Tongorocho y su villano favorito

Busco en el diccionario el significado de villano, y uno de ellos dice que las personas que vivían en la villa, villanos, que estaban alejadas de las ciudades, eran del pueblo llano, nunca de la nobleza. Y eran consideradas como incultas, toscas, groseras y rústicas. Por tal razón Villano empezó a usarse como adjetivo con connotaciones negativas que aludían a falta de civilidad. Los villanos podían cometer actos viles y deshonrosos y el adjetivo fue ampliándose en sus significados para calificar a las personas que llevan a cabo acciones nocivas, dañinas o indignas.

Entonces, una vez que comprendo el adjetivo de villano, aplicado por Carola Chávez a Diosdado Cabello, en su reciente artículo, comienzo a hacer mis reflexiones.

¿Puede el capitán Cabello ser catalogado como un villano, según esas definiciones? Recuerdo haber escrito un par de veces sobre él, confesando que no es santo de mi devoción y ahora puedo explicarlo mejor. Porque al fin entiendo: una sensación traducida en explicación.

Es cierto es que el personaje en cuestión revela en ocasiones, una personalidad sensible, un comportamiento delicado con sus afectos, y las puede llegar a amar con pasión y devoción, como hemos observado, por ejemplo, lo manifiesta hacia Hugo Chávez, su compañero de armas, de lucha. Y se entrega completamente a la batalla, como bien señala Tongorocho, sin escatimar esfuerzos. Su programa semanal ha sido decidido por Cabello como una forma permanente de trabajo, para seguir las huellas de Chávez, para intentar lograr el propósito que llevaba el Aló Presidente, comunicar, enseñar, mostrar las verdades, estas, las del chavismo, despejar dudas, impartir instrucciones a sus ministros y de ahí abajo, enseñar, sobre todo, a los humildes, a los que se llama "pueblo", que tienen todos los derechos del mundo, y no únicamente los deberes de ser servicio, obreros, esclavos de los de arriba.

Y me disperso nuevamente: no se entiende por qué el programa El Mazo no pueda, en este período de descanso forzado y recuperación del capitán, ser conducido con un suplente. ¿Es que acaso no hay relevo posible?

Volviendo al villano. Opino que, de cierta manera, a Diosdado Cabello se le puede aplicar el calificativo. A pesar de la faceta de hombre sensible, de corazón, capaz de llorar por un amigo, que lleva a Felicia en su corazón, al Furrial en sus emociones íntimas, a su familia muy estrecha asimismo.

¿Y entonces? ¿Su papel de villano? Yo lo entendería así: nunca me ha gustado el rencor muy manifiesto de Diosdado hacia la dirigencia opositora. Es rencor y mucho desprecio, es hasta nauseas, que pareciera sentir cuando le toca hablar de ellos. Y la famosa frase, señores amargados, es la prueba, repetida hasta el cansancio en los primeros años del programa. Y la moringa para calmarlos. Y se trata, apreciados lectores, de ironía, sarcasmo, sorna, burla, con los que trata estos argumentos específicos sobre algunos dirigentes de la oposición. Se percibe que siente desprecio, no lo culpo, hasta yo lo siento, y muchos de mis escritos en este portal hablan de ello. Al igual que Tongorocho que se explaya de una manera inteligente, graciosa, pero siempre sarcástica, de los opositores. O sea, no se trata sólo de defender al chavismo, sino que debe ir asociado a denigrar al opositor, y créanme, no siempre se entiende si es a la dirigencia opositora a la que se refiere Diosdado, o al opositor de calle, el que twittea, al que se refiere Tongorocho.

Y como yo estoy entre los de acá, el chavismo, y los de allá, los escuálidos, creo, disculpe el lector la falta de modestia, comprender muchos aspectos que no se contemplan.

Creo que, siguiendo la definición, que se es villano pues se realizan acciones dañinas y nocivas, al mostrar reiteradamente el desprecio que siente por la oposición (¿dirigencia?) de esa manera burlona, sarcástica, retadora. ¿Por qué nocivo? ¿Por qué dañina? Porque esa actitud es vista y recibida en su fuero íntimo, no sólo por la dirigencia, quien seguramente se merece esos insultos disfrazados, sino es captada por todos los venezolanos, muchos ninis, muchos otros opositores sin dirigir nada, muchos con ganas de un cambio de la crítica situación del país, con esperanzas de un líder que se les derrumba frente a sus ojos, día a día. Un nini o un opositor de calle, ya desesperanzado, que nota y percibe la burla del Capitán como una burla hacia su condición de desesperanza. Y eso les hace daño, es nocivo, dañino.

Y debe tratarse de rencores muy profundos, dolores inmensos, antiguos, ancestrales, que le hacen difícil al Capitán la compasión y el perdón. Porque también ha sido muy manifiesto hacia los disidentes, los que han criticado algún punto en la política del chavismo, en sus actuaciones. Y esto ha determinado también lo que se ha denunciado como sectarismo, cualidad negativa, presente en el chavismo. Intransigencia, intolerancia. ¿Recuerdan a Héctor Navarro? Alto dirigente del PSUV, fue expulsado sin ninguna consideración por pedir atención a la opinión de Giordani. Y Navarro fue una persona leal al presidente Chávez desde sus inicios, trabajando por la revolución denodadamente. Pero bastó ¿lo que pudo ser un error? para sacarlo sin contemplaciones. Eso dañó no sólo al interesado sino nos sorprendió, y preocupó, desagradablemente a muchos.

Se refiere también Diosdado (y los que siguen su ejemplo) a que los traidores no los quieren de vuelta por ninguna razón. Por ejemplo, en relación a Henry Falcón. Pero olvida que, gracias a Henry Falcón, quien no asumió la política golpista de la abstención, tuvimos unas elecciones presidenciales 2018, aceptables. ¿Están de acuerdo conmigo? Aunque el mismo día de los resultados haya, Falcón, hecho una cantinflada, con el perdón de Cantinflas.

También hay pecados de Omisión. ¿Por qué Diosdado no asumió una diferente estrategia, en la reunión del 22 de enero de 2019, con Juanito Alimaña? ¿No creen ustedes que tuvo la gran oportunidad de, tal vez, haber evitado todo el desastre que se le cayó encima a Venezuela?

Mi respuesta es que Diosdado llegó a esa reunión con su desprecio al máximo. A la defensiva. Y seguramente tuvo mucha razón, conociendo la canalla. Pero ¿no hay que inventar? ¿No ha sido una cualidad de Chávez la de sacar cartas bajo la manga? ¿Vencer al adversario? ¿Convencerlo, marearlo, hasta enamorarlo, conquistarlo de alguna forma? ¿Ofrecer diálogo? ¿Abrirse, sin perder la dignidad ni traicionar los principios, a los planteamientos del otro extremo?

Pues si el Capitán Cabello no puede dialogar con el compañero de muchos años, al lado fiel de Chávez, seguramente menos, mucho menos, pudo Diosdado darle la mano a una alimaña.

¿Porque Diosdado es el villano favorito de Carola? Porque, al igual que muchos, ha percibido una calidad humana, muy escondida, en su villano favorito. Y porque, además, a Tongorocho le encanta, emulando al Mazo, caerle encima a la oposición, desenmascararla, ponerle el punto sobre la i, revelar de cierta manera su triste condición de venezolano que teme haber perdido su esperanza de tener una Venezuela donde pueda ser pudiente, donde se le respeten los derechos y posesiones que tenía antes del chavismo. O si nos la tenía, las quería tener. ¿Es también Tongorocho una villana? Al lector la respuesta.

Villano también es el personaje malvado que, en la ficción, se opone al héroe. Pero... ¿tenemos acaso un héroe? Héroes son muchos, todos los que resisten, los que luchan por la soberanía del país, por la igualdad entre sus connacionales, por los derechos humanos y de los animales, por la defensa de la naturaleza, por la salud, por el bien común.

Y al villano favorito de Tongorocho, quiero decirle que el evangelio de hace dos días, de San Mateo, habla de un Jesús que se califica como manso y humilde de corazón. ¿Será que Jesús no pueda ser nuestro ejemplo? ¿Su ejemplo? ¿No fue Jesús un gran revolucionario?

Tal vez la Política, en esta guerra, no lo permita.



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Flavia Riggione

Profesora e investigadora (J) Titular de la UCV.

 flaviariggione@hotmail.com

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