Hay que vencer el atraso... no podemos retrogadar

Venezuela se enfrenta a una agresión de nuevo tipo y realizada por verdaderos expertos en eso de la manipulación de las masas, tomando como factores de incremento de la crisis los deseos y aspiraciones de mucha gente y presentándose como una alternativa virtual que luego de la borrachera nos daremos cuenta que todo era una gran coba, pero mientras tanto se desestabiliza un país, se genera la violencia y se crea las condiciones para una intervención armada que si funciona se recurre a los organismos de DDHH pro imperialistas que avalaría el "bombardeo humanitario" para salvar a "los buenos" y acabar con "los malos" chavistas. Esto solo se cumple en teoría, en la realidad son los pueblos los que pierden, llámense chavistas u opositores, al ser del pueblo se está condenado por el imperio.

Todos queremos vivir bien, con comodidades, teniendo a la mano un conjunto de herramientas que nos ayude a satisfacer un conjunto de necesidades humanas, ciertamente algunas de esas necesidades son creadas, pero otras son elementales, o que por la costumbre ya se asumen como derecho adquirido y por más razones que alegues se hace difícil que éstas sean asumidas como tal, es decir, como una necesidad creada por la alienación capitalista... es algo así como la droga, el adicto sabe que eso le hace daño, pero no resiste la tentación de sentir ese instante de "felicidad" que la dosis le proporciona, aunque en el fondo se sienta más vacío que nunca.

De esta manera asumimos que es un derecho, como en efecto lo es, comer cotidianamente nuestras tradicionales arepas y que las mismas sean elaboradas con un producto de la marca equis, si esto no ocurre nos sentimos mal, le encontramos mil defectos a la alternativa, aunque sea mejor que la acostumbrada harina y vendida hasta la saciedad hasta convertirse en "tradición".

La burguesía pensó bien el ataque mediático-económico-militar contra Venezuela. Para nadie es un secreto que la población ha venido recuperando el empleo y el salario real, que nuestro pueblo tiene un poderío económico considerable y por ende su capacidad de compra desborda incluso al modelo capitalista cuarto republicano que limitaba el consumo de la inmensa mayoría de la población al no poseer ésta capacidad de consumo ni poder económico. Inclusive la clase media que cada día se hacía más pobre, al llegar la revolución fue reivindicada con una serie de programas que fortalecen el poder adquisitivo. La misma reducción de la pobreza crítica y la pobreza nos da una idea de la inmensa cantidad de bolívares que entran al sistema económico que colapsa, aunado esto a la tradición rentista parasitaria de nuestra economía, el resultado es un caldo de cultivo propicio para que la burguesía implementase un golpe económico fundamentado en la escasez y ello abre las compuertas a la especulación más atroz. Sería importante recabar datos estadísticos del porcentaje de inflación inducida por las tetras capitalistas. El BCV debería ilustrarnos sobre el particular.

De esta manera se ha producido un fenómeno al cual no estuvimos acostumbrados y que por falta de esa costumbre se hace a veces bastante incómodo. Si vamos a un supermercado es raro cuando no hay cola, asimismo ocurre en el banco, en el transporte y en una cantidad enorme de servicios que se ven saturados por la demanda de consumidores ávidos de adquirir las cosas y con recursos para hacerlo lo cual genera mayor descontento, aunque no recuerde que antes, en la 4ta, existían los productos pero no la facilidad para adquirirlos. La burguesía y el imperio analizaron todo esto y nos golpearon por esa vía, abusando de la inteligencia de nuestro pueblo, como siempre, ellos pensándonos brutos e ignorantes, incapaces de internalizar e invisibilizar los logros de una revolución cuya asignación presupuestaria para la inversión social se duplicó en menos de 10 años. Sería interesante que buscaran las estadísticas de otros países y vean si han logrado esos números en inversión social. Nada más que se haya incrementado la inversión social de la forma como ocurre en Venezuela es suficiente motivo para que el mundo revolucionario del planeta apoye esta revolución, como en efecto viene ocurriendo.
Ante el fortalecimiento de nuestra capacidad de consumo, la burguesía asesorada y dirigida por los imperialistas de EEUU crearon un mecanismo perverso de especulación irracional para pulverizar nuestros salarios y hacerlos agua. Lograban ellos por una parte generar el descontento y por la otra llenarle los bolsillos a un montón de ladrones que luego serían su base de apoyo para agudizar la guerra con guarimbas y delincuentes de sobra que quisieran financiarlas.

Ya no necesitarían bajarle tantos dólares de la USAID o la NED, los propios beneficiados del contrabando, los raspa cupos y otros ilícitos, "a la velocidad del rayo" reunirían centenares de millones de bolívares para acabar con el reeeeegimen chavista. Ya el comandante Chávez, con esa enorme capacidad analítica que poseía, venía observando que no solo se trataba de aumentar los salarios, cosa que religiosamente hizo, sino de buscar métodos económicos que fueran lo suficientemente sólidos para generar felicidad sin que las desviaciones capitalistas se adueñaran de la vida de los seres y en vez de traer felicidad se les trajera tortuosas situaciones que producen descontento y desgano, porque no hay nada más incómodo que la insatisfacción de una necesidad creada que te enajena y no te deja pensar. Cuando hay fortaleza ideológica al contrario ocurre lo que Chávez contaba en su anécdota de la señora que aún cuando usaba las patas de una cama para cocinar le dijo firmemente "no te rindas muchacho", todo en el contexto del paro petrolero, una agresión que pocos pueblos del mundo la resistirían.

Mucho se ha escrito y trabajado teóricamente sobre el tema del socialismo, sobre la necesidad de que nazca el hombre nuevo, que como decía el Che "Es el hombre viejo transformado", pero ese proceso de transformación tiene intrínseca una forma de vida, una concepción y una percepción de la realidad que no se puede desvincular. De esa manera observamos a personas que han obtenido algún beneficio vital en revolución: Casa, trabajo, salud, etcétera, y ahora se comportan ciertamente alienados y enajenados, aspirando a ser burgueses y hasta ahora se han dado cuenta que detestan a los chavistas... "hay mucho chavista oculto" comentaba recientemente el presidente Nicolás Maduro, pues en esos gestos se manifiesta el antichavismo más exacerbado. Tiene mucho que ver con la tesis del "negarse a sí mismo" con la cual el capitalismo nos ha desfigurado hasta la saciedad.
El poderío del estado igualmente abreva a una "casta" de funcionarios que pretenden vivir en una escala superior al común. Estos son los que se meten a corruptos rapidito, no porque necesiten para vivir o sobrevivir sino porque la obtención de dinero y propiedades se hace tan vital como el aire y el alimento... sería cosa de analizar en cada región para ver hasta que punto hemos avanzado o retrogradado, que es lo grave y lo cual debemos evitar a como de lugar o la revolución llegaría a su fin, yugulada por sus propios beneficiarios. Es donde la praxis se impone, no solo se trata de proponer el socialismo, hay que practicarlo, vivirlo junto al pueblo sin aislarse de él en ningún momento y por ninguna circunstancia.

Alguien inoculado por los absurdos deseos del capitalismo es fácil presa de la corrupción y de convertirse en un enemigo acérrimo de la revolución y el socialismo, aunque muchas veces lo oculte. Abrevando en el estado se han enriquecido, sus modos de vida han cambiado de tal forma que ahora ya consideran una necesidad y un derecho ser burgueses y para ello construyen su mundo teórico, pura paja, pero que los reconforta de las desviaciones y la traición. De esta forma piensan que prestar una función pública o política requiere una remuneración "acorde" a su posición y prestigio, uff se sienten superiores y por lo tanto autosuficientes... desgraciadamente retrocedemos a tiempos en que Santander, Páez y Flores consideraban lo mismo, mientras Sucre era despreciado por no parecer "normal" y aspirar a beneficio alguno de la guerra, aunque fue uno de los más sacrificados, estos traidores a Bolívar si se creían con el derecho a ser poseedores de riqueza material y mientras más riqueza material obtuvieron más pobres de alma fueron. Innumerable comunicación existe al respecto, donde Santander le planteaba al propio Bolívar como una necesidad el enriquecerse y obtener propiedades, claro, nunca lo decía de esa manera, siempre estaba presente un subterfugio para justificar su crimen. Bolívar quizás al ser tan gigante no observó las consecuencias negativas de estos razonamientos santanderistas en el futuro, pues el tiempo nos demostró que buena parte de las penurias de nuestros pueblos se originaron allí, en esa visión de aprovechamiento del estado para "remunerarse" lo que debe hacerse gratis, o con lo básico cubierto para desplegar la tarea.

Pero como algunos dicen: "en Venezuela hay mucho real"... "eso es imposible que se erradique la corrupción" y todos esos conceptos que se hacen casi ley al enriquecerse y justificarse, al menos intentarlo, nos coloca en la necesidad de enfrentar esa práctica nefasta por la de un hombre nuevo convencido de la necesidad de cambiar para bien, de ser feliz sin grandes riquezas sino con lo necesario para vivir dignamente. Esto se plantea en algunos escenarios y te excluyen, es el antichavismo oculto por allí al que se refiere Maduro. Aunado a ello se crea unos mecanismos perversos que corrompen la sociedad; es el caso de la zona fronteriza, el caso de los bachaqueros en Zulia y del saqueo a misiones como la de alimentación con el "aprovechamiento" como objetivo. Lo peligroso de todo esto es, "lo normal", que es para muchos que algún funcionario se aproveche del erario público, ciertamente, una parte importante de la población lo rechaza, pero ese rechazo hay que analizarlo de distintos ángulos; uno es por consciencia del deber social, pero otro simplemente se limita a: "yo tengo más derecho que ese, o que esa" y allí está la gravedad del asunto, se justifica la corrupción, aunque para acceder a ella se cuestione. Con esa práctica también hay que acabar de raíz. Cuando ocurre lo segundo, generalmente hay una férrea oposición a algún compañero que viene honestamente a desempeñar una función pero no cuenta con ellos a la hora de "hacer negocios". Estos son los que acusan sin ningún tipo de prueba, hacen coro en los medios de la burguesía lanzando acusaciones a diestra y siniestra pero en la búsqueda de que no lo saquen del negocio. Estos son los que se creen "imprescindibles", se atornillan en los cargos, dividen al partido con tal y que se mantengan en sus posiciones burocráticas a costa de lo que sea. Salen de primeros a acusar del "dedo", cuando el partido toma decisiones que no les conviene a sus intereses particulares o grupales, se la pasan en una de "armar equipos" para utilizarlos en función de sus apetencias, no dan el ejemplo a la masa, actúan como burgueses recién vestidos, no estudian, no promueven la organización del partido, solo se acuerdan de éste cuando le es útil a sus aspiraciones. Así se presentan ante las UBCHs, comanditos y otras estructuras del partido, pero luego hacen acuerdos con factores de la derecha y los convierten en sus aliados, todo "por la revolución" dicen, la realidad es que esta gente es peor para la revolución que el propio enemigo que se planta al frente, porque al menos a ese lo ubicamos rápidamente. El léxico de estos personajes es muchas veces incendiario, "revolucionario" incluso, pero sus actuaciones son de derecha y conspiran contra las ideas revolucionarias y ni se digan las socialistas, que detestan con mucha pasión aunque su cobardía los hace ser sibilinos e hipócritas.

Con dirigentes así pues la sociedad toda no tiene ejemplos de desprendimiento y pasión revolucionaria; solo Chávez lanzaba sus ideas al respecto, le recomendaba a los alcaldes que recorrieran los pueblos, a gobernadores y demás funcionarios públicos hacer lo mismo... estuvo de moda aquello de "servidor público", lamentablemente esto no vino acompañado de un plan coherente en lo orgánico-político-ideológico que nos permitiera dar el salto cualitativo como sociedad, pero estamos a tiempo de hacerlo y hay que hacerlo. No se trata de llenar de carencias a la población, no, se trata en todo caso de atacar el problema del consumismo que es una enfermedad capitalista por el de necesidades elementales satisfechas bajo la premisa cristiana de "no solo de pan vive el hombre".

El presidente Chávez venía trabajando el tema económico con mucha fuerza y por ende el presidente Maduro continúa en esta senda... más allá de los pasos tácticos que llevan a concentrar los esfuerzos en el tema de la productividad, y ante la dura realidad, se requiere ampliar el radio de acción para que el horizonte conceptual se amplíe a la realidad de la patria, es decir, ampliar los sectores que participarán en la resolución del grave problema de producción... Un nuevo modelo económico se requiere que expulse del aparato económico nacional el parasitismo burgués lo que golpeará a los famosos intermediarios y el concepto rentístico de la economía, que nos hace creer que los recursos son infinitos. El socialismo requiere una economía productiva, no hay otra forma de avanzar hacia esa nueva sociedad si no producimos lo que consumimos, o al menos buena parte de lo que consumimos y si no tenemos una nueva cultura del consumo sin la perversidad del consumismo promovido por el capitalismo que lo único que busca es la acumulación de riqueza sin importarle que sea a cambio del envenenamiento de nuestras tierras, lagos y ríos.

Así que las esperanzas en una misión cómo la misión Agro- Venezuela se ven truncadas al no planificar y articular la producción con el consumo, además de no garantizar que lo que tu produces, el campesino, no se vaya a las redes especulativas capitalistas que es lo más probable si no se observa el sistema integral. No es un secreto para nadie que cualquier productor que agarre su vehículo y quiera ir a cualquier mercado y romper con las cadenas mafiosas que incrementan el costo del producto al consumidor final no puede lograrlo, no puede llegar a cualquier mercado y vender libremente, es objeto de presiones de mafias que lo obligan a venderles a ellos o a correr el riesgo de perder su carga... Los trámites lentos y burocráticos de los organismos del estado que aleja a los productores, es así como un campesino de Trujillo que vaya a Café Venezuela y lleve su quintal de café tiene que esperar días para poder cobrarlo, mientras el capitalista lo paga en el acto. Los centros de acopio no funcionan, al menos en este estado, eso hace que la red pública, la que estamos obligados a fortalecer decaiga para provecho del sistema capitalista.

Con el tema de la recuperación de tierras ocurre otro problema, muchas no fueron explotadas de forma adecuada, influyeron factores de distintos tipos, pero allí hemos tenido un elemento perturbador donde el tema del burocratismo, desviación capitalista, la corrupción, etcétera, hacen que se retrasen las cosas y que no se agilicen los procesos en donde se formen los nuevos espacios liberados de capitalismo. Este es un reto importante que a pesar de lo avanzado estamos obligados a seguir avanzando. Nadie dijo que era fácil, pero si obligatorio hacerlo para cumplir con el gigante Chávez... No podemos retrogradar


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Luis Alberto Toro Ojeda

Publicista. Militante de izquierda. Integrante del Frente Bicentenario de Campesinos del estado Trujillo. Integrante del PSUV.

 latojeda@gmail.com      @latojeda

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