El Nuevo Gobierno Revolucionario y el viejo en una encrucijada

"Un estómago vacío, es un mal consejero."

Albert Einstein

En febrero 2017, el gobierno dio a conocer una especie de Plan de la Patria chiquito, que si lo vemos en retrospectiva, este nuevo plan que tiene como título: Nuevo Gobierno Revolucionario de Calle. A las Catacumbas del Pueblo”, es como el plan de la patria N° 10, desde que se aprobó la Ley Plan de la Patria 2013/2019.

No es que sea malo ir haciendo versiones de un plan. La condición de un buen plan, es la de poseer un dispositivo para aplicar la flexibilidad. Es decir, no está mal que un gobierno vaya realizando ajuste a un plan nacional, porque la realidad siempre es como Pedro Navaja. La realidad nos ofrece a cada momento nuevas sorpresas o situaciones que deben considerarse y evaluarse para realizar los ajustes que las situaciones reclaman.

No sucede con este documento algo parecido. No hay rectificación o una clara caracterización de la realidad. Es decir, no capté en su lectura que se haya revisado la situación y a partir de ese punto (Dónde estamos hoy) se concluya con un marco de acciones que privilegie el corto (¡cortico!) plazo y se asuma que esta realidad de hoy no cabe para sueños, que cubren un muy largo plazo. Aunque en las primeras páginas de este documento se dice de la “realidad concreta”, temo que esa realidad concreta no está muy bien fotografiada en este intento de “Nuevo Gobierno Revolucionario de Calle”. En plan, no está la calle plasmada en su contenido.

“La Campaña de Carabobo” es la consigna emblemática de este documento y esta al inicio. En unas líneas más adelante se precisa: “la defensa estoica del primer objetivo histórico: la soberanía. El desarrollo de la Campaña Carabobo se fundamenta en los objetivos del Plan de la Patria, tiene por objeto una contraofensiva para un salto cualitativo, en función de las contradicciones acumuladas en estos años en la batalla liberada por nuestra revolución”. No creo, que el tiempo de hoy quepa para centrarse (emulando a Zenón) con el equipo del alto gobierno y filosofar sobre versiones muy mágicas hoy, sobre dar un salto cualitativo. El asunto, más que pensar en un salto de esa magnitud, es como “taparear” los errores y contradicciones que se vienen generando.

No es hoy el tiempo del primer y segundo plan socialista. En este plan de “Nuevo Gobierno Revolucionario de calle” se cortó y pegó lo que está en el primer y segundo plan socialista con otra pintica.

El 2017 y un poquito del 2018, no es tiempo para un reto como este: “Dar un salto en el modelo económico productivo construyendo un nuevo sistema
productivo y distributivo, una nueva lógica de formulación de precios, distribución de
la renta, generación y distribución de divisas; como sustancia estructural de la Agenda
Económica Bolivariana” Como se ve, este nuevo plan continúa enfocado en la distribución de la renta, pero el 2017 y los primeros meses del 2018 no es tiempo para cosas tan complejas como esta. La preocupación de la gente es papa, medicinas y bajar la inflación, que tampoco es un asunto o tema para unos meses.

El 2017 y el primer trimestre del 2018 no alcanza para este otro sueño, que es parte de un derroche de sueño: “Generar un proceso acumulativo y expansivo de fuerzas revolucionarias”. Si se conserva las fuerzas que se tienen y que han ido mermando, ya es bastante para este cortico plazo 2017 y 2018.

El 2017 y unos dos meses 2018 no es el tiempo para este otro sueño, que ha estado en el primero y segundo plan. No es el tiempo para “edificar el salto a un nuevo Estado Popular, democrático participativo, eficiente” ¿Cuándo se dio el primer Estado Popular, para plantearnos entre el 2017/2018 otro nuevo.

No es el tiempo para“la generación de “un nuevo Poder Popular, más grande y mejor organizado”. Es posible que la lista de Consejos Comunales registrados en las instancias que llevan esta cuenta se incremente el número de consejos, pero no es el punto. La calificación de “un nuevo Poder Popular”, si sabemos leer, es suficiente para pensar en la factibilidad de esto entre el 2017 y unos meses del 2018. Si se reclama un “nuevo Poder Popular”, se entiende lógicamente, que el actual, no es el que se quería y para ello se tuvo su tiempo y hubo la alerta de Chávez de:¡Comuna o Nada!.

El tiempo, como bien lo dijo Einstein, es la manera como la naturaleza evita que todo ocurra al mismo tiempo. En el 2017 y una parte de 2018, no pueden ocurrir todas estas cosas. Hubo su tiempo para eso. Ahora se trata de acciones de muy corto plazo para ver si se logra tener una una nueva oportunidad. Si esto tiene sentido, vale la pena en pensar en el corto plazo y en cosas muy concretas que aturden hoy a los venezolanos y venezolanas.



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Evaristo Marcano Marín


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