La peste verde

Con gestos suaves en la boca para simular la hiel que exhala desde lo más profundo de su alma, el paciente infectado con la peste verde alucina a cada instante y por donde quiera que pasa va hablando de la “barbarie roja”, que lo atormenta y lo trasnocha, produciéndole piquiña en el rostro y le hacen aparecer pequeñas rosetas que lo convierten automáticamente en receptor o huésped principal de la cadena epidemiológica.

Dicen que la peste verde se originó en la guanábana de la cuarta cosecha y los gusanos que chuparon de la fruta podrida mutaron increíblemente. Ahora estos bichos son insensibles al dolor y quieren infestar todos los confines de la tierra que será grande. Ante la falta de una siembra en la zafra de la quinta y no haber fumigado de manera radical, la maleza verde y dañina creció y los bichos mutantes están de vuelta y con ello la peste verde que arrasa con todo, inclusive se comen hasta el árbol que le sirve de morada. Son algo así como el parásito “matapalo”, una especie de enredadera que abrasa a la planta desde abajo hasta asfixiarla. La muerte es lenta, pero durante ese tiempo de agonía la enredadera-parásito chupa y chupa todo el juguito.

Y así vemos pasar al paciente infectado con su lloriqueo permanente. En su delirium tremens dice que desde allá, desde el centro de la estación revolucionaria castigan a la tierra que será grande (sic). Ya son varias las noticias que hablan ese supuesto “castigo”, pero también son varias las noticias sobre la rápida expansión de la peste. En su propagación todo lo infesta (suena como a fundesta), todo lo daña y lo peor aún es que la peste verde se vuelve como un carato y la persona aparenta estar bien, pero en realidad está enferma y podrida por dentro.

La peste verde nubla la mente y neutraliza la parte buena del individuo. Hace unos meses atrás y en una acción de comando parasitario, las larvas dañaron enormes cantidades de medicamentos que estaban almacenados en los galpones de la tierra que será grande. Eso fue un triunfo para la peste verde, que celebró a lo grande porque la cura había sido eliminada. Y cada vez que la gente de esta tierra grande le reclama por sus extraños comportamientos, el paciente infectado alega que lo “están castigando”. Mientras el paciente infectado sufre de esos dilemas, trilemas, odios y pasiones, la ciudad del valle cordial se va convirtiendo en un caos, donde pareciera que no hay posibilidad de nada. La ciudad deteriorada, la delincuencia desatada, la basura acumulada en calles y avenidas, el tráfico infernal, el contrabando que se roba a Venezuela, la guerrilla, el narcotráfico, paramilitares y sicariato, son muestra que algo anda mal en esta tierra que será grande???

La peste verde es una realidad y hay que fumigarla rápidamente para que no se propague, pero más que eso debemos evitar que mucha gente se siga contaminando, porque luego pudiera haber una pandemia y estaríamos perdidos. De allí que la acción y reacción tiene que ser de tipo radical para evitar que la peste verde invada la pradera fértil donde se siembra la semilla de la revolución.

*Politólogo

eduardojm51@yahoo.es


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Eduardo Marapacuto*


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