¿Cómo convencer a los que no están convencidos si Maduro y Diosdado son los culpables hasta de nuestras nostalgias?

Nos acercamos a un nuevo proceso electoral en nuestra República Bolivariana de Venezuela, y más allá de buscar la victoria en las urnas, nuestro fin último tiene que ser más ambicioso, tenemos que aumentar la capacidad política de nuestros aspirantes a diputad@s, de nuestras comunidades y de tod@s l@s camaradas que se han quedado en el camino, convocarl@s, para lograr en colectivo, hacerle frente al llamado Golpe Suave, que se viene imponiendo en todos los países que habían iniciado su tránsito al socialismo.

Hasta el momento hemos logrado grandes victorias electorales, pero debemos aceptar que hemos fracasado en resolver los problemas de lo humano, no hemos cultivado la solidaridad, el amor, la lealtad a un proyecto de cambio que se inició con Chávez guiado a construir una alternativa al devastador capitalismo.

Hemos permitido que la tragedia se apodere de cada espacio en nuestra vida y nos hemos convertido en perfectos incapaces de iniciar reflexiones contundentes sobre los logros, en todos los aspectos de la vida alcanzamos con la revolución bolivariana.

No somos soberanos en cuando a medios de producción, distribución, ni comunicación, mucho menos tenemos conciencia crítica para desentrañar los mensajes que nos llegan, hasta, a través de las redes sociales, por eso, nuestro discurso panfletario ocupa el lugar de la reflexión y de la razón.

No visualizamos posibles alternativas ante los problemas que atravesamos porque simplemente estamos alienados. Seguimos siendo dependientes del oráculo, del chisme, de la fantasía por tener, acumular, pretendemos ser duen@os de algo o alguien y nos hemos convertido en objetos de las circunstancias, seres de fácil seducción.

Nos seduce el poder, porque nos da terror vivir, asumir la responsabilidad de nuestras acciones, por eso cada vez será más difícil convencer a nuestros camaradas, que no están convencidos en la propuesta socialista, sino logramos recuperar nuestra capacidad de autodeterminación.

Afortunadamente, tenemos las armas para liberarnos, nuestro proyecto histórico, el Plan de la Patria, que necesariamente se tiene que convertir en políticas de estado, pero mientras eso ocurre, nos toca trabajar en paralelo, desojemos esos discursos de la derecha nacional e internacional y su agenda oculta detrás de los apagones, la inseguridad, la escasez, la inflación, las colas, las acusaciones a nuestros cuadros de la revolución.

A pesar de que con estas acciones quizás no logremos convencer ni al perro de la casa, al menos podremos tener una visión cualitativamente diferente a la que nos impone Telemundo, CNN y otros medios que han trabajado muy duramente y eso hay que reconocerlo, en confundirnos, al punto de hacernos creer que Maduro y Diosdado son los culpables hasta de nuestras nostalgias. Entones cada cierto tiempo es necesario correr ante las señales de amenaza, dejar la cama destendida, la nevera vacía y quedarnos en silencio para escuchar los sonidos que nos puedan indicar que hay del otro lado.

El llamado no es otro, que asumamos la esperanza como una forma de vida, para no ver el futuro como un caos, como una desgracia, sino como una certidumbre, una posibilidad de darle el justo valor a nuestras luchas comunes que nos permita tomar el control de nuestra potencialidades endógenas.



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Kelly J. Pottella G.

Miembro de la Red Nacional de Escritor@s Socialistas de Venezuela. Promotora cultural. Pertenece al periódico comunitario Enlazando la Diversidad. Estudiante de sociología. Vocera del Consejo Presidencial del Gobierno Popular de Cultura por Dtto Capital.

 kellypottella@gmail.com

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