Es el socialismo, no el voto

El voto en estas circunstancia no puede ser un objetivo para el cambio, si queremos cambiar al país debemos ir por el sistema político, o la carencia de sistema político, es decir, restituir la vigencia de la constitución bolivariana. Votar no resuelve los problemas de la sociedad. El camino no es unas elecciones viciadas por los partidos y sus clientes políticos, ahora más que nunca herido de fraude gracias a los acuerdos entre grupos de la misma calaña. Y menos votar para unas elecciones parlamentarias. Antes habría que terminar de enterrar la ANC y desmontar TSJ, y todo el poder público. La FANB debería convocar una junta patriótica de gobierno que corrija el rumbo alocado y caprichoso que tomó el gobierno compulsivo (o desgobierno) de Nicolás Maduro.

Una revolución socialista se hace con valor. Debemos ser valientes. Todos los logros o avances conquistados a favor de la transformación del Estado y del sistema en general se lo debemos al arrojo de Chávez y de quiénes pudieron seguirle el paso. No es momento para dudar de los cambios y volver otra vez a lo mismo, a la elección de los mismos oportunistas de siempre para se repitan en el gobierno, tan secos de imaginación como de voluntad de cambio. Hay que obligar a los aprovechados a que se retiren del  juego político o se comprometan con servir a la sociedad  a cambio de su libertad, de ser enjuiciados si fallan.

Dicho de otra manera, hay que cercar la mentira, cerrarle el paso a la mentira, a los discursos fatuos, y obligar a que la inteligencia se desarrolle en las prácticas políticas y no en el arte del engaño y la demagogia.

Ir a otro proceso  electoral ahora es darle oportunidad a cazadores furtivos a través de los  buscadores  de cargos públicos; facilitadores de negocios a aquellos que  estarán detrás de sus campañas, los mismos capitales de siempre, más delictivos que productivos (transnacionales;  importadores y manufactureros, seudo productores del campo,  parásitos terratenientes, banqueros: la lumpen burguesía criolla en general).

¿Por qué Chávez y el socialismo?, porque fue esa fuerza de cambio la que puso a pensar al mundo en el socialismo como una solución real a los problemas de toda la humanidad en la miasma capitalista. Porque Chávez no se dejó convencer por la democracia burguesa, por las elecciones, por el gobierno municipal; con sostener la pasividad de un pueblo que fuera solo elector. Porque Chávez quiso ir más allá que la “fiesta” electoral, organizar a la población y darle poder efectivo.

Los oportunistas, cada vez que se acercan las elecciones burguesas se activan, son elocuentes, las palabras braman de un manantial de embustes, de ideas viejas que parecen nuevas. Pero ya del terreno electoral de donde brotan es una objeción a su frescura, están piches. Discursos electoreros, narcotizantes, hechos para que nada cambie. 

La revolución chavista y bolivariana quedó suspendida hace 7 años, en el 2013, cuando fue traicionada, pero nosotros podemos retomar el camino con Chávez, que sigue siendo un camino esperanzador (el cual fue cerrado de golpe por Maduro y secuaces); ¡porque ha sido trazado en la ruta anticapitalista, contraria a la lógica del capital!, tal y como lo señaló, con todas sus palabras, en el Plan de la Patria original.

Lo que vaya a suceder desde ahora hasta diciembre nadie lo sabe. Nadie sabe que hay en la mente de este gobierno que se ve así mismo acorralado. Desde aquí hasta diciembre comenzarán las deserciones, aumentarán los nombramientos: mientras más se repitan nombramientos a cargos públicos, más mediocre será el funcionario que ocupe un puesto en el gobierno, ¡y más rapaz! La crisis se puede acelerar en semanas o en días. Hoy cierran las calles de Caracas y otras ciudades por el aumento del coronavirus sin embargo llaman a elecciones como si la situación va a cambiar en diciembre o estuviera controlada. La verdadera peste es la que infecta ahora la gobernabilidad del país, y si no retomamos el camino a la constitución y al plan original de Chávez desde ahora, todo estará perdido.

No se puede contar con la Asamblea Nacional Constituyente que quedó solo como plan B, en caso de que haya elecciones parlamentarias y las pierda el partido de gobierno, o de cualquier otra salida con apariencia legal si no hay elecciones. La llamada oposición es un nido de escorpiones, donde se muerden uno a otros, solo obedece a la voz del amo Trump y del amo dólar. Nuestra salvación como nación está en manos de los oficiales de la FANB y de su juicio político ligado al comandante Chávez. Si no hay “patria socialista” solo quedará la barbarie capitalista, la muerte.

¡Patria Socialista o muerte! ¡viva Chávez!



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Marcos Luna

Dibujante, ex militante de izquierda, ahora chavista

 marcosluna1818@gmail.com

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