Querido Salvador

Estudiamos Arquitectura cuando supimos lo de Allende, y toda la tragedia del pueblo Chileno; aquel personaje nos llamada la atención, desde la juventud de nuestra edad protegida aun por la inocencia pueblerina y por unos padres súper protectores que contaban historias de Sandino y recitaban poemas de Rubén Darío.

Ya queríamos a Fidel y a Cuba, a través de la radio de Onda Corta que todas las mañanitas sintonizaba nuestro padre: Radio Habana Cuba y el himno de la revolución cubana que nos sabíamos de memoria y cuyas estrofas entonábamos cuando nos vestíamos para ir al colegio, mientras el aroma del café recién colado invadía los rincones de nuestra casa. Pero eso fue antes.

Salvador, como mi padre, que así se llamaba, y quizás por eso sentíamos tal curiosidad, sonaba a héroe romántico y al mismo tiempo valiente y trágico, en aquella época y aquella edad, aun no sabíamos el porque se nos rompió el corazón cuando ocurrió aquello, las noticias que llegaban nos agarraron de sorpresa, ¿como pudo ser bombardeado el palacio presidencial y asesinado el presidente por su propia gente, en donde estaba el pueblo que no salio a defender su revolución? Eso lo descubrimos después.

Luego todo fue confusión, mentiras tras otras montadas por los medios que recibían instrucciones desde los EEUU de Norteamérica, poco o nada se sabia acerca de la suerte del pueblo Chileno y de los funcionarios que acompañaron en el gobierno al compañero Allende, luego nos enteramos que los Estadios eran centros de detención para asesinar al pueblo a mansalva, las escuelas para torturar y matar al pueblo y a los partidarios del gobierno socialista del compañero Allende.

Uno de los mas queridos Víctor Jara Ministro y cantor, como nuestro Ali; Víctor Jara torturado con la máxima crueldad y odio por funcionarios que utilizaban métodos que el nazismo hitleriano le heredo a la CIA y que enseñaban a los estudiantes de la oprobiosa “escuela de Las Americas” ; como animales de rapiña se abalanzaron sobre el pueblo desarmado y así durante todo el régimen mas sanguinario, perverso e hipócrita como fueron todas las dictaduras de nuestraamerica, cuyos actores principales eran estudiantes aventajados de la escuela de Las Americas de los EEUU de Norteamérica.

La revolución Socialista Chilena, se enfrento a todo el aparataje de propaganda de la ultraderecha nazi, que una y otra vez por los medios de información, enfermaban de odio y rencor a la clase media Chilena y a la oligarquía que veía sus intereses seriamente mermados por las políticas sociales y económicas del gobierno socialista del Compañero Allende, día tras día por todos los medios disponibles la oposición chilena férreamente apoyada por los EEUU de Norteamérica, con dinero y armas aupaban la conspiración económica y el desabastecimiento de alimentos básicos, sumiendo a la población en una situación precaria todo unido a la campaña Internacional de descrédito, mentiras, y situaciones preestablecidas. El mismo libreto que se aplica en nuestro país con el que se quiere acabar con la Revolución Bolivariana.

Con la consigna “mueran los comunistas” la conspiración planeada desde Washington dio sus frutos de odio, ambos bandos pagaron con sus vidas porque el odio no entiende de razones ni de bandos, por falta de conciencia también se mata y hasta el día de hoy el pueblo Chileno aun no se recupera de la sanguinaria y terrible dictadura, la persecución y el horror de las familias enteras desaparecidas, de los niños vendidos arrancados de los brazos de sus madres, mujeres y ancianos muertos, de hombres, torturados por sus propios conciudadanos que vendieron a la Patria Chilena por dinero y poder. Los militares Chilenos, algunos declarados actores convictos y confesos, los curas y los traidores de todas las horas llevan en su frente el estigma del magnicidio, las fosas comunes descubiertas llenas de osamentas son testigo de miles de seres humanos masacrados. Eso no podemos olvidarlo.

Y para que eso no ocurra nunca más en nuestrapatria grande tenemos que aprender las lecciones que con su inmolación nos dejo el compañero Allende, estudiar muy bien donde estuvieron los errores y sacar el máximo provecho de sus enseñanzas. Por eso su muerte no fue en vano. Aquí estamos nosotros, el pueblo de La Republica Bolivariana de Venezuela abriéndonos paso por las anchas alamedas de Allende al lado del presidente trabajador el Compañero Nicolás Maduro, cuya postura antiimperialista nos llena de orgullo y esperanzas de que, esta vez será posible contra viento y marea cumplirle a nuestros próceres y a la humanidad lo que el Compañero Allende no pudo con su muerte injusta.

Desde esta trinchera, saludamos al pueblo Chileno luchador y a su gallardo presidente Compañero Salvador Allende, querido Salvador, antiimperialista y defensor de los pobres, los próceres nunca mueren, y aunque las historias se repiten, esta vez no será.

Confiamos en el Líder.


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Ana Bordas


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