (CELAEG) Ha sido asesor de Rectores de varias universidades, Alcaldes y Gobernadores, así como de la Presidencia de PDVSA y PEQUIVEN. Vive para la POLÏTICA y se resiste a vivir de la política.

 escolagzulia@gmail.com

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