El socialismo puede reducir un conflicto social más grave que el covid-19

El mundo el capitalista hace aguas: si no hay para ellos menos habrá para nosotros. Hay que cambiar el sistema o pereceremos.

El asunto por resolver en los próximos días es cómo producir alimentos, medicinas y artículos de primera necesidad y que estos lleguen a la gente. Por ahora tenemos que salir a la calle a conseguir el sustento, de lo contrario muchos moriríamos de mengua, pero no sabemos hasta cuándo podremos conseguir alimentos y todo lo necesario para vivir. Este gobierno no cuenta con la capacidad de llevar “casa por casa” lo que las familias necesitan; eso es mentira, somos un país roto.

Hay que tomar decisiones que disminuyan la posibilidad de un conflicto social mayor a la infección y a la muerte del coronavirus.

Los conflictos económicos y de salud pública no se pueden reducir a la mezquindad de sostenerse en el poder, los que ahora están en el gobierno no son lo suficientemente capaz para tomar decisiones adecuadas, porque no saben lo que quieren, solo pueden con parches momentáneos. Luego de superar esta crisis de salud pública seguirán peralejos sin saber qué hacer y para dónde ir. Sus asuntos personales sustituyeron el objetivo estratégico de organizar una sociedad socialista y ahora eso  no les permite leer de la realidad social, no les interesa, solo buscan los cálculos económicos y no los encuentran en un país quebrado. La realidad social, solo alcanzan a constreñirla, la mantienen aguantada,  como tapando una fuga de agua con la mano.

Necesitamos reconstruir o restablecer el Estado de derechos para recuperar cerebros, recursos humanos marginados de la política por miedo o por castigo. No vamos a llorar sobre la leche derramada e insistir en las razones por las cuales el Estado está suspendido en este momento, pero esto es un hecho real, no es “fake news”, y los que “hacen de gobierno” y los constituyentistas vagos lo soslayan. Hay tres asambleas, dos nacionales y una constituyente; hay dos grupos “haciendo de gobierno”, de hecho uno de ellos está usando el dinero de cuentas del banco central y usando los recursos de Cidgo sin que el otro, el oficial lo pueda evitar; a esto le sumamos la  suspensión solapada de garantías constitucionales y la incompetencia del sistema judicial. El Estado venezolano se está desapareciendo poco a poco y sin él va emergiendo la anarquía, el gobierno del más fuerte; con la sociedad fragmentada y sin saber qué hacer, el poder popular no existe sino en palabras, “palabras que son como espuma, las soplas y no queda nada”. Esta caída hay que detenerla si no queremos desaparecer como nación.

Hay dos opciones: regresar al pasado colonial, transfiriendo el mando al imperio gobernando en coalición con los agentes de Trump, o llamar a un consenso  socialista para retomar la estrategia perdida, para saber hacia dónde ir, para tener un norte claro a la hora de construir hacia el futuro.

La segunda opción, la que parece más remota y difícil, es que se organice la sociedad y llame a conformar una junta de gobierno patriótica y socialista, para restablecer el estado de derecho, las garantías constitucionales de hecho. Sin embargo esto se puede hacer usando los mecanismos de consulta popular que establece la misma constitución, en un referéndum nacional o  un plebiscito, sea lo que convenga. Sin instituciones creíbles, legítimas, sin la garantía de los debidos procesos legales, sin debates públicos libres, en este momento no podemos funcionar.

Tenemos un plan que está pendiente, el cual nunca se llevó a cabo: el programa de gobierno y plan de acción política de Chávez, el Plan de la Patria 2013 -2019, que ahora tiene más validez que nunca; el mismo que fue falsificado en este gobierno. Es el último legado político de Chávez, los socialistas chavistas podemos retomarlo como lo que es en realidad: “un plan de acción política” dirigido a suprimir la LÓGICA DEL CAPITAL de forma radical, darle una salida distinta y esperanzadora a una crisis que apenas comienza y donde los más débiles pagaremos con las consecuencias. El socialismo es lo mejor para todos, para la humanidad y para el planeta.



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Marcos Luna

Dibujante, ex militante de izquierda, ahora chavista

 marcosluna1818@gmail.com

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