Que nadie más renuncie

Un día hace muchos años, cuando supe que ser revolucionario era la posibilidad de crecer en unidad junto al PUEBLO y elevado en el nivel más alto de LUCHA, me puse una coraza, que va más allá de la blandenguería de ser susceptible ante opiniones negativas, que no aportan nada para reforzar el pensamiento crítico.

También supe que me encontraba en una guerra, donde las diferencias eran necesarias para poder andar en el camino y corregír: la envidia se paseaba por los alrededores de la LUCHA, hoy hace lo mismo rondando la revolución disfrazada de combatiente; pero evidencia debilidad cuando esta convocaba para el debate y el compromiso es planteando como el valor más grande para la estabilidad.

Hoy siento a pesar de lo transitado, estoy en un lugar que no me pertenece, los caminos para los objetivos cambiaron y los combatientes que creí eran, ya no son; se esfumaron en la vanidad del poder partidista, son burócratas que esperan un puesto, para borrar el compromiso de juventud cuando se rasgaban las vestiduras con lágrimas junto al PUEBLO.

Hoy no puedo olvidar lo que entendí desde aquellos tiempos, por lo tanto me asumo un fracaso en este tiempo: abandono esta batalla en la que no puedo convertirme en traidor y me dedico en transición a luchar desde la clandestinidad por el mismo sueño: que estoy convencido y quiero me acompañe hasta mi último aliento, con el tesón de seguir buscando y buscándome; para relacionarme con pensamientos desarrollados que hace tiempo aprendí.

Por lo tanto para no seguir buscando culpables de lo que no hemos podido lograr, asumo el fracaso, perdí una batalla no la guerra y con el mismo ímpetu intentaré de nuevo.

Renunció a los errores que me trajeron hasta hoy y empiezo a buscar otra posibilidad, sin perder el objetivo que estoy seguro alcanzarán mis nietos, por los que dejaron el pensamiento y la vida en el intento; por mi parte sólo alimentaré la ilusión que podamos encontrarnos en la armonía que necesita la revolución; aún en las diferencias, sólo me limitaré a estar para no entorpecer, aunque la información tenga direcciones distintas, no renunciaré: espero que sólo se entienda algo tan elemental como que: LA REVOLUCIÓN NO ES UNA MODA, ES UN ESTADO DE CONCIENCIA.

No  me retiro sólo estaré atento para proteger el sueño, porque  PATRIA O MUERTE VENCEREMOS Y HASTA LA VICTORIA SIEMPRE.
SIN PATRIA NO QUIERO VIDA.
HAZTE CONCIENCIA.



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Antonio Machuca

Actor y militante revolucionario

 machucamelo@cantv.net

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