Entrevistando imaginariamente a Marx sobre lo tratado en: El capítulo II del Tomo II de “El Capital” (II)

¿Qué infunde la operación M’ – D’ en la reproducción simple del capital productivo?

Examinemos, pues, para comenzar; el proceso M' — D' — M que discurre entre los extremos P . . . P dentro de la órbita de la circulación.

El punto de partida de esta circulación es el capital-mercancías: M' = M + m = P + m. La función del capital-mercancías M' —— Dr (la realización del valor capital contenido en él — P, que ahora existe como parte integrante de las mercancías M, y la de la plusvalía contenida también en él, que existe como parte integrante de la misma masa de mercancías en el valor m) fue examinada en la primera forma del ciclo. Pero allí constituía la segunda fase de la circulación interrumpida y la fase final de todo el ciclo. Aquí, constituye la segunda fase del ciclo, pero la primera fase de la circulación. El primer ciclo termina con D', y como D', lo mismo que el primitivo D, puede volver a iniciar como capital en dinero el segundo ciclo, no era necesario seguir analizando, por el momento, sí los D y d (la plusvalía) contenidos en D' seguían su marcha juntos o emprendían rutas distintas. Esto sólo hubiera sido necesario si hubiésemos seguido estudiando el primer ciclo en su renovación. Pero este punto debe ser resuelto en el ciclo del capital productivo porque de ello depende, incluso, la determinación de su primer ciclo y porque M' — D' .aparece en él como la primera fase de la circulación, que ha de completarse con D -— M. De esta decisión depende el que la fórmula represente una simple reproducción o una reproducción en escala ampliada. Con arreglo a esta decisión cambiará, por tanto, el carácter del ciclo.

Comencemos, pues, por la reproducción simple del capital productivo. Para ello, partiremos, como en el capítulo primero, del supuesto de que las circunstancias permanecen invariables y de que las mercancías se compran y se venden por su valor. Toda la plusvalía es absorbida, bajo este supuesto, por el consumo personal del capitalista. Tan pronto como se opera la transformación del capital-mercancías M' en dinero, la parte de la suma de dinero que representa el valor del capital sigue circulando en el ciclo del capital industrial; la otra parte, que es plusvalía convertida en oro, entra en la circulación general de mercancías, es circulación de dinero que parte del capitalista, pero funciona al margen de la circulación de su capital individual.

En nuestro ejemplo, teníamos un capital en mercancías M' de 10,000 libras de hilo con un valor de 500 libras esterlinas; de ellas, 422 libras esterlinas son el valor del capital productivo y prosiguen, como forma en dinero de 8.440 libras de hilo, la circulación de capital iniciada por M', mientras que la plusvalía de 78 libras esterlinas, forma-dinero de 1,560 libras de hilo, remanente del producto de mercancías, sale de esta órbita de circulación y recorre una ruta aparte dentro de la circulación general de mercancías.

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d – m representa una serie de compras realizadas por medio del dinero que el capitalista invierte, ya en verdaderas mercancías, ya en servicios para el cuidado de su respetable persona o de su familia. Estas compras se efectúan de un modo desperdigado y en diferentes fechas. Por tanto, este dinero existe, temporalmente, en forma de un acopio de dinero destinado al consumo corriente, o sea, de un tesoro, puesto que el dinero, cuando su circulación se interrumpe, asume la forma de tesoro. Su función como medio de circulación, en la que va implícita también su forma transitoria de tesoro, no entra en la circulación del capital bajo su forma de dinero.

El supuesto de que partimos es el de que todo el capital desembolsado pasa siempre, en bloque, de una de sus fases a la otra y de que, por tanto, aquí el producto eú mercancías de P encierra el valor total del capital productivo P = 422 libras esterlinas + la plusvalía creada durante el proceso de producción =78 libras esterlinas. En nuestro ejemplo, en que se trata de un producto discreto en mercancías, la plusvalía existe bajo la forma de 1,560 libras de hilo; lo mismo que, si lo calculásemos sobre la base de 1 libra de hilo, revestiría la forma de 2,496 onzas de hilo. En cambio, si el producto en mercancías fuese, por ejemplo, una máquina de 500 libras esterlinas y con la misma proporción de valor, una parte del valor de esta máquina equivaldría, indudablemente a 78 libras esterlinas, pero estas 78 libras sólo existirían dentro de la máquina en conjunto. La máquina no podría dividirse en valor capital y plusvalía sin hacerla pedazos, destruyendo con ello su utilidad y, por tanto, su valor. Por consiguiente, esas dos partes integrantes del valor sólo pueden representarse idealmente como partes integrantes, de la materialidad de la mercancía y no como elementos independientes de la mercancía M', al modo como cada libra de hilo puede Representarse como un elemento separable y una mercancía independiente dentro de las 10,000 libras. En el primer caso, hay que vender íntegramente la mercancía global, el capital-mercancías, la máquina, para que pueda iniciar su órbita propia de circulación. En cambio, si el capitalista vende 8,440 libras de hilo, la venta de las 1,560 libras restantes constituirá una circulación totalmente aparte de la plusvalía con arreglo a la forma m (1,560 libras de hilo) — d (78 libras esterlinas):= M (artículos de consumo). Pero los elementos de valor de cada parte alícuota del producto hilo de 10,000 libras pueden representarse en partes del producto, exactamente lo mismo que en el producto en su totalidad. Del mismo modo que estas 10,000 libras de hilo se pueden dividir en valor del capital constante (c), 7,440 libras de hilo con un valor de 372 libras esterlinas, valor del capital variable (v), 1,000 libras de hilo con un valor de 50 libras esterlinas, y plusvalía (p), 1,560 libras de hilo equivalente a 78 libras esterlinas, cada libra de hilo puede dividirse en c = 11,904 onzas con un valor de 8,928 peniques, v — 1,600 onzas de hilo con un valor de 1,200 peniques y p = 2,496 onzas de hilo con un valor de 1,872 peniques. El capitalista podría también, conforme fuese realizando, en ventas sucesivas, las 10,000 libras de hilo, ir consumiendo sucesivamente los elementos de plusvalía contenidos en las porciones sucesivas de la mercancía, realizando de este modo, 'también sucesivamente, la suma de c + v. Pero esta operación supone igualmente, en último término, la venta total de las 10.000 libras de hilo y, por tanto, la reposición del valor de c y v mediante la venta de 8,440 libras (libro I, cap. vii, pp. 179-182).

En todo caso, la operación M' — D' infunde tanto al valor del capital contenido en M' como a la plusvalía una existencia separable, la existencia de sumas de dinero distintas; D es, en ambos casos, lo mismo que d, la forma realmente transformada del valor, que en un principio, en M’, sólo cobra expresión propia, expresión ideal, como precio de la mercancía.


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Nicolás Urdaneta Núñez


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