La Revolución Bolivariana-Chavista y conciencia crítica

LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA-CHAVISTA Y CONCIENCIA CRÍTICA

Por Luís Saavedra

Sí, algo hemos aprendido en lo que va de la revolución bolivariana y chavista pero aún nos falta mucho, son 15 años de luchas duras hasta por las cosas más comunes o contra golpes, con participación de militares felones y civiles aviesos, como este fue desvelado estos días. Sobre todo quienes somos de condición social más humilde pero preocupados por el conocimiento, el estudio y la formación continua, hemos podido comprender más claramente y como en un laboratorio social, los mecanismos que mueven la dinámica de la sociedad. Pero otros sectores, personas y organizaciones se han quedado atrás, no hacen parte de las organizaciones que aprenden, que dice un libro de Peter Senge, creo. Repiten los fracasados procedimientos del golpe de estado y la guerra económica. Antes, en 2002-2003, fue el paro, ahora es la guerra económica, mediante el boicot y la especulación.

La conciencia ingenua, teológica y mítica aún pervive. Hay quienes les cuesta comprender esa dialéctica entre el opresor y el oprimido, tanto entre miembros de la organización social en general como entre las naciones libres e imperios, como puede leerse en Pedagogía del oprimido, de Pablo Freire. Y uno, si afina la visión y usa adecuadamente ciertas herramientas de análisis advierte, no sin sorpresa, que personas y grupos que son de los de los sectores medios y se supone que familiarizados con el medio universitario padecen lo que se podría llamar un "reduccionismo inmediato del mundo". Trivializan nociones como patria con una harina precocida o un litro de aceite, un paquete de pañales u otros víveres…

En las colas, hoy tan comunes en Venezuela eso es, como se dice, para coger palco… Lo importante es tener: el comerciante acapara y especula y la población hace cola y consume. Esa es la urgencia. Ambas partes no aspiran otra cosa que acumular, ¿acumular para ser?… Solo el pueblo más consciente no se ha convertido en bachaquero, comerciante aprovechador, raspacupo o militarcito felón… No ha comprometido su dignidad, como recordara días atrás Elías Jaua.

La cuestión filosófica fundamental aquí es distinguir entre el "étre y el avoir", como dirían unos amigos míos aficionados a las cadencias del idioma francés y a los razonamientos del psiquiatra alemán-norteamericano Eric From, en su libro "Tener o ser".

Es un dilema que sociedades de capitalismo dependiente no ha resuelto, ni aún la revolución bolivariana, porque ese utilitarismo parece estar anclado muy hondo en el alma de la población. La prédica del comandante Chávez en ese sentido no ha sido asumida por sectores importantes, aún los muy cercanos al llamado Proceso Bolivariano y Chavista…

Queda mucho alienado no tanto por el trabajo precisamente sino por su contrario: la ociosidad y el afán de riqueza. En efecto, según una fuente electrónica corriente que citamos a continuación existe un asunto antropológico ético que se debe dilucidar, y sobre lo que también ha escrito recientemente Nelson Guzmán. Pero léase esta fuente escolar común:

"El avoir hace referencia a los objetos exteriores a mí mismo, a las cosas que poseo y que me son de utilidad, pero de las cuales no puedo estrictamente decir "yo soy". Lo que ocurre es lo siguiente: yo poseo aquello que no poseo, hasta poseerlo, claro está; entonces no lo poseo estrictamente. Pero, una vez poseído temo perderlo de nuevo"… (En: m.monografías.com/…); de donde se tiene que cuando el o la burócrata accede a un puesto de importancia en la administración pública actúa como el barbarazo del filósofo Wilfrido Vargas: "…hasta el queso que había en la mesa también se lo llevó, ese barbazaso acabó con toooodo…"

Pero en la empresa privada también se puede observar esa situación. Hace cierta inversión, muy loable, por cierto, en la distribución de alimentos, medicinas u otros rubros por ejemplo. Y luego, a la menor oportunidad, no sabe qué hacer con la ética empresarial que Víctor Guédez desarrolla en sus talleres y libros; la moral heterónoma o lo que ordenan las leyes y las buenas costumbres, que al parecer nunca ha interiorizado autónomamente como cosas valiosas y necesarias con vistas al orden social justo, y tira todo por la borda.

Acapara y especula… el Estado actúa en atención a la justicia y luego se molestan. No cabe duda que la revolución bolivariana tiene obligación de seguir impulsando la educación formal e informal por los medios de comunicación y con el testimonio edificante de sus líderes, ya que según Platón en La República la educación constituye la única vía del conocimiento del hombre (y la mujer).¿Quién hará buenas aquellas palabras que aprendimos en la escuela? "Moral y luces son los polos de una república, moral y luces son nuestras primeras necesidades" (Simón Bolívar, dixit).

Según se lee en prólogo a este clásico hace José Antonio Migues:

"Habrá que volver la vista al alma del hombre –y esto es lo que hace Platón en La República, 580 y siguientes- para hilvanar sobre ella la doctrina del hombre justo y feliz y la del buen gobierno de la ciudad", (en: Platón. La República. Aguilar. Madrid. 1968. Prólogo: Educación y justicia. Ideal político de Platón. P. 28).

luissaavedra2004@yahoo.es



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Luis Saavedra

Docente, Trabajador popular.

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