Ni muro, ni museo, ni mudez para que no se momifique la Revolución

Prefiero antes que el culto a la personalidad, cuidar la imagen del presidente; pero además por lo que el propio presidente previno alguna vez a todos los bolivianos, cuando dijo: “Cuando me equivoque háganme notar”; y ésta es la oportunidad para cumplir con ese pedido, y no sólo por cuidar su imagen, sino porque lo que también se debe cuidar por encima de todo es el propio proceso político de Cambio, y la misma Revolución Democrática y Cultural, y que el nombre que lleva el museo; pero que desde ya es una ironía que una Revolución esté representada en un museo, pues da la idea que la misma Revolución, es ya parte de la historia; o sea de algo que ya fue, y no lo que se está y estamos construyendo; pero además lo que falta por continuar construyendo, y en medio de un contexto de regresión revolucionaria en la región.

Y en enhorabuena que hablemos de Revolución, pues las verdaderas convicciones de un revolucionario, son como las de Fidel Castro, quien antes de fallecer dio la orden expresa que ningún monumento, estatua, busto, o incluso hasta piedra alguna llevará su nombre una vez que partió de éste mundo. Es que es así como Fidel dejará de ser un  fetiche, como es lo que la contrarrevolución, y los contrarrevolucionarios tratarán de hacer siempre, por ejemplo con el Che, que está estampado en poleras, gorras, banderines, etc., pues le quitas vida, y se convierte en materia inerte, como un museo, o un muro.

Y es que si criticamos los muros, ¿por qué no habría que hacerlo con un museo? Más aún si de quien más lleva sus objetos -hasta personales- es de quien hoy se ha convertido en uno de los referentes, y hasta la esperanza para contrarrestar as regresiones de quienes como los que levantan muros -Trump- pretenden el regreso a un oscurantismo de la historia.

Y es que aquella imagen de aquel presidente que a fines del 2005 llegó al poder, queda en el recuerdo; tal como quedan en el recuerdo toda prenda de museo, o los objetos personales del presidente -trompeta, poleras, zapatos, etc.- y el gran riesgo que se corre, es que se tiende a la momificación de la mística revolucionaria, y que es algo que ya tiene un complejo contrarrevolucionario.

Así que no podemos quedarnos callados; porque precisamente queremos que la Revolución Democrática y Cultura; ¡con todos los errores que pueda haber!, no se momifique en un museo, y siga más viva que nunca.


prudenprusiano@gmail.com



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Rolando Prudencio Briancon


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