Ahora empieza realmente el gobierno de Nicolás Maduro

Decidí hacer un alto momentáneo en los análisis de los resultados de los comicios del pasado 20MAY2018 en virtud de que los acontecimientos y agresiones contra la Patria, como era de esperarse, han arreciado y aumentado. Es importante que en estos momentos, y como lo expresó el Libertador y Padre de la Patria Grande, Simón Bolívar, trabajemos por el bien inestimable de la unión, porque si no el zarpazo del águila imperial acabará nuestro Estado Nación.

Crecido por la victoria, Nicolás Maduro elevó su nivel de discurso político, y no defraudó las expectativas que tenía de él. Desde la noche del 20MAY2018, no habló como el candidato presidencial que basó su campaña electoral fundamentalmente en las técnicas del marketing político por encima del mensaje político ideológico. Desde el día domingo en la noche luego de conocidos los resultados por parte del CNE, el que apareció fue el gobernante, el estadista.

Nicolás Maduro, hoy Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, le tocó tomar el testigo de un líder de la talla de Hugo Chávez, y no sólo le correspondió gobernar en medio de la tragedia histórica que significó y aún significa la pérdida física (para mí asesinato) del Comandante Inolvidable, traducidas en circunstancias particularmente complejas y duras para nuestro pueblo. Además de ello, aplicando el tecnicismo constitucional previsto en los apartes 2 y 3 del artículo 233, le correspondió completar el período presidencial 2013-2019 que le habría correspondido ejercer a Chávez luego de su triunfo del 07OCT2012, y ejecutar el Plan de Gobierno diseñado por éste en medio de las aguas turbulentas navegadas durante este sexenio.

Evidentemente no es retórica cuando en sus intervenciones de campaña electoral, Nicolás Maduro se definió como un mandatario con una experiencia acumulada y más maduro (nada alusivo a su apellido por si acaso), y las primeras medidas adoptadas luego de su reelección, apuntalan a enfrentar con decisión la escalada y a la guerra no convencional en contra de nuestra Patria.

Podemos decir, sin ambages de ningún tipo, que a partir del domingo 20 de mayo, la Revolución Bolivariana ha entrado en una nueva etapa. El líder histórico de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez no está físicamente con nosotros, lo que no hace que no inspiremos nuestro accionar revolucionario a la luz de sus enseñanzas y de su guía que debe ser nuestro azimut para seguir adelante. Pero el liderazgo y las formas de dirigir hoy en día deben adaptarse a las nuevas realidades y exigencias que los complejos escenarios y las amenazas que se ciernen sobre la República no nos dobleguen y quiebren nuestra voluntad de ser libres al precio que sea, aún a costa de nuestras vidas si fuere necesario. Ello no implica acallar la necesaria crítica y autocrítica ante lo mal hecho y de terribles flagelos como el burocratismo o la corrupción.

Pero que ello no nos haga perder la perspectiva de lo que en estos momentos nos enfrentamos. Las amenazas multidimensionales y multiformes que se estudian como doctrina dentro de las escuelas de formación de nuestros efectivos en el seno de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana no se traducen única y exclusivamente en un ataque con bombas teledirigidas y desembarcos de marines en una "cabeza de playa predeterminada". Vayamos a un mercado y constatemos los precios de los alimentos, a una farmacia y constatemos los precios de los medicamentos, precios de la ropa, del calzado, el estado de centros de salud, de empresas básicas, y podremos constatar las heridas de esta guerra que forman parte de las agresiones que sufrimos, que nos afectan en nuestra cotidianidad, buscando desmoralizarnos, que perdamos la esperanza en el modelo de inclusión social y constitucional legado por Chávez, garantizado a pesar de las dificultades y estrecheces por Nicolás Maduro.

Maduro se ha consolidado y relegitimado en estas elecciones como líder de esta nueva etapa de la Revolución Bolivariana, y ha superado con creces y por encima de mis expectativas, justo es señalarlo, la transición del período de Chávez con un estilo propio y un liderazgo político ganado al fragor de la lucha en medio de grandes adversidades que le ha tocado afrontar sin que ello implique separarse de la guía e inspiración de las enseñanzas del Comandante, pero adaptándose a las nuevas circunstancias y al nuevo tiempo histórico. Pocos han sido los que han comprendido esto.

Desde el año pasado, Maduro a raíz de la convocatoria al proceso popular constituyente, señaló que activaría un nuevo desencadenante histórico para reafirmar a la Revolución Bolivariana. Ahora, completado el ciclo constitucional de relegitimación de las autoridades del Estado, corresponde ahora enfrentar con decisión y voluntad a aquellos que hacen pasar penurias a nuestro pueblo, a los principales desestabilizadores emocionales de nuestras familias con la confiscación de su poder adquisitivo que se traduce en una hiperespeculación (término acuñado por el colega abogado y experto en Derecho Tributario y Financiero, Juan Carlos Váldez) y que sin duda es el principal detonante del malestar y descontento legítimo y válido de la población, independientemente de si es chavista u opositora.

Pero también es importante que todos aquellos y aquellas que nos definamos como patriotas, adoptemos la decisión de acompañar y jugar cuadro cerrado con el Presidente Nicolás Maduro, ante el escenario de nuevas dificultades en el plano internacional, y ante los deseos del hegemón del Norte, de Estados Unidos, de una intervención militar extranjera en contra del país. Parecerá mentira, pero mi reconocimiento al partido socialcristiano Copei, quien pese a ser un organización política de derecha, no obstante, ha decidido adoptar una postura en defensa de la soberanía nacional, y esto debe reconocerse públicamente, lo que no implica estar de acuerdo con su ideología socialcristiana necesariamente.

Igual reconocimiento para el dirigente de Soluciones Claudio Fermín quien manifestó una posición de rechazo y condena a las recientes medidas económicas y financieras en contra de la administración Trump. Si avalásemos como válido el término escasez empleado por los operadores mediáticos del oposicionismo visceral en nuestro país, uno de los principales problemas en nuestro país es la escasez de verdaderos líderes de oposición con los cuales dialogar y ponernos en aquellos puntos donde tengamos coincidencias, para desarrollar un plan de acción que permita superar en el menor tiempo posible las actuales circunstancias y dificultades que aquejan a nuestra Nación.

A partir del 20 de mayo, se ha iniciado un nuevo período histórico y la Revolución Bolivariana con un liderazgo distinto con signo distinto al impreso por el líder histórico Hugo Chávez. Ahora, debemos observar el despliegue de las verdaderas capacidades y aprendizajes obtenidos por Nicolás Maduro en medio de las adversidades que le ha tocado afrontar. Sexenio este, en el que Maduro no pudo desempeñar realmente una gestión de gobierno ante el accionar de una derecha que no le ha dado respiro desde el momento en que le tocó asumir como Presidente (e) de la República a raíz del fallecimiento de Chávez, el 8MAR2013, y luego el 19ABR2013 para completar el sexenio 2013-2019 luego de haber vencido en unas elecciones presidenciales sobrevenidas con ribetes épicos, el 14ABR2013.

Y ha adoptado su primera decisión de envergadura, al declarar persona no grata al encargado de negocios de la embajada de Estados Unidos en Venezuela, Todd Robinson, y a Brian Naranjo, responsable de la Oficina de Asuntos Políticos de la referida delegación diplomática, por la activa participación de ambos funcionarios en planes desestabilizadores coordinando con sectores militares, empresariales, estudiantiles y políticos, buscando propiciar el derrocamiento del actual Primer Mandatario Nacional. Les ha dado 48 horas a ambos funcionarios para que abandonen el país, decisión ésta digna de un hijo de Chávez y heredero de sus enseñanzas.

Habrá que esperar el transcurrir del tiempo para observar el despliegue del accionar gubernamental de Nicolás Maduro en medio de la complejidad de los actuales escenarios e incremento de las acciones hostiles en contra de nuestra patria. Además de enfrentar terribles taras como el burocratismo, la corrupción e indolencia dentro de las estructuras del Estado, diseñado precisamente para no dar respuesta a las necesidades del pueblo, y sobre todo de los sectores más vulnerables.

Por ello, ahora veremos realmente y pensamos, haciendo una analogía lo que no implica señalar que es exactamente lo mismo, entre el período de Hugo Chávez, cuyo verdadero gobierno comenzó realmente a partir del año 2004 luego de su triunfo en el revocatorio del 15AGO2004 y las regionales de octubre, cuando se observaron los logros y éxitos del modelo constitucional y social, luego de superado el zarpazo de abril de 2002, el sabotaje económico petrolero de finales de ese año y comienzos de 2003, actos terroristas e intentos por acabar con la vida del Comandante. ¿Veremos a Maduro comerse finalmente las maduras? ¿Constituye este el verdadero comienzo del gobierno de Nicolás Maduro?

Solo el tiempo y la oportunidad en la toma de decisiones así lo dirán.

¡Independencia y Patria Socialista!

¡Viviremos y Venceremos!

¡Hasta la Victoria Siempre!



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Juan Martorano

Abogado, Activista por los Derechos Humanos, Militante Revolucionario y de la Red Nacional de Tuiter@s Socialistas (RENTSOC).

 jmartoranoster@gmail.com      @juanmartorano

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