La columna de Dante Rivas

En nuestra revolución los únicos privilegiados son los niños

La reciente Gran Misión Hijos de Venezuela lo reconfirma.

Cuando llega el tercer domingo de Julio en Venezuela se respira un aire de fiesta linda, porque celebramos el Día del Niño. Para nosotros, los revolucionarios humanistas, es un acontecimiento que excede la mera acción de comprar un regalito. Es una concepción de vida  integral en donde los únicos privilegiados son los niños.

Garantizamos, que todos los niños puedan ejercer plenamente sus derechos, a la educación, a la recreación y esparcimiento, a la salud, entre otros, por lo que combatimos el trabajo y la explotación infantil que impiden el goce de dichas garantías.

Desde el SAIME, cada jornada entregamos cientos de cédulas en todo el país a ilusionados niños de 9 años que acceden a su primera cédula. Es un momento inolvidable para nuestros compañeros en los puntos de cedulación y una emoción inédita para los niños cedulados.

Somos los padres los que tenemos la primera responsabilidad de inculcar los valores de respeto y amor. De la cultura de la educación para tener mayores posibilidades en el futuro. La vida honesta y la solidaridad practicadas más que declamadas. Los hijos nos miran y rápidamente aprenden a distinguir entre el discurso vacío y el del que predica con el ejemplo. Paralelamente combatimos  la explotación de muchos  niños y adolescentes por parte del capital salvaje que usa al trabajo infantil como la mano de obra barata para que unos pocos vivillos desalmados puedan ganar más.

Es en definitiva una filosofía de vida humanista, siempre en positivo, creando futuros acercándonos a la utopía que un mejor es posible.

El Estado, la familia y la sociedad son corresponsables de la protección de niños, niñas y adolescentes. Que nadie mire para el costado desentendiéndose del problema.

Nuestras Misiones específicas y generales confluyen en múltiples beneficios para una niñez que encontramos abandonada en la calle. Las Misión Robinson acabó con el analfabetismo infantil que era la herramienta más repugnante de explotación. Las Misiones Ribas y Sucre les dan las posibilidades a todas de escoger libremente y gratis la carrera y profesión que sueñen.

Cierro con un pensamiento del gran Facundo Cabral, asesinado hace un año:

“Ayuda al niño que te necesita, ese niño será socio de tu hijo. Ayuda a los viejos, y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas. Da sin medida y te darán sin medidas.” Maravilloso.

¡Viva la Venezuela de los niños felices!

Un gran abrazo

DANTE RIVAS

 NE.DANTERIVAS@GMAIL.COM



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