El poder de la palabra

Se nos olvida a veces la importancia y el poder que tienen las palabras. Con ellas pensamos, nombramos las cosas, nos comunicamos, discutimos, nos entendemos y llegamos a conclusiones.

Con ellas se escriben potentes obras literarias y hermosas poesías. Con ellas narramos el acontecer del mundo. Con ellas conservamos nuestra historia.

Lamentablemente a medida que avanza la era tecnológica hemos ido perdiendo el sentido de lo poderosas que pueden llegar a ser, le hemos perdido el respeto, ese amor y terror de las palabras del que nos habló el maestro Briceño Guerrero en una de sus excelentes novelas.

En el norte, las palabras insultantes y xenófobas de Trump ya han causado decenas de muertos y un incremento en los ataques violentos por motivos raciales.

En la vieja Europa colonial el discurso anti migrantes y el racismo aumentan el odio y la xenofobia y miles mueren en las aguas del Mediterráneo por culpa de las palabras de políticos oportunistas al servicio de las elites.

En nuestro hermoso país desde el comienzo de la revolución bolivariana se creó una corriente de odio contra el proceso revolucionario, contra sus líderes y sobretodo contra el comandante Chávez y sus simpatizantes. Este odio comenzó a expresarse principalmente con palabras y esas palabras fueron avivándolo y traduciéndose en violencia, destrucción y muerte.

Una de las formas más usuales para los opositores expresar su arrechera y su odio es por medio de las maldiciones. Primero era, por supuesto, maldito Chávez, una vez consumado su asesinato y al ganar las elecciones el actual presidente constitucional se convirtió en maldito Maduro.

Algunos de nosotros tenemos una extraña relación con las palabras, nos atraen y nos gusta investigarlas. Veamos que dice el diccionario de esa palabra en particular: maldito.

Del latín "male dicere", invocar una maldición divina o del mismo satanás contra alguien…una persona perversa, malvada, execrada…

La contra parte nos enseña el diccionario es: bendecir

Del latín "bene dicere", invocar el favor de una deidad u otro poder espiritual para alguna cosa o persona. Alguien que tiene un carácter bondadoso y pacifico…santo…bienaventurado…

Al principio fue el verbo… dice el viejo testamento… palabra de dios, el señor sea con tu espirito nos dicen en las iglesias.

En los antiguos vedas, los libros sagrados de la india milenaria, se habla del poder de los mantras, man= mente, tra=liberar, sonidos que pueden liberar la mente de las ataduras materiales y así liberar el espíritu. Cuentan estas escrituras que los semidioses poseían mantras tan poderosos que al invocarse contra alguien, usualmente un demonio, lo podía destruir por completo, algo así como un misil atómico pero sin "daños colaterales".

En las mezquitas de la religión musulmana, no existen imágenes que representen a dios o al gran profeta Mahoma, sin embargo estos templos están hermosamente decorados con pasajes del sagrado Corán, dibujados con la más bella de las caligrafías.

Pero las palabras pueden ser también armas poderosas para lastimar, degradar o difamar a las personas. Incluso a veces llegamos a usarlas en contra de los que decimos amar y respetar.

Personalmente, trato en lo posible de utilizar las palabras de manera correcta y de no maldecir a nada ni a nadie, pero últimamente cada vez que nos quitan la luz, cuando el tanque del agua está vacío y el camión cisterna nos quiere cobrar un ojo de la cara, cuando no consigo una medicina o si se consigue, debo pagarla a un precio desorbitado. Cuando debo enfrentar todos los días la especulación rampante e impune de comerciantes usureros y la hiperinflación inducida por el ataque a nuestro Bolívar soberano, cuando escucho sobre el ilegal bloqueo, sobre el robo de nuestros bienes y activos en el exterior me provoca, hacer lo que hacen todo el tiempo muchos en la oposición "descargar mi arrechera" y gritar a todo pulmón: ¡MALDITO TRUMP!, ¡MALDITO GUAIDO Y SUS AMOS DEL NORTE! ¡MALDITO JULIO BORGES! ¡¡MALDITO LEDEZMA!! ¡MALDITOS TODOS LOS VENDEPATRIA Y MALDITOS TODOS LOS TRAIDORES TARIFADOS!

Pero algo me detiene, respiro profundo y me doy cuenta que ese sentimiento de odio es exactamente lo quieren hacernos sentir aquellos que quieren apoderarse de nuestras tierras y sus tesoros naturales. Quieren sembrar discordia y ponernos a pelear entre hermanos.

Recuerdo entonces las palabras del guerrillero heroico diciéndonos que: "al revolucionario verdadero lo mueve un inmenso sentimiento de amor". Pienso en el comandante Chávez recordándonos que la nuestra es una revolución bonita, una revolución solidaria, incluyente y llena de amor. (Aunque hay que estar claros, también es una revolución muy bien armada)

Y aunque no quiero ni puedo maldecir ni bendecir a los que apoyan a las elites mafiosas internacionales y a sus lacayos en las oligarquías locales que quieren ponernos de rodillas o llevarnos a una guerra entre hermanos, recuerdo las palabras de aquel joven palestino anti imperialista en la hora de su suplicio en manos del imperio de la época: "perdónalos señor que no saben lo que hacen".

Aunque estoy convencido que lamentablemente lo que los autoproclamados líderes de nuestra confundida oposición, esos traidores vende patria y sus amos en Washington están haciendo y quieren para nuestra patria en verdad no tiene ni tendrá nunca ningún perdón de dios, si es que verdaderamente existe un dios que permite tanta vagabundería. Pero para no entrar en discusiones religiosas, solo espero que si no hay justicia divina entonces por lo menos la justicia venezolana castigue con todo el peso de la ley tanto a traidores como a corruptos…



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Gustavo Corma


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