Venezuela 6 de diciembre: Paz, Justicia y Soberanía

Mientras la Venezuela de Bolívar viene resistiendo los ataques y agresiones de EEUU, la espada rebelde de justicia y dignidad del Libertador comienza a recorrer de nuevo nuestra Abya Yala. Como muestran los pueblos de Chile, Bolivia, Perú y Brasil, esa espada carga las energías insumisas y libertarias de los pueblos originarios.

El día 6 de diciembre (6D), tendremos elecciones para renovar nuestro poder legislativo y vamos a garantizar con la participación democrática del pueblo que así sea. La paz, la justicia y la soberanía de Venezuela y de la Patria Grande están en juego.

Soberanía es, como bien explica el profesor venezolano Luis Britto García: "el perpetuo y supremo poder de un cuerpo político para darse sus propias leyes, aplicarlas con sus propios órganos y decidir las controversias sobre dicha aplicación con sus propios tribunales".

Los medios mundiales esconden que Venezuela es uno de los países más democráticos del planeta. Desde la elección de Hugo Chávez en 1998, ya realizamos 24 consultas populares directas, incluyendo la Asamblea Nacional Constituyente que elaboró la Constitución de 1999, refrendada ese mismo año en un plebiscito popular que obtuvo 71,78 % de los votos.

Como si eso no bastase, somos el único país del mundo cuya Constitución establece, en su Art. 72, que en la mitad del mandato "Todos los cargos y magistraturas de elección popular son revocables", incluso el de Presidente o Presidenta de la República.

La elección del 6D será la nº 25 en 20 años. Renovaremos el Poder Legislativo, que en Venezuela es unicameral, o sea, no hay Senado ni Congreso, sino una única institución llamada Asamblea Nacional (AN) donde el mandato de los deputados es de 5 años. Dado que la última elección ocurrió el 2015, la Constitución obliga a realizar una nueva, todavía en el 2020, pues según el Art. 219 el nuevo periodo legislativo comenzará "… sin convocatoria previa, el día 5 de enero de cada año o en el día posterior más inmediato posible".

Poderes ajenos a nuestra soberanía como la Unión Europea y el llamado grupo de Lima, todos impulsados por los EEUU, vienen presionando en nombre de la "democracia" para que la elección no ocurra, adelantando desde ya que no van a reconocer los resultados. Es la forma de confesar que anticipan una gran victoria de la democracia, de la cual sus intereses saldrán derrotados. Al mismo tiempo, la derecha golpista minoritaria quedará aislada y debilitada.

La Revolución Bolivariana que se autodefine como una revolución democrática, permanece firme en el camino pacífico de diálogo y entendimiento con toda la sociedad, a pesar de las agresiones externas e internas que pretenden sacarla de ese camino. Llegamos a estas elecciones en un nivel superior por los resultados positivos de los acuerdos alcanzados entre el gobierno y los sectores democráticos de la oposición, dispuestos a resolver cualquier diferencia de forma pacífica y civilizada. Por eso el dirigente opositor Timoteo Zambrano declaró sin medias tintas que "99% de los acuerdos establecidos con el gobierno fueron cumplidos".

 

Los cambios aprobados por la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justiça (TSJ) refuerzan las representaciones de las regiones y de las minorías. En lugar de los 167 diputados de 2015, el pueblo escogerá ahora 277, ampliando la representación popular en cantidad y calidad. El aislamiento de la ínfima minoría golpista queda evidenciado cuando el Consejo Nacional Electoral (CNE) anuncia que participaran un total de 107 organizaciones políticas: 28 de partidos nacionales, 53 de partidos regionales, 6 de organizaciones indígenas nacionales y 18 regionales.

Las garantías del proceso no podrían ser mejores. En la opinión de especialistas internacionales, Venezuela tiene uno de los sistemas electorales más seguros y avanzados del mundo. El propio e insospechado Jimmy Carter, ex presidente de EEUU, afirmó en una conferencia, que de los procesos electorales que monitoreó, el Venezuela "es el mejor en el mundo".

Se trata de un proceso totalmente automatizado, hecho por máquinas de votación seguras, 100% auditables en todas las fases de la elección. Todo comienza con el Sistema de Autenticación Integral (SAI) que hace imposible que alguien pueda votar en el lugar de otra persona. Es la tecnología garantizando la máxima de la democracia, hasta ahora ignorada por el imperio que se dice democrático: "un elector, un voto". En Venezuela la persona solo vota después de ser identificada por el sistema de autenticación biométrica. Hecho eso, el elector escoge los partidos y candidatos de su preferencia, apretando apenas una interface visual (pantalla). Luego pulsa un ícono con la palabra VOTAR y listo. En ese momento la máquina emite una boleta donde aparece la opción del elector. Él la verifica y la deposita en una urna. Detalle. La boleta es impresa en un papel especial con tinta de seguridad y con un código no secuencial que garantiza el secreto del voto. En el escrutinio, este será el primer mecanismo de verificación. Los votos electrónicos guardados aleatoriamente en la memoria de la máquina, deberán coincidir con las boletas de la urna.

Los votos de cada máquina viajan encriptados a través de una red segura provista por la empresa de telecomunicaciones estatal CANTV que posee múltiples niveles de seguridad y autenticación. La red queda aislada de Internet, garantizando que ninguna computadora externa puede penetrar en los resultados electorales. El sistema de totalización queda resguardado en potentes servidores que reciben los resultados de todo el país después que son autenticados y autorizados por el CNE. Adicionalmente, todas las fases quedan resguardadas con una clave alfanumérica cifrada a través de un hash o firma electrónica compartida entre el CNE y todas las organizaciones políticas. Es imposible que alguien aisladamente pueda tener acceso a los datos.

Encerrado el escrutinio, en caliente, 54% de las máquinas son auditadas de forma aleatoria. Todo el proceso de auditoría es público, pudiendo ser observado por ciudadanos interesados, testigos de los partidos y veedores nacionales e internacionales debidamente acreditados. Quien quiera acompañar las auditorías, dentro y fuera del país, puede hacerlo por el canal streaming CNETV, accessible por medio de la página www.cne.gob.ve

En resumen, se trata de un sistema fácil de usar, donde el voto queda controlado por el elector y los datos protegidos por mecanismos cifrados, con seguridad en la red de trasmisión, permitiendo una totalización inmediata, exacta y rápida de los resultados oficiales, con posibilidad de auditarla en cualquier momento.

En una evaluación previa del proceso, la población participó de forma masiva de dos simulaciones convocadas por el CNE. Fue chequeado el funcionamiento de las máquinas de última generación y se familiarizó a la población con el sistema. Simultáneamente, se colocaron en práctica todas las medidas de bioseguridad necesarias para garantizar, en la pandemia, elecciones completamente seguras.

Ahora, falta prepararnos para que sea victoriosa esta nueva manifestación de la Democracia Participativa y Protagónica que el pueblo venezolano viene construyendo hace 20 años.

Llamamos a todos los ciudadanos del mundo a que nos acompañen activamente en la defensa del inalienable derecho que tiene Venezuela de decidir, según sus propias leyes e instituciones, su camino soberano para construir la sociedad libre, justa y próspera que se merece su pueblo.

Chávez, siempre visionario, nos había advertido en su última proclama de diciembre de 2012, que debíamos estar preparados para las dificultades que venimos enfrentando:

"No faltarán los que traten de aprovechar coyunturas difíciles para bueno, mantener ese empeño de la restauración del capitalismo, de neoliberalismo, para acabar con la Patria. No, no podrán, ante esta circunstancia de nuevas dificultades -del tamaño que fueren- la respuesta de todos y de todas los patriotas, los revolucionarios, los que sentimos a la Patria hasta en las vísceras como diría Augusto Mijares es Unidad, Lucha, Batalla y Victoria".

Con la solidaridad de todos los pueblos del mundo, y en especial de nuestros hermanos de la Patria Grande Latinoamericana y Caribeña, estamos seguros que saldremos victoriosos de esta nueva batalla. De ella emergerá un continente más fortalecido y unido que nunca, capaz de colocarle un freno a las fuerzas violentas y destructivas del imperialismo que atentan contra la vida. Creemos con Bolívar que "La unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres, sino inexorable decreto del destino".

Día 6 de diciembre (6D) Venezuela Vota

#PatriaSiImperialismoNo

(*) Anisio Pires, sociólogo venezolano (UFRGS/Brasil), profesor de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV).

(Este texto es una contribución a la Red de Solidaridad al Pueblo Venezolano – Brasil)



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Anisio Pires


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