¿Se divide el Chavismo? La imperiosa necesidad de la construcción colectiva

Las empresas de comunicación privada están haciendo fiesta con la nueva matriz de opinión mediática referida a la posible división del chavismo. Hablo de matriz de opinión ya que obedece a un plan bien estructurado de extrapolar a la máxima potencia medias verdades intentando por todos los medios convertirlas en “verdades completas” convenientes a sus intereses políticos y económicos, ahora esto no quiere decir que no acepte que existe un reacomodo de las fuerzas del chavismo que se mantenían fieles y hasta sumisas ante el avasallador liderazgo del comandante Chávez y que ahora sin su presencia comienzan a establecer posiciones de fuerza buscando reconstruir un nuevo liderazgo.

Los chavistas no podemos servirle al juego de la derecha mediática y ponernos a hablar de posibles divisiones y mucho menos impulsarlas. Lo que hace rico a este proceso revolucionario liderizado por el comandante Chávez es que supo amalgamar las diferentes corrientes de pensamiento de izquierda, humanistas y cristianas e incluso de una mayoría sin posición ideológica establecida poniéndonos a juntar leña para un mismo objetivo: “La revolución Socialista”. En esta tarea titánica de plantear una revolución socialista todos somos importantes: los más radicales que han direccionado ideológicamente el proceso desde su perspectiva altruista y rígida, junto a los más “Light” que han permitido hacer mayoría al matizar la revolución de manera que se haga digerible para el pueblo llano con poca formación ideológica y sin conciencia de clases. Sin esta unión variopinta ideológicamente, los “duros” de la izquierda seguiríamos siendo una especie en extinción y los Light no estarían hablando de construcción del poder popular, comunas, control obrero, lucha de clases y un montón de etcéteras más y lo peor el poder constituido seguiría siendo enemigo del pueblo y de todas las posibilidades de su organización y formación y sus leyes no dejarían ni una brecha por donde construir el socialismo.

En la coyuntura actual en la que está en discusión si el pueblo trabajador ha alcanzado el nivel de organización social y la conciencia de clases para dar pasos reales y sostenibles en la construcción del socialismo, resulta indispensable mantener la unidad en la diversidad mientras avanzamos en estos dos objetivos vitales para su construcción (Organización de la clase trabajadora y la elevación de los niveles de conciencia de clases) y esta unidad va mucho mas allá de dilucidar quien está mas cerca de la verdad, debe ser pragmática mientras nos permita a los más radicales seguir impulsando la organización del pueblo trabajador y su conciencia de clases y a los más Light seguir con la esperanza de la construcción de un mundo nuevo. Dividirnos sería rendirnos a las pretensiones capitalistas, no de la restauración del capitalismo pues nuestra sociedad nunca ha dejado de serlo, sino de entregarles completamente el poder constituido (el gobierno) para que cierren cualquier brecha que el legado del comandante Chávez haya abierto para la construcción de la suprema felicidad.

La unidad en la diversidad no implica sumisión a una lealtad boba, implica el desarrollo colectivo de avances en el proceso revolucionario aunque eso implique aceptar sin compartir medidas coyunturales específicas adversas a nuestros puntos de vista siempre y cuando en lo estratégico estén orientadas a la construcción de la patria socialista dibujada en el corto plazo en el plan de la patria. De nada le sirve a los intereses del pueblo trabajador que individualidades, grupos o colectivos aislados comiencen a tirar piedras al techo del gobierno pues también es el nuestro, debemos apartar las posiciones destructivas del dialogo, aforrándonos a nuestros principios para hacer la revolución desde abajo, desde las bases, no criticando sin construir, sino desde posiciones teóricas enriquecer la práctica en la construcción del poder popular, ese que se necesita para impulsar los cambios radicales, los cuales no vendrán de las instituciones verticales, corrompidas y burocráticas del poder constituido sino del desarrollo de la participación protagónica del pueblo organizado. Considero peor la teoría sin practica que se vuelve “habladera de paja” que la práctica sin teoría revolucionaria que al menos da la posibilidad de aprender haciendo. Dejemos el divisionismo a la derecha que nunca cesará en su intento por derrotarnos.

Aquí le “lanzo la primera conciencia” para el camarada presidente Maduro y el gobierno revolucionario pues resulta difícil para los críticos defender las medidas coyunturales adversas al proceso de cambio si no se abre una discusión que nos permita desentrañar como ellas contribuirán al largo plazo en la construcción del socialismo. Presidente el pueblo está maduro y seguro lo seguirá acompañando si le sabe explicar cuales son las dificultades económicas que estamos atravesando, el porque de las medidas inmediatas que está tomando y hacia donde apuntan y en cuanto tiempo ellas nos permitirán intensificar la construcción del socialismo, no le tema a ese debate, se sorprenderá de la respuesta coherente y solidaria de nuestro pueblo trabajador, pero mientras no se abra el debate, seguirán surgiendo Giordani`s diciendo cosas que la mayoría de los venezolanos ya sabemos pero que por no debatirse se convierten en posiciones “contrarias” aunque su intención original sea aportar a la construcción dialéctica colectiva. Ante esa ausencia del debate público terminan unos acusándolo de traidor a usted y a su gobierno y otros de traidores a los críticos muy a pesar de que todas las posiciones son necesarias para enriquecer el debate, incluso la de los enemigos reales externos e internos.

Camarada presidente Maduro el pueblo chavista está listo para apoyar las medidas económicas que sean necesarias, por duras que sean, siempre y cuando les aclaren cuales son sus alcances y los objetivos a corto, mediano y largo plazo que persiguen, en la construcción de una economía socialista que permita la suprema felicidad del pueblo trabajador. Para ello es indispensable la construcción colectiva de su política económica discutida abiertamente con el pueblo chavista.

Debemos lealtad a la revolución como legado de Chávez y a usted como nuestro máximo líder, no porque así lo designo Chávez, sino por las razones que lo impulsaron a colocarlo en esa posición entre tanto talento revolucionario, dudar de la sabiduria de esa decisión es dudar del legado del comandante, pero el liderazgo no se hereda ni se decreta, por ello todos los que apoyamos este proceso deseamos más que nadie, que usted se convierta, en la práctica, en el líder que nos mantenga unidos, impulsando cada quien desde su trinchera, la construcción del socialismo Bolivariano, haciendo honor al comandante Supremo.

RECONOZCAMOS NUESTROS ERRORES CON HUMILDAD



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Noel Peralta Barreto


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