El Código Chávez en una Latinoamérica que despierta

El término Código Chávez, lo acuñó la abogada norteamericana-venezolana Eva Golinger, y esto se refiere a la denuncia que ella hizo contra todas aquellas acciones que el Departamento de Estado ha emprendido contra el proceso revolucionario bolivariano de Venezuela y contra todos aquellos planes de magnicidio contra el presidente Hugo Rafael Chávez Frías, financiados desde la Casa Blanca.

Le daremos otro significado, más asertivo, a este término, para resaltar la importancia que tiene el proceso revolucionario venezolano en una Latinoamérica que despierta a una nueva era democrática y nacionalista que preocupa a los Estados Unidos, porque la revolución bolivariana ha socavado, según el Departamento de Estado, la influencia de sus políticas en una zona tan vital para la política y economía norteamericana.

Dice John Pilger: "Chávez es, naturalmente, una amenaza, especialmente para los USA. Como los sandinistas en Nicaragua, que basaron su revolución en el movimiento cooperativo inglés, y como el moderado Allende en Chile, Chávez representa la amenaza de una vía alternativa para el desarrollo de una sociedad decente: en otras palabras, Chávez representa la amenaza de convertirse en un buen ejemplo en un continente donde la mayoría de la población ha padecido durante largo tiempo una servidumbre de diseño usamericano. En los medios de comunicación usamericanos de los años 80 se discutió seriamente la "amenaza" que representaba la diminuta Nicaragua, hasta que se consiguió aplastarla. Venezuela está siendo claramente "preparada" para un desenlace similar. Una publicación del ejército usamericano titulado "Doctrina para una Guerra Asimétrica contra Venezuela", describe a Chávez y a la revolución Bolivariana como "la mayor amenaza desde la Unión Soviética y el comunismo" (Freedon Next Time, http:// www.Johnpilger.com.(6-6-06)

Lo bolivariano le da sentido y contenido a viejas y nuevas aspiraciones de una Latinoamérica unida, no sólo políticamente sino que también económica, social y culturalmente. Esta nueva teoría revolucionaria combina lo ya conocido de las ideologías liberadoras socialistas y el ideal de los libertadores de la América del Sur, que identifica a las teorías tradicionales con un aquí y un ahora muy concreto: Venezuela, y esto se extiende por toda nuestra América Latina y el mundo.

La revolución que a todos y a todas sorprendió.

Lo que menos llego a pensar el gobierno norteamericano, era que un movimiento revolucionario de tal magnitud surgiera en la Venezuela aliada y confiable que siempre mostró una alineación incondicional con la política del Departamento de Estado norteamericano. Entonces, las relaciones entre los dos países pasaron a ser de cordialidad cómplice a una rivalidad que amenaza con una invasión militar a Venezuela por parte de la administración Bush.

La revolución bolivariana se ha convertido en una gran molestia para los Estados Unidos, por su prédica antiimperialista, y por su campaña permanente contra el ALCA y a los tratados de libre comercio. Frente al ALCA y a los TLC, la revolución bolivariana propone el ALBA o Alternativa Bolivariana para las Américas, que es una nueva visión y acción del comercio justo entre nuestros pueblos bajo políticas de cooperación, respeto y solidaridad que pone énfasis en la disminución de la pobreza e intenta combatir todas aquellas asimetrías económicas existentes entre los países del hemisferio. El ALBA se basa en la cooperación de fondos compensatorios y otorga prioridad a la integración latinoamericana y a la negociación en bloques de naciones.

En el ALCA se pretende extremar los procesos de liberación y privatización y en esto incluye también los servicios esenciales que suponen una obligación del Estado con sus ciudadanos.

El gobierno bolivariano ha tenido sus éxitos en esa campaña anti- neoliberal, por la influencia y el poder que le da su inmensa riqueza petrolera y por la contundencia de los éxitos de las misiones que el gobierno revolucionario ha creado para combatir la pobreza extrema que existía en nuestro país, aun siendo la economía petrolera venezolana una de las más ricas en toda Latinoamérica.

La revolución bolivariana tiene su origen en un amplio movimiento cívico-militar que logró captar el descontento y las frustraciones de un pueblo sometido a situaciones de pobreza intolerables y a unas inmisericordes recetas del Fondo Monetario Internacional aplicadas por los gobiernos socialdemócratas y socialcristianos venezolanos, que hacían al pueblo más pobre cada día.

Lo cívico-militar vino a representar en el imaginario colectivo del pueblo, la necesidad de un gobierno firme que pusiera orden en un Estado y en unos gobiernos caracterizados por los altos índices de corrupción e impunidad, y que dominaban el quehacer político venezolano con excesiva represión. Surge la revolución en un contexto en el cual los partidos políticos tradicionales venezolanos entraban en su última y más profunda crisis. Chávez era la persona indicada y estaba ubicado en el sitio correcto: Venezuela.

Un militar joven e inteligente, con una carrera militar impecable, y con mucha ascendencia sobre las tropas y los mandos medios de la Fuerza Armada venezolana. Un asiduo lector, formado políticamente como otros de sus compañeros de armas que habían abrazado el ideal libertario de Simón Bolívar y otros héroes y heroínas de la patria. Supo combinar el ideal socialista, ya casi desaparecido en el mundo moderno por la caída del bloque soviético, con los siempre vigentes pensamientos e ideales bolivarianos que le darían una pertinencia en el corazón de los venezolanos y venezolanas, tan necesitados y necesitadas de una ideología propia y de un nuevo liderazgo político e ideológico.

Una revolución que nace como nacionalista fue avanzando hacia la izquierda, gracias a la campaña de terror y desprestigio orquestada por los viejos partidos políticos, los sindicatos corruptos, los todopoderosos medios de comunicación nacional e internacional, las logias militares fascistas y los sectores económicos influyentes y oligárquicos. Esta es una revolución cívico-militar que sabe tener sintonía con las aspiraciones de un pueblo que deseaba un cambio verdadero en la política y en la economía venezolana.

Esta es una Revolución pacifica que aprendió a participar en innumerables procesos electorales y de consultas populares, para darse una Constitución y unas leyes que sirvieran de plataforma y proyecto a la democracia participativa y protagónica en contra de aquella vieja democracia representativa que sólo llegó a representar los intereses de los más poderosos.

Una revolución pacífica, sin embargo, supo defenderse y defender a su gobierno del golpe militar del 11 de Abril del año 2002, desafiando a los traidores generales golpistas, a ricos y poderosos empresarios y a sindicalistas corruptos. Sorprendió al imperio la rápida reacción de un pueblo que salió a las calles de Caracas y de todo el país para defender su Constitución, a su gobierno y a los logros que la revolución les garantiza.

Ya el imperialismo tenia sus naves militares, marítimas y aéreas estacionadas en las aguas territoriales venezolanas el día del golpe para secuestrar al presidente Chávez y a la democracia venezolana, esto se comprobó según el barrido satelital que hizo la fuerza armada nacional el mismo día del golpe de Estado al gobierno bolivariano. Al gobierno estadounidense le sorprendió la valiente y rápida reacción del pueblo venezolano, pueblo civil y uniformado que defendió el honor de la patria de Bolívar y de toda la América Latina. Esta fue una acción en la cual no se derramó una sola gota de sangre, ni se persiguió a nadie, ni siquiera a los militares y civiles golpistas. Esta es una revolución pacifica, pero que está armada y, sabrá defender con todos los medios, sus ideales y la integridad territorial de la patria de nuestros libertadores y libertadoras.

Dice José Alexander: "Venezuela preocupa a Washington pues teme que el señor Chávez tenga éxito con su proyecto. Sencillamente a Estados Unidos, le molesta el posible éxito de alguno de los países de su órbita de influencia directa, pues el único con derecho al éxito es el Imperio. Teme la propagación de las ideas de Chávez. La palabra revolución, es una mala palabra, y bolivariana también". (Carta Digital internacional: www.geocites.com/estudios internacionales/Bolivariana.html , 2-6-06).

Para vencer la pobreza hay que darle poder a los pobres.

Este no es un simple eslogan, es un ideal fundamental del cual el pueblo se ha empoderado y ha consolidado como una realidad, en acciones como la formación de concejos comunales populares, mesas técnicas de agua, de energía, núcleos de desarrollo endógeno, cooperativas, jornadas de formación ciudadanas, entre otros.

Dice el presidente Chávez: "Necesitamos erradicar el hambre y la pobreza. La humanidad tiene los recursos para hacerlo y no podemos conformarnos con mitigar estos males, aunque hacerlo significaría mejorar un tanto la situación que ahora existe". (¿Queremos acabar con la pobreza? demos poder a los pobres. La Experiencia venezolana. Naciones Unidas, 2004.)

Esta revolución está basada en la organización popular y en la participación cada vez más frecuente y efectiva para solucionar de manera permanente los problemas de las comunidades.

Para garantizar que el poder sea de verdad de los pobres se ha formado a la población en todo lo referente a las contralorías sociales, que no es otra cosa que las propias comunidades promoviendo, administrando y supervisando aquellas obras y programas sociales que se realizan en todas las barriadas de nuestro país.

Funciona en cada barrio La Misión Mercal que es un programa de venta de alimentos a un precio por debajo del precio del mercado, para que todas las familias venezolanas tengan acceso a la alimentación.

Se han conformado comités de salud para administrar eficientemente los programas de salud de la misión "Barrio Adentro", que es un programa en cada comunidad de nuestro país. "La Misión Barrio Adentro hasta el 4 de Septiembre 2004 había realizado 56.883.421 consultas a pacientes venezolanos. Visitaron 8.027.884 familias. Salvaron 18.470 vidas. Atendieron 3.027.346 pacientes con necesidades de servicios odontológicos y resolvieron 556.456 casos de optometría en las 457 ópticas recién inauguradas por la misión en todo el país.

También se han formado los comités de tierra y vivienda, que es la gente organizada para que cada familia sea dueña de su vivienda y para que los terrenos ociosos puedan ser de utilidad pública en las ciudades, pueblos y en el campo. Este es un ejemplo que ha descollado y llama la atención lejos de nuestra fronteras, al punto que el programa nacional de regularización de la tenencia de la tierra urbana, germen de esa movilización social, fue reconocida en el 2003 en el informe elaborado por la CEPAL, organismo de las Naciones Unidas, el cual entre otras cosas dice; " Tal proceso debe realizarse a través de los comités de tierra, quienes participan activamente en todo el quehacer de la comunidad: sus procesos de mejoras, de organización y de toma de decisiones que afectan a sus barrios o a su urbanización, a su parroquia y a el municipio."(Los comités de Tierra Urbana toman la palabra. Ministerio de Comunicación e Información. Caracas, 2004.)

Se han creado mesas técnicas de empleos, para garantizar la democratización del empleo y de las oportunidades de acceder a éste de manera justa y eficaz, sin intermediarios y sin venta o compra del trabajo.

Se ha atendido el grave problema de la deserción escolar de nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes al crear las Escuelas Bolivarianas, que son escuelas primarias y secundarias de atención integral e integradora. Se han creado las Universidades del Estado, esto ha garantizado la inclusión universitaria de aquellos amplios sectores empobrecidos y marginados que fueron excluidos injustamente, por décadas, del sistema educativo universitario público y privado. Con 559 planteles dependientes del Ministerio de Educación y concebidos bajo un esquema de educación integral, es decir, ampliación de la jornada escolar; desayuno, almuerzo, merienda. A los docentes se les ofreció un 60% adicional de su sueldo por la mayor dedicación a los educando. Al menos para el año escolar 2000-2001 la deserción y la repitencia se ubicaron respectivamente en 3,02% y 5,50. %. La asistencia fue de 91,12% y la aprobación de cursos llegó a 87,78. %, según fuentes del despacho de Educación, se supone que estos indicadores mejoraron el año pasado y serán más positivos para este año.

Están funcionando en todo el territorio nacional, las "casas de alimentación" que garantizan la alimentación diaria y gratuita a aquellas personas sin recursos, sobre todos ancianos y ancianos, niños, niñas y adolescentes en edad escolar. Mercal suministrará a estos hogares de alimentación, rubros como pollo, caraota, harina de maíz precocida, sardina, azúcar, arroz y aceite, pasta, margarina, quesos, es decir, todos los alimentos que contienen las calorías necesarias para elaborar un menú balanceado.

Se ha garantizado crédito a pequeños productores agropecuarios y para la pequeña y mediana industria, que por décadas fueron excluidos del sistema bancario, financiero y de créditos tradicionales.

La tierra verdaderamente para quien la trabaja.

Se ha emprendido con la Ley de tierras el rescate de las tierras ociosas en manos de terratenientes que se apoderaron de ellas, muchas veces por medios ilícitos y fraudulentos, amparados en documentaciones falsas dada por gobiernos corruptos a sus dirigentes y funcionarios. Dicen Teodoro Guevara y Arturo Vega: "¿Sabía usted, que tan sólo 8 familias del país son las que poseen extensiones de tierra que en su conjunto suman más de 150 mil hectáreas de terreno? ¿Se imagina la extensión de la que estamos hablando? Pues, estamos hablando de aproximadamente 18 veces la extensión de la ciudad de Caracas, capital del país, donde habitan más de 4 millones de personas. ¿Sabía además que estos inmensos fundos se encuentran en semiociosidad y están ubicadas en las áreas más fértiles del país? Pues son estas familias las que encabezan la oposición a la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario" (Rebelión: http//www.org, 2005.)

Este ha sido un proceso que ha traído sus dificultades y violencia, ya que los terratenientes han organizado grupos de autodefensa y han contratado sicarios y paramilitares para amenazar, agredir y asesinar a campesinos y a dirigentes agrícolas. En lo que va de ejecútese de la Ley de tierras, se han asesinado una gran cantidad de venezolanos y venezolanas por parte de esos grupos terroristas.

La entrega de tierra a los campesinos y campesinas va acompañada de créditos, maquinarias, semillas, fertilizantes y asesoramiento técnico y científico. Estos créditos se dan a una tasa de interés baja y con varios años de gracia en los pagos. También el campesino, la campesina y toda su familia tienen garantizada la asistencia médica a través del programa "Barrio Adentro".

La Ley de tierra busca garantizar para todos los venezolanos y venezolanas la soberanía alimentaría de toda una nación. Busca esta ley disminuir la dependencia alimentaría y la agroimportación de los rubros básicos de la dieta de nuestro pueblo. En una ley así la agricultura no es un modo de producción, es un modo de vida, por eso la tierra no puede convertirse en mercancía.

La soberanía alimentaría implica la determinación y el abastecimiento de los requerimientos de los alimentos de la población a partir de la producción local y nacional, respetando la diversidad productiva y cultural. El derecho a la alimentación únicamente puede garantizarse, en un sistema donde la soberanía alimentaria esté garantizada. Soberanía alimentaria es el derecho de cada nación para mantener y desarrollar su capacidad para producir los alimentos básicos de los pueblos.

La revolución bolivariana: Una opción preferencial por los pobres.

Dice Pablo Richard que en el sistema actual de globalización del mercado, inspirado en la ideología neo-liberal, no sólo se da la realidad del empobrecimiento, sino también de exclusión. Señala que el modelo capitalista, anterior al capitalismo salvaje actual, los pobres contaban como mano de obra o como consumidor y que la pobreza además estaba ligada normalmente a un salario miserable, en un contexto de lucha de clases entre propietarios de medios de producción y asalariados. Señala Richard que la exclusión es la peor pobreza (Fuerza ética y espiritual de la teología de la liberación, DEI, San José, 2004.)

Contra esa exclusión es que ubicamos a la revolución bolivariana, que intenta combatir todo tipo de pobreza desde la pobreza misma con el lema antes citado: "Para vencer la pobreza, hay que darle poder a los pobres".

Los empobrecidos y empobrecidas de nuestro continente se vuelven sujetos de su propio cambio y ya no tan sólo como un simple ideal religioso o teológico, sino como una realidad política e ideológica.

En la revolución bolivariana, los pobres dejan de ser una masa explotada y manipulable, se convierten en protagonistas de una democracia participativa y protagónica que rescata para ellos y ellas no sólo su derechos a todas aquellos beneficios que por largas décadas se les negaron, sino que se convierten en garantes de esos mismos derechos para futuras generaciones a través de contralorías sociales, proyectos de desarrollo endógeno y por la propia defensa de la soberanía de los pueblos. Cada día nuestros pueblos toman conciencia no sólo que otro mundo es posible sino que también es necesario e imprescindible.

La revolución bolivariana le da un nuevo sentido a la opción preferencial por los pobres al convertirla de un sueño utópico a una realidad tangible, alcanzable y defendible. Esa utopía ya tiene un tiempo y un espacio que conforman ese "Kairos" en medio de un pueblo que está despertando contra todo poder hegemónico, sea político, económico, cultural, militar o de cualquier tipo.

La opción por los pobres significa una importante novedad en la determinación de la misión de la Iglesia; su novedad e importancia, sin embargo, van más allá de lo misionero-pastoral. La determinación del destinatario preferencial de la misión de la Iglesia desencadena una lógica y un dinamismo que lo permea todo, de modo que la opción por los pobres no se reduce a determinar el destinatario de la misión, sino que configura todo el hacer y ser de la Iglesia, su fe, esperanza y caridad; se presenta incluso como una forma de vivir y actuar en este mundo y de ser simplemente un ser humano. Así se desprende del documento de Puebla. Alrededor de la opción por los pobres, dice Jon Sobrino: "Esta opción, por último, aunque formulada por la Iglesia latinoamericana, ha alcanzado validez universal. Puebla menciona cómo el destinatario hace repensar lo que es su evangelización, repensar la vida interna de la Iglesia y sus estructuras, repensar la dirección del proceso evangelizador, pues una Iglesia que evangeliza a los pobres se encuentra evangelizada por ellos. Al fundamentar su opción en Dios y en Cristo, se ve objetivamente forzada a repensar quién es ese Dios y ese Cristo" (Opción por los pobres http://servicioskoinonia.org, 2-6-06).

El código Chávez es el despertar de nuestros pueblos, de nuestros indígenas que han sido durante 500 años explotados, marginados y masacrados, es el grito de rebeldía de nuestra juventud, de los obreros y las obreras de todo nuestro continente, de nuestras mujeres, de las comunidades afrodescendientes y de todos los pueblos del mundo que luchan por su liberación. Chávez y la revolución bolivariana se han convertido, en todo el mundo, en símbolo de resistencia frente al imperialismo y contra ese neoliberalismo salvaje y de la globalización deshumanizante.

La revolución bolivariana venezolana, en medio de nuestro contexto latinoamericano, nos señala el camino de un mundo multipolar, multiétnico, multilinguístico y multicultural, derribando los mitos de razas, economías, naciones y religiones superiores, tan propio de las grandes potencias nórdicas. Nos demuestra esta revolución bolivariana, que el imperialismo puede ser derrotado en cualquier parte del mundo, si hay voluntad y organización popular.

Chávez y la revolución bolivariana, ponen otra vez a la América latina en la vanguardia de los pueblos del mundo que luchan por su dignidad y por su liberación.


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Obed Juan Vizcaíno Nájera


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