Algo sobre la relación entre práctica e ideología (II)

Decíamos que detrás de cada acción política está la ideología, es decir, hay todo un cuerpo de premisas que justifica la acción, un conjunto de valoraciones que servirán para justificar, razonar, explicar la validez de la acción política.

Aquí vale la pena hacer un alto para ponernos de acuerdo en lo que es política y, como no se trata de hacer un tratado sobre el tema, diré sencillamente que política es el conjunto de líneas de acción que un determinado grupo social, o alguna de sus expresiones, asumen para resolver los problemas que como comunidad de intereses enfrenten, y para ello utilizan alguna de las organizaciones del Estado. El estado mismo sintetiza la política. De manera que aquí tenemos, sencillamente, las tres partes constituyentes de la política, como la conocemos:  las necesidades de una comunidad, las líneas de acción decididas,  y el instrumento que se usará para resolver. Se puede escribir mucho más pero no es la intención.

La historia oficial de la política parte, como es sabido, de aquellas agrupaciones que se formaban en la polis, para debatir sus asuntos. También es sabido que esos integrantes de la polis no eran todos los seres humanos que allí convivían. Eran los esclavistas, es decir, los dueños de esclavos. Estos últimos no tenían arte ni parte en cualquier discusión aunque podían ser parte del problema. Esa es otra historia. Lo que nos interesa aquí es que la discusión política, es decir la discusión de los políticos, es un concepto cuyo referente es una sociedad esclavista, como la griega de entonces. No era un consejo de ancianos reunidos en comuna deliberando colectivamente sobre la vida de su comunidad (comunistas, pues). En este caso, la reflexión era mas básica porque no era una parte de esa comuna la afectada sino toda. Era, si se quiere, un consejo de familia.

La política es otra cosa porque la polis expresa otra cosa, es una diferenciación de intereses, de conflictos y de pugnas en las que se requería de valoraciones que expresaran los intereses del grupo social dominante, la clase social, esa comunidad opuesta a otras agrupaciones sociales cuyos intereses se contraponían. Diferentes eran los intereses de los esclavistas a los de los esclavos.  Es allí, en la polis, en este caso,  donde la ideología (las valoraciones, las argumentaciones, la manera de ver la vida) surge y se hace necesaria y así será en la medida en que cada clase requiera fundamentar (y/o encubrir) sus intereses.

Y, nuevamente, ¿A qué viene el cuento?

Sencillo. Ese cuento no ha cambiado mucho. De él puede hacerse una analogía, y creo, como dice aquella vieja canción, que Pasarán más de mil años, muchos más antes de que cambie (Ojalá me equivocara). Pero no será ahora cuando lo haga Por lo menos, no en este tema, en este momento.

De manera que, en la actuación política debemos de tratar de descifrar cuales son los móviles que nos impulsan. Sobre todo porque son los partidos políticos, esos escenarios donde no todas las motivaciones están claras. Esto es comprensible por la abigarrada y heterogénea congregación humana, con sus intereses, sus intenciones, sus aspiraciones y sus experiencias, sus orígenes sociales y las perspectivas que se plantean esas formaciones hídricas (de la hidra) que coexisten en su seno.

Los partidos, por lo general, se nuclean alrededor de determinados planteamientos. Esa es su historia. Ellos atraen militancia que comparta aquellos planteamientos e intereses que mas le parezcan cercanos.

En un próximo trabajo, trataré un poco este tema de la formación de los partidos políticos. Ahora bastará con decir que nuestro Comandante hizo un gran esfuerzo en rescatar el sentido de la Política y los Partidos Políticos (así en mayúscula); particularmente en la filosofía, la ideología, la política y la organización de lo que debe ser el PSUV. A ello le dedicó muchas jornadas y, desde el punto de vista teórico, es uno de sus más grandes aciertos que ha servido para enfrentar diversos momentos de la estrategia y la coyuntura. Pero aún queda mucho por andar. Es un arduo andar el que tenemos por delante. Es bastante lo que se razonó, mucho lo que se discutió, y sustancia lo que se escribió en ese proceso de inicio y primeros pasos del PSUV. Ahí yace todo un cuerpo teórico, moderno, ajustado a nuestras realidades que puede ser savia para el desarrollo de un gran partido revolucionario.

Pero la realidad nos muestra la dificultad de realizar lo diseñado, lo maquetizado, lo proyectado. La primera y mayor dificultad es la ideología, los valores, los principios, que no terminan de asentarse en el tejido que se va construyendo. El peligro de las ideas que van por un lado, las palabras por otro y los hechos como saltimbanquis, porque es duro sostenerse de los principios que existen, que están refrendados en el Libro Rojo, martillados el Las líneas estratégicas para la acción política e inspirados en los sueños tallados en realidad de nuestro Comandante.

Si. Definitivamente hay que precisar a qué responde realmente cada acción política que hacemos porque de lo contrario estaríamos montando un teatro que puede parecer una comedia o un drama pero puede terminar en tragedia. Eso, a estas alturas del partido, cuando desde el gobierno se viene enfrentando a la reacción fascista internacional y nacional, cuando desde el movimiento popular se viene amurallando un proceso revolucionario, construyendo la esperanza, sería un autosuicidio.

El Congreso pudiera ser una vía para salir de ese laberinto.

eliomha@gmail.com



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Elio Hernández


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