Las decisiones del Congreso Extraordinario del PSUV y la contraofensiva chavista

No es posible valorar las decisiones emanadas del recientemente finalizado Congreso Extraordinario del PSUV, en relación a las designaciones de las responsabilidades políticas entregadas a quienes se les encarga la conducción de la Dirección de las entidades mencionadas, si no consideramos el momento crucial que vive el proceso revolucionario. En estas consideraciones, debe plantearse seriamente que la revolución ha recibido un fuerte golpe al desempeño de su dirección y de sus equipos responsables, y que el análisis de la contundencia del mismo es obligatorio para sopesar la certeza de las decisiones tomadas.

En ese sentido, me atrevo a compartir algunas opiniones con el ánimo de ayudar a superar los obstáculos que el actual enemigo principal de clase de nuestro pueblo, es decir la burguesía parasitaria, concomitante con el imperialismo y cultivado por éste, ha logrado exitosamente a levantar frente al proceso revolucionario.

Desde hace algún tiempo hemos sabido que el objetivo fundamental de las fuerzas contrarrevolucionarias que agrupa el referido dúo nefasto, es decir el imperialismo y su agencia burguesa local, ha sido el de separar al pueblo de su dirección estratégica, es decir, de Chávez y el chavismo. Ese ha sido su objetivo estratégico que, logrado, pudiera servir de puente para la restauración del modelo puntofijista en su versión abiertamente neoliberal.

En esa dirección, en medio de sus derrotas y una que otra victoria, la contrarrevolución, dirigida por las agencias imperiales, no ha cesado en sus empeños de acumular fuerzas para avanzar en la desmoralización, la desarticulación y el desarme político ideológico de las fuerzas bolivarianas, chavistas; sin que nosotros (para no pretender estar en un supuesto tercer plano que realmente no existe en el batallar revolucionario) hayamos considerado seriamente el avance que, en sus estrategias, la fuerza antipopular ha venido haciendo.

Esa es una autocrítica que nos debemos de forma particular; y vale recordar que una autocrítica no es una confesión. Es un análisis responsable, como punto de partida para la corrección y superación de errores. No es un lamento que, por lo general, no tiene más alcance que el pesar.

Así como la revolución privilegió, como estrategia de lucha principal, la movilización electoral; el enemigo imperial, afinó también sus estrategias y, sin poner de lados sus opciones abiertamente militares (en sus nuevas modalidades) y terroristas, asumió la confrontación electoral y desarrolló todas sus estratagemas y tácticas para derrotarnos en ese campo. Si nosotros no reconocemos este reacomodo de la estrategia imperial hacemos un flaco servicio al fortalecimiento del poder popular.

En su estrategia principal, el enemigo de los pueblos utilizó las estrategias y operaciones psicológicas pautadas en el ya conocido método del "golpe suave", diseñado por la CIA. Sus resultados han sido exitosos. Para ello se utilizó el saboteo, la mentira y nuestros errores, como herramientas fundamentales para golpear. Pero, aún no terminan. Es esto a lo que debemos ponerle atención.

El proceso bolivariano tiene, por otro lado, objetivos y estrategias contemplados en la Constitución, las leyes y el Plan Patria propuesto por nuestro Comandante Chávez. Además las orientaciones políticas estratégicas de nuestro Presidente Nicolás. Se tiene además un Estado con la mayoría de sus instituciones al servicio de la Patria, un movimiento popular en proceso de conformación y organización política y un partido y otras organizaciones revolucionarias con potenciales para retomar la ofensiva.

Pero necesitamos, y es a esto en particular que deseo referirme, los planes locales, territoriales, concretos como pautas de dirección para las organizaciones políticas regionales y parroquiales del PSUV. Esto requiere de análisis, de propaganda y agitación,; necesita teoría, organización y movilización, todo alrededor de las orientaciones señaladas por nuestro Chávez en la Líneas estratégicas de acción política. Se requiere, además de las medidas administrativas (en el buen sentido de la palabra), el rearme ideológico, político y organizativo del movimiento revolucionario. Sin ese mínimo instrumental, puede venir, Tarzán, Supermán o Tamakún pero será poco lo que se pueda hacer para reordenar nuestras fuerzas populares, bolivarianas, chavistas, revolucionarias, que no son pocas, y lanzar el contraataque que nuestros contingentes de humildes mujeres y hombres patriotas esperan.

Esa es mi modesta opinión.



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Elio Hernández


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