Maduro: ¿Hacia la rectificación o el fin de la revolución?

¿Cómo voceros gubernamentales pueden explicarle a la población venezolana, luego de haber transmitido con "bombos y platillos" y en cadena nacional, la votación obtenida por Venezuela con el apoyo de casi todos los países del orbe en la Organización de Naciones Unidas (ONU), el éxito de haber logrado un escaño no permanente ante el Consejo de Seguridad de tal organismo, y declarar tal hecho, un triunfo de la diplomacia internacional y de apoyo contundente al gobierno venezolano, que días después, por declaraciones del propio Presidente de la República, se nos hable de que somos víctimas de un "bloqueo internacional"? ¿Será acaso que esos países que votaron a favor de Venezuela para que ejerza tan importante rol en los próximos años, muchos de ellos con representaciones en los distintos centros corporativos y financieros del mundo, son los mismos quienes ejercen ahora un cercenamiento económico en contra de nuestro país? ¡Vaya contrariedad!

Asimismo, ante la caída del precio del barril de petróleo, desde unos 100 dólares en promedio en los últimos años, hasta menos de 60 dólares en la actualidad, fue que nadie de nuestros representantes ante la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), sabía que los países árabes junto con Rusia y México, y en menor medida, Noruega, aumentaban a la par de Estados Unidos, sus índices de producción petrolera conforme aumentaba su población y cifras de crecimiento económico, mientras nosotros, a través de Petróleos de Venezuela, Sociedad Anónima (Pdvsa), no sólo anclamos la producción en los mismos niveles de principios de la década pasada, sino que en un rol de "integracionistas solidarios" prácticamente hemos regalado, a través del convenio de Petróleos del Caribe (PetroCaribe) una parte nada despreciable de nuestra producción a otros países, y en vez de haber tomado medidas conducentes ante la inevitable reducción de los precios del crudo, situación que para nada nos alegra, sino más bien nos preocupa en demasía, el gobierno encontró un culpable: el imperio.

En los últimos dos años, desde que Nicolás Maduro asumió la presidencia de la República, Venezuela ha entrado en una peligrosa etapa de inflación superior en tres dígitos anuales que ha acabado no sólo con el bolívar como moneda nacional, sino que ha destruido el poder de compra del salario, lo cual aunado con un estancamiento de su economía cada vez más dependiente del petróleo, y una exacerbada importación de los productos esenciales de consumo, y ante la escasa distribución de dólares, porque simplemente el gobierno no tiene las divisas suficientes se han originado mafias paralelas que juegan a la especulación, terminando por destruir la economía del país y empobreciendo a casi toda la población.

Pero, quizás lo más grave de esta ceguera política no sea tanto el ignorar o desconocer que los problemas descritos son responsabilidad de quienes tienen en sus manos la conducción del país. Lo degradante de todo esto, es que ese gobierno asuma que continúa teniendo una alta aceptación popular, y que por vocería de "encuestadores" pagados con dineros del Estado, nos diga que el presidente Maduro es el "único líder" que puede sacar al país de esta espantosa crisis que él mismo nos ha metido por los errores de su gobierno y sus colaboradores.

Lamentablemente, esa arrogancia del poder está terminando por acabar todos los logros de la revolución bolivariana. Pareciera que en el fondo ese es el cometido. No hay sindéresis. Se perdió el sentido de la realidad. Hay una disociación entre el hecho político, económico y social. Construir lexicografías económicas, casualmente con la moneda imperialista de por medio, tales como: "el dólar paralelo no existe", "el 99% de los productos que se importan son con dólar preferencial", "el salario mínimo es de 1097 dólares", no son más que matices de individuos cuyo único espacio está en la vacuidad y el leteo.

Presidente Maduro, no es la primera vez que pido a alguien por el bienestar del colectivo bolivariano y del país que rectifique en sus funciones. Hoy, con toda decepción, debo decirle que ha fracasado ante la gran responsabilidad que le encomendó el líder de la revolución bolivariana, Hugo Chávez, y la verdad soy uno de los convencidos, como millones de venezolanos, que usted no terminara su mandato porque no ha estado a la altura de la historia. Por ello. Por el bien de Venezuela, evite una posible salida del poder que lo haga ver como una persona a quien la historia lo juzgará, y parafraseando a Fidel Castro, permita que esa misma historia lo absuelva.

Señor Presidente, cuando la crisis política y económica se ha agravado, una decisión suya es indispensable para que el pueblo chavista y bolivariano, y aquella honesta y trabajadora población opositora de todos los estratos sociales (compatriotas quienes también merecen nuestro respeto), también decepcionados de su inútil, corrupta y malograda dirigencia agrupada en ese vericueto que llaman la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), quienes no representan alternativa para el país, podamos encontrar sobre la base de un acuerdo nacional, aspectos de integración de un socialismo moderno que nos lleve por la senda de la reconstrucción de la patria.

Presidente Maduro, usted tiene la palabra, y el pueblo que aún sigue amando a Chávez, espera por esa palabra. Presidente, no dudo, que tenga buenas intenciones. Pero al parecer no hay en el seno de sus decisiones y su "gabinete" la posibilidad de dar un "golpe de timón" que pueda canalizar la difícil coyuntura económica y de comprensión sobre el fenómeno social, lo cual pudiera generar por parte del propio pueblo chavista severas reacciones en su contra; y en caso de darse una situación semejante, jamás aceptaremos ninguna acción de retaliación y menos de de represión social; dejando claro que tampoco acompañaremos hechos desestabilizadores al estilo de las guarimbas; pero también haciendo constancia que la protesta pacífica en un derecho constitucional y legítimo.

Presidente: es necesario un espacio urgente de renovación de todo su gabinete. Repetir los mismos rostros es seguir cometiendo los mismos errores. El tiempo está en su contra, y en contra de la paciencia de un pueblo que comienza a perder la esperanza de construcción por un mejor país. Seguir por la ruta trazada en estos dos años ha demostrado los resultados. Debemos cumplir con el legado de Chávez. Presidente Maduro: ¿Hacia la rectificación o el fin de la revolución?

 



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Javier Antonio Vivas Santana

Lic. en Educación en las menciones de Ciencias Sociales y Lengua (UNA) Maestría en Educación mención Enseñanza del Castellano (UDO) Dr. en Educación (UPEL) Profesor de la Misión Sucre (2003 -2012)

 jvivassantana@gmail.com      @jvivassantana

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