Camarada Dieterich: le pido la palabra

Soy un asiduo lector de los escritos de mi amigo, el doctor y camarada Dieterich. Creo que sus conocimientos son elevados en diversos campos de las ciencias sociales. En varias oportunidades he escuchado conferencias dictadas por él y hasta me ha tocado compartir –junto a él- en condición de expositor sobre socialismo. Confieso y reconozco mis limitaciones teóricas o de conocimientos en relación con los del camarada Dieterich. Claro, eso no significa que siempre él tenga razón y yo, siempre sea el despistado.

            Creo que a exponentes de ideas –como son los casos de Dieterich, Chomsky y Petras, por ejemplo-- hay que leerlos, estudiarlos y analizarlos sin ira, sin dejar que la cabeza se le ponga ardiente y se le enfríe el corazón. Bueno, cada quien está en su derecho o en su deber de responder o polemizar con cualquier otra persona valiéndose de su propia terminología y del nivel de sus conocimientos. Siempre digo: perro que no conozco no le jorungo el rabo, es decir, en materia que no conozco, no opino y, en verdad, son muchas las que desconozco.

Ya el camarada Chávez no está aunque haya dejado un legado de ideas en el ambiente político que lo hacen vivir en la conciencia de muchos. Los camaradas Marx y Engels, hace 165 años, publicaron “El Manifiesto Comunista” donde expusieron científicamente diversas expresiones de socialismo. Actualmente, en 2013, todavía andamos buscando definiciones sobre socialismo. Eso, en parte, ¿quiere decir que el marxismo no tiene vigencia? ¿Qué el socialismo expuesto por Marx y Engels no es posible en este tiempo?

En Wikipedia, tenida como la enciclopedia libre, se dice que “El socialismo del siglo XXI es un concepto que aparece en la escena mundial en 1996, a través de Heinz Dieterich Steffan…”. Y que adquirió difusión mundial desde que fue mencionado por el camarada Chávez el 30 de enero de 2005, desde el V Foro Social Mundial.

El socialismo del siglo XXI, según se entiende de lo expuesto por el camarada Dieterich, sería sustentado en cuatro ejes: desarrollismo democrático regional, economía de equivalencias, democracia participativa y protagónica y las organizaciones de base. En cambio, el camarada Chávez definió el socialismo del siglo XXI como: ese que se basa “… en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad”.

A mi juicio sin que esté diciendo que sea la verdad única y verdadera, creo que la definición del camarada Chávez es la que coincide –con uso de otras palabras- con la definición que da el marxismo de socialismo pero no del siglo XXI sino socialismo a secas.

Los marxistas consideran, y creo no están errados, que para construir el socialismo hay que basarse en unas fuerzas productivas (especialmente tecnología)  altamente desarrolladas. Esa es la condición primaria luego de tener el proletariado o los revolucionarios socialistas el poder político en sus manos. Por eso, hay que repetirlo, jamás será posible construir el socialismo en una nación subdesarrollada mientras no se produzca la revolución proletaria en las naciones de capitalismo altamente desarrollado, porque lo último es lo único que garantiza que la ley del desarrollo combinado supere a la del desarrollo desigual. En la transición del capitalismo al socialismo, hasta ahora, la ley del desarrollo desigual ha estado en la vanguardia.

El socialismo tiene unas características que valen tanto para los países más avanzados, los desarrollados no tan avanzados, los subdesarrollados y los más atrasados. Por eso los marxistas creen que el socialismo es universal y no expresión de nacionalismos aunque se desarrolle lógicamente en países hasta la desaparición completa de las fronteras nacionales. ¿Cuáles son? El marxismo las ha dicho con suficiente claridad: desaparición de las clases sociales, extinción del Estado, eliminación de la explotación del hombre por el hombre y de una clase sobre otra clase, solución de las contradicciones antagónicas entre campo y ciudad como entre trabajo manual y trabajo intelectual, máximo desarrollo y posterior desaparición de la democracia política como institución, desaparición de los partidos políticos como de algunas ideologías intrínsecas a las clases sociales (la política y el derecho, por ejemplo), y que la sociedad se administre por sí misma bajo el imperio de la solidaridad humana. Si eso no es socialismo, que Dios nos agarre confesados de tanto pelar el boche. Y si eso no es socialismo, entonces, debemos hacerle la cruz para siempre a Marx como al marxismo.

Ahora bien, mi apreciado amigo  y camarada Dieterich, usted está en el deber de explicarnos científicamente si el socialismo se va a caracterizar siempre por el desarrollismo democrático regional, economía de equivalencias, democracia participativa y protagónica y las organizaciones de base. Porque de ser así, eso nada nos dice si las clases sociales van o no a desaparecer y si el Estado se va a extinguir o no, por decir, dos principios básicos u objetivos supremos del socialismo, según el marxismo.

Marx, y los científicos deberían de demostrar actualmente si estuvo o no equivocado, entendió siempre por socialismo “… una sociedad cuyo desarrollo económico fuera, desde un principio, superior al del capitalismo avanzado” (Trotsky). O en otros términos, citando nuevamente a Trotsky, “El estadio inferior del comunismo”, para emplear el término de Marx, el socialismo “… comienza en el nivel más avanzado al que ha llegado el capitalismo”.

Lenin, el gran conductor de la revolución rusa en su período de transición del capitalismo al socialismo, comparó un día a éste con “el poder de los soviets más la electrificación”. Quienes tomaron su definición como un abc del marxismo, se equivocaron de pies a cabeza y no entendieron el carácter de propaganda que le imprimió el camarada Lenin en un momento en que los grandes esfuerzos del Gobierno bolchevique y su Estado proletario se cifraban en la esperanza que el proletariado tomara el poder político en la avanzada Alemania. Pero lo que no queda duda alguna es que, para Lenin, el socialismo suponía, como mínimo, partir del nivel de electrificación del capitalismo más desarrollado y no que las industrias dependieran de las plantas eléctricas que trabajan con gasolina y aceite.

El marxismo es tan preciso en sus definiciones científicas que, en relación con la etapa inferior del comunismo, nos dice que: “El socialismo no podría justificarse por la simple supresión de la explotación; es necesario que asegure a la sociedad mayor economía de tiempo que el capitalismo. Si esta condición no es cumplida, la abolición de la explotación no sería más que un episodio dramático desprovisto de porvenir” (Trotsky).

Lo que no podía el marxismo, por no ser panacea ni doctrina de contenido mágico o milagroso, es decirnos cada uno de los pasos que se deben dar para la construcción del socialismo en una nación de capitalismo altamente desarrollado como en uno subdesarrollado. Sin embargo, señala que el período de transición del capitalismo al socialismo es mucho más complejo y difícil en una nación subdesarrollada que en una desarrollada debido, se sobreentiende, a la desigualdad que existe en el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas o la tecnología. Quizás, por ello, Marx definió un día a la revolución en una sola palabra: solidaridad.

De otra parte, camarada Dieterich, usted y un grupo de científicos tienen una deuda pendiente con los millones de lectores de sus escritos y entre los cuales me cuento. Hace años propusieron un Nuevo Proyecto Histórico prometiendo que divulgarían un Manifiesto. Ustedes partían, y si estoy errado sabrá usted disculparme, que tanto la sociedad burguesa como la socialista han fracasado; es decir, que no lograron establecer las condiciones de democracia real y justicia social que eran sus pretensiones. De allí la idea del NPH. Ahora, creo que están en el deber de explicarnos ¿qué papel juega el marxismo en eso? ¿Es Rousseau culpable de la degeneración o depauperación del capitalismo como del establecimiento de elevadísimos niveles de injusticia social del mismo y si es culpable Marx por el fracaso de los intentos de construcción de socialismo aislados de la economía capitalista mundial? ¿Si los grandes objetivos del socialismo son realmente: democracia real y justicia social sin la desaparición de las clases y la extinción del Estado?

En fin, tantas cosas dichas para preguntarle, camarada Dieterich, si el socialismo del siglo XXI tiene características diferentes u objetivos diferentes a lo que pueda ser un socialismo del siglo XXII o de lo que se pretendió construir bajo el socialismo en el siglo XIX (Comuna de París) o en el siglo XX (URSS). Mejor dicho: ¿Qué características, diferencias o semejanzas existen entre el socialismo del siglo XXI y el socialismo descrito por Marx y Engels en sus diversas obras de la doctrina marxista? Y una cosa muy especial, camarada Dieterich que en este tiempo es obligatorio preguntarlo: ¿Y qué de la dictadura del proletariado: tiene o no vigencia en el mundo actual para cumplir con éxito la transición del capitalismo al socialismo? Es todo, por ahora, apreciado camarada Dieterich.



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Freddy Yépez


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