¿Se aproxima la caída del chavismo después de 17 años?

Es cierto, Venezuela vivimos una crisis, cómo negarlo, quien puede afirmar que aquí no pasa nada. Claro que ocurren hechos importantes y desde hace tiempo vivimos una situación que la mayoría deseamos que cambie. El punto es que opciones se nos presentan para estos cambios y qué cambios queremos.

Por un lado, tenemos un gobierno que a pesar de sus esfuerzos, créanlo o no quienes se le oponen, no logra vencer en la sostenida “guerra económica” que en los 4 años de gobierno de Maduro se ha impuesto al país, como una medida de asfixiarlo y de derrotar el proyecto político que inició Hugo Chávez y que, con sus defectos, intenta continuar Nicolás Maduro. Lo peor es que la principal víctima de esta “guerra” es el pueblo, mientras más pueblo y mientras más pobre mayor es la cuota que se paga, ¿acaso esos que hurgan en la basura, para alimentarse, no son los que pertenecen a los estratos más bajos?. No podemos dejar de considerar, en este aparte, el papel que en esta guerra declarada tienen los intereses foráneos y especialmente los Estados Unidos quienes desde 1998 han enfrentado de distintas formas las posibilidades de que en Venezuela se consolide un modelo político desmarcado de las políticas económicas emanadas de Washington para América Latina y el mundo.

Por otro lado, tenemos una dirigencia opositora que se muestra resuelta a echar el resto por retomar el poder político en Venezuela y en el marco de la “guerra económica” prolongada pone en su agenda la violencia como medio para cobrar la vieja deuda al chavismo. Esta vieja estrategia, que en el pasado no llegó a cuajar, en el escenario de turbulencia donde las terribles consecuencias de la guerra económica han desolado a las mayorías, parece el camino definitivo para derrotar al régimen. La cuestión es que a pesar de los muertos que suman ya esta nueva fase de “guarimbas”, el pueblo permanece expectante y las Fuerzas Armadas continúan leales. La Fiscal General que a finales de marzo dio declaraciones, que en la versión de la oposición hicieron tambalear al “régimen”, ha guardado silencio en espera quizás de condiciones de agudización de la crisis para confirmar que el gobierno es dictatorial o para denunciar que la mayor parte de las muertes que ha dejado como saldo esta fase de guarimbas son atribuibles a quienes no pudiendo derrotar políticamente al gobierno promueven la insurrección y la violencia como vía para hacerlo.

El gobierno ha puesto sobre la mesa la Constituyente como alternativa para imponer la paz en Venezuela, pero los adversarios, dejándose llevar por consejos o “mandatos” externos, persisten en el camino de la violencia y la confrontación con el Estado. No porque ellos creen que tengan poder y fuerza suficiente para derrocar a Nicolás Maduro, sino bajo la premisa que esto, a la larga, creará las condiciones para quitar el apoyo de la gente al gobierno y especialmente el apoyo de las Fuerzas Armadas. El pueblo chavista permanece expectante.

Le toca al gobierno de Nicolás la prueba más difícil de su gobierno, derrotar la violencia que le imponen, pero además y lo más importante vencer en la guerra económica. En una guerra el que no vence es vencido. El pueblo chavista apoya la Constituyente, porque el pueblo chavista apuesta por la paz, pero el pueblo chavista exige, demanda, reclama derrotar la guerra económica. De lo contrario el gobierno terminará cayendo y el chavismo sufrirá una terrible derrota.



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Juan González


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