¿Estaba el pueblo inhabilitado para votar contra Maduro?

Mucho ha dicho la oposición venezolana sobre la ilegalidad de las elecciones que dieron con el triunfo de Nicolás Maduro el 20 de mayo del pasado año porque, a su entender, el gobierno ilegalizó a los cuatro partidos principales.

Tal ilegalización, repito, como en su momento fue llamada por los partidos de oposición (y aun ahora), se produjo como consecuencia del llamado del TSJ al CNE para que se normara la situación de aquellos partidos que no participaron en los procesos electorales del 2013 (presidenciales) y en las elecciones del 2015 (parlamentarias), o a los que no lograron más de 1% de votos por lista en dichos procesos electorales.

De aquella situación, lo cierto fue que partidos como Voluntad Popular y Primero Justicia, entre otros, no pudieron en la llamada fase de reparos, culminar la recolección de firmas.

Luego de ello, la historia es conocida de cuando Henry Falcón con Avanzada Progresista (AP), Movimiento Al Socialismo (MAS), Movimiento Ecológico y COPEI, acudió al proceso electoral en el que también participó "Esperanza Por El Cambio", un nuevo partido liderado por Javier Bertucci, como los dos más importantes de los opositores que si participaron en las elecciones presidenciales del 2018. Entre ambas opciones partidistas marcadamente opositoras, obtuvieron una cifra cercana a los 3 millones de votos.

Se habla entonces de un precario respaldo al proceso electoral en relación a otros, el cual se realizó en medio de un llamado claro y abierto por opositores a la no participación, desconociendo a un CNE que antes les había proclamado vencedores en las elecciones parlamentarias del 2015.

¿Por qué el pueblo opositor no votó mayoritariamente en aquél proceso electoral?

¿Acaso estaba inhabilitado el pueblo para votar?

Todos los venezolanos sabemos que no solo fue porque atendieron el llamado de los partidos políticos que no acudieron a la contienda.

La realidad mostraba que un gran número de venezolanos, en este caso, opositores, no acudieron porque estaban hastiados de la manera cómo, su liderazgo político, se había conducido en sus erradas estrategias para salir de Nicolás Maduro las cuales pasaron por las letanías repetidas de que "falta poco", "estamos cerca", "ahora sí" y una seria de frases rebuscadas arteramente para sembrar de esperanza a un pueblo que ya por 18 años, había sido contaminado en su psiquis de que el gobierno (particularmente Chávez) les robaba las elecciones, para encontrarse luego con plazos de 6 meses para salir de Maduro y desvaríos planteando referéndum y enmiendas constitucionales que reflejaron las grietas en lo que parecía la unidad monolítica de la llamada MUD.

Querer ahora posicionar que aquella abstención era gente que, por rechazo a Nicolás Maduro, no acudió a la cita electoral es como pretender decir que la llamada diáspora se va del país porque huye de un régimen que los tortura y persigue.

¿Por qué la oposición no endosó el voto de sus militantes a Henry Falcón, y ganando las elecciones como según ellos habría pasado si votaban mayoritariamente, podrían luego haber convocado una Constituyente e irse de nuevo a un proceso eleccionario donde ellos se contarían en primarias para escoger el candidato opositor que los represente? Pues porque no pudieron establecer un acuerdo con Falcón (quien seguramente no iba a trabajar para lapa, a decir del viejo refrán), pero además, porque efectivamente, habiéndose autodestruido en su Mesa de la Unidad Democrática (MUD), cayapearon a Falcón por haber hecho llamados a retomar diálogos y a no explorar caminos de violencia y entonces muchos de sus seguidores no verían bien otra contradicción más en su ya ganada mermada cuenta de "capital político".

No estaba pues el pueblo inhabilitado para votar, pero si se le cegó para pasarlo de un sector opositor que alguna vez pudo tener un carácter democrático, a formar parte ahora de la ultra derecha venezolana quien es la que ha impuesto su agenda política.

Decimos en Venezuela: si no votas no tienes derecho a reclamar.

Hoy, opositores embriagados de valentía, la que da sentirse apoyados por EEUU, fuerzan salidas que no están en nuestra Carta Magna.

Es la valentía de quien se apoya en el guapetón del barrio para patotear o cayapear.

Aquellos mismos que se negaron a procesos eleccionarios, hoy piden lo que no apoyaron.

Dije antes en otro artículo que en algunos bares de pueblo, los hombres (sobre todo cuando están borrachos) le dan monedas a las llamadas "meseras", para que vayan a una rockola para que coloquen la música de su gusto.

Pues, ni Venezuela es una rockola, ni la Constitución es una moneda para que los que están borrachos pongan su música al compás de su borrachera utilizando sus "meseras".



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Orlando Lezama

Ex miembro del Cabildo Metropolitano de Caracas

 olezmar@gmail.com      @OrlandoLezama

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