La burguesía revolucionaria de Castro Soteldo y Néstor Francia

Pareciera que el compañero Wilmar hubiese llamado al compañero Néstor para implorarle auxilio comunicacional con respecto al planteamiento que hiciera el Ministro del Poder Popular para la Agricultura Productiva y Tierra, en su programa televisado "Cultivando Patria"; cuando se refería a que: "…debemos ir a la construcción de una burguesía revolucionaria y transformadora que alcance los estadios de liberación económica de nuestro país". Tal idea le nació al compa luego de leer y aceptar el criterio de Orlando Araujo sobre el libro "Venezuela Violenta"; cuya obra examina e identifica las diferentes burguesías existentes en Venezuela clasificándolas en parasitarias, rentistas e improductivas; y las que llamó de manera positivas en nacionalistas y productivas. No se tratará en este artículo la evolución histórica de la burguesía en Venezuela puesto que de ello hay mucha discusión y todas terminan en el mismo punto; pero si lo que ha representado ésta agrupación de ciudadanos en la Sociedad.

Para el compa Wilmar, la burguesía venezolana es un sector primordial en la motorización del aparato productivo; es sin duda para él, un elemento fundamental puesto que tal sector es necesario para la recuperación económica del País; quizás cayó en la confusión del término "Revolución" que lo dejó algo enredado. Sin duda alguna todo movimiento de cambio radica en "Revolución", sea de derecha o de izquierda; total, tal adjetivo no es exclusivo ni excluyente de los pensamientos de izquierda; otra cosa es que desde esa ala se use con mayor frecuencia. Sino, habrá que buscar entre los libros la "Revolución Francesa", "Revolución Industrial" o la misma "Revolución de las Trece Colonias" estadounidense. Pero para el compa Wilmar, se le es algo difícil desenmascarar los principios y valores de la burguesía; puesto que él es parte de ello, aun cuando lo intente negar si es que hasta ahora no lo ha admitido. Cambiar eso le es cuesta arriba, debido a que significaría renunciar a los códigos de conducta ante sus familiares, amigos y su mismo círculo social íntimo que habitúa. Sería un choque traumático de principios y valores.

Pero este planteamiento a ésta altura ¿a qué se debe? A la Revolución Bolivariana le ha costado admitir el fracaso en lo que respeta lograr la transformación Social para ejercer el total Poder Popular anhelado por el Comandante HUGO CHÁVEZ en las instituciones y la gestión pública; algo que es imposible hacerlo a través de decretos ni consignas, puesto que esto se debe al trabajo voluntario, constante y permanente para desconfigurar los viejos códigos de conductas en cada ciudadano y ciudadana y hacer que nazca el hombre y la mujer nueva. La mayoría que domina los medios de producción en Venezuela siempre han estado bajo la tutela de los industriales, empresarios, comerciantes y profesionales, todos ellos bajo una aureola llamada "clase media". Este sector ha logrado atesorar expresivas plusvalía que le otorga su medio de producción; incluso han diseñado desde sus significantes riquezas una vida en un sitial de comodidades suntuosas. Para el burgués la renta es un fin y el medio no importa como lo ejecute.

En la era actual y en un sistema socialista o mejor dicho en una nación que transita hacia el socialismo, el burgués es una pieza de lampedusiano moderno, puesto que se erige como un observador pero a la misma vez un voluntarioso que busca acompañar los cambios que se debe hacer pero con la habilidad y astucia de sus recomendaciones, puesto que su estatus social le otorga una especie de patente intelectual para que sean estos los asesores naturales de los políticos nacidos en huerfanidad académica. Es decir, se creen eruditos universales. El riesgo de esto es que algunos dejan de ser asesores y logran colocarse al frente de la batalla y cuando esto ocurre vemos que las revoluciones se convierten en revoluciones burguesas y al poco tiempo se percibe un gobierno de burgueses. La distancia que ha habido entre la burguesía (productiva o no) y la fuerza de trabajo siempre ha sido abismal, puesto que su modelo de producción es fundamentalmente capitalista y la relación con la masa trabajadora persistentemente la han clasifica según las habilidades, fuerza física y el conocimiento, colocando al proletariado en una división del trabajo apartándolo de la propiedad de los medios de producción; es decir, la propiedad y los medios de producción de la burguesía es contrario y aniquila el concepto de los Consejos Productivos de los Trabajadores (CPT).

Visto esto, podemos observar que la burguesía en una representación del capitalismo, pero que también actúa como una bacteria o virus que sobrevive cuando ésta quiere ser reemplazada, se aloja como un huésped en el cuerpo naciente y desde allí comienza a devorarlo hasta deformarlo y convertirlo en una mutación del capitalismo. Para el compañero Wilmar, hablar de una nueva burguesía revolucionaria, es una simple idea de justificar la comodidad de ese sector para seguir escuchando a Alí Primera con una botella de whiskey (si es que toma) o leer al Che mientras degusta un jamón serrano y caviar con una botella de vino. Difiero de algunos compas que dicen que la burguesía no es revolucionaria; al contrario, van mutando contantemente y generan cambios que los favorecen a lo gatopardiano y son capaces de revolucionar un Estado. Sin embargo, debemos aceptar y comprender que la burguesía no es Socialista por su naturaleza, puesto que ella defiende la propiedad privada como elemento primordial, cuestión que no es un pecado cuando se trata de una casa, pero comienza a distorsionarse cuando este pensamiento trasluce los medios de producción y se genera una especie de materialismo en la producción convirtiendo al patrón en el todopoderoso y al trabajador como el neo-esclavo.

Es alarmante que al compa Wilmar se le considere como el ideólogo del programa económico del gobierno, aunque pienso que ese merito lo tiene el compañero Tareck El Aissami por los detalles que se dejaron colar en aquel anuncio del Presidente sobre las nuevas medidas económicas a partir del 20A. Y es que de ser así, considerando al compa Wilmar con este tipo de criterio con la burguesía, se colocaría en riesgo el destino de nuestro sistema económico en manos de quienes desean algún día restaurar el capitalismo, porque no se tenga la menor duda que la burguesía jamás mutará o se trasformará hacia el socialismo para crear esos nuevos estadios de liberación económicas que buscaría algún iluso; eso más bien es fantasía justificadora del revolucionario de la bohemia que los hay dentro de la izquierda. Un burgués, nunca estará al lado del Pueblo porque su naturaleza es dominante y siempre estarán en la tribuna de los propietarios y satisfaciendo sus buenas costumbres. Incluso, para ellos no es relevante el campesino, jornalero, labrador, aldeano o sembrador; para ellos, es importante el productor, puesto que el estereotipo de aquel es el que produce con los créditos públicos, tienen unidades productivas de mayor extensiones, dominan el mercado productivo, viven en la ciudad, andan en sendas camionetas y se hacen llamar "productores". En definitiva, es quien tutela ese medio de producción.

Ahora bien, lo que si coincido con el compañero Wilmar, es que a este sector burgués se le debe tomar encuesta para la transformación de nuestra economía, puesto que no se puede eliminar en un santiamén; hay que verle la cara lo que representa de manera cuantitativamente la clase media y apartarla sería un error que costaría muy caro. Pero ésta manera de incluirlos no debe ser de forma priorizada ni preferencial. Para llegar a esa "transformación" deseada por el compa Wilmar se debe considerar dos elementos: primero, que esa burguesía acepte y permita los nuevos modos de producción donde la fuerza y clase trabajadora participe y sea protagonista de los procesos productivos y en la economía nacional. Y segundo, que la burguesía se incorpore a la total productividad aparatándose del mero rentismo y parasitismo plusvalico. De materializar este sueño estaríamos no transformado la burguesía, sino más bien creando al hombre nuevo y mujer nueva. Puesto que este pensamiento burgués se va derrumbado hasta que sólo queda un terreno plano que sirva para ir edificando una mejor construcción. Transformarlo, es hacer reparaciones y aquí se trata es de construir nuevas fundaciones con valores y principios socialistas que no tengan matices de capitalismo. La misma molienda de la revolución socialista va desencantando los embrujos de la burguesía.

Por otro lado, la posición perdida y asumida por el compañero Néstor al tratar de interpretar al Comandante HUGO CHÁVEZ a su más puro interés, es lograr propugnar alianzas estratégicas con este sector acomodaticio, es pura justificación para evadir la incapacidad en alcanzar la plenitud de los modos de producción tutelados en muchos casos por amigos y familiares (combatir contra ello debe ser complejo). Una cosa es que la burguesía intente coexistir con el sistema económico socialista y la otra es que el gobierno sea burgués. Las herramientas jurídicas que aplica el Estado deben equilibrar los modos de producción para no generar distorsión en la economía mediante ventajas en estos sectores, como tampoco puede olvidarse o disminuir la motorización de los nuevos modos de producción que se generan en la clase trabajadora para que en el futuro cercano ejerza el tutelaje de los medios de producción de manera colectiva y así, el trabajador pase ser más que un fuerza trabajadora participando como protagonista de la economía nacional.

Al compa Néstor, en su diáfana manera de tira y encoge, simplemente le aguarda esconder su artículo por haberlo mostrado de manera apresurada, quizás los años ya le comienzan a caer encima y lo insulsa. El Chavismo no es un dogma aun, puesto que se está construyendo y eso permite elasticidad en su aplicación. Todavía es muy temprano para hablarlo como filosofía política ya que se está conceptualizando al momento histórico. Si se trata de definirlo como simple socialismo, se incurre a la idea de extraer a los diversos pensamientos de la izquierda y caeríamos en muchas contradicciones. ¡Ojala! Y cuando mi vejez me atienda, no me deje escribir bolserías para no contradecir mis criterios en lo largo de mi existencia, como ya se viene vislumbrando en el compa Néstor como si es que todo el mundo excepto él, fuese pendejo.

Creer que la burguesía es revolucionaria, es pensar acertadamente. Pero creer que la burguesía puede ser socialista, es pensar en unicornios.



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Carlos Gutiérrez


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