Chantaje imperial: la entrega de la soberanía nacional para la eliminación de las sanciones petroleras

En el complejo tablero de la geopolítica contemporánea, Venezuela se mantiene como el epicentro de una guerra de quinta generación, donde el recurso energético es el objetivo y el Derecho Internacional la víctima. 

Recientemente, hemos asistido a una nueva oleada de desinformación orquestada desde los laboratorios de guerra psicológica de la ultraderecha, que pretende instalar un relato falaz: que el Gobierno Bolivariano ha claudicado ante el chantaje de Washington, "entregando" la soberanía a cambio de un alivio en las medidas coercitivas unilaterales (MCU).

El aparato comunicacional transnacional, operado por intereses subordinados al capital financiero estadounidense, utiliza plataformas digitales para distorsionar la diplomacia de paz venezolana. Su estrategia se basa en tres pilares de la desinformación:

  1. La invisibilización de la ilegalidad: Se presentan las "sanciones" como herramientas legítimas de presión política, cuando en realidad son crímenes de lesa humanidad que violan flagrantemente la Carta de las Naciones Unidas.

  2. El relato de la "capitulación": Cualquier mesa de diálogo o acuerdo operativo en materia petrolera es vendido por los algoritmos de la ultraderecha como una "rendición". Buscan minar la moral del pueblo sugiriendo que la soberanía es una mercancía canjeable.

  3. La omisión del carácter extractivista: Ocultan que el interés real de EE. UU. no es la "democracia", sino el control seguro y barato de las mayores reservas de crudo del planeta en un contexto de inestabilidad energética global.

Desde la perspectiva del Derecho Internacional y la Soberanía, es imperativo entender que las licencias emitidas por la OFAC no son "concesiones" de buena voluntad, sino el reconocimiento táctico del fracaso de la política de "cambio de régimen". 

El imperialismo no levanta sanciones por benevolencia; intenta reconfigurar su método de control ante la resiliencia de un Estado que no ha detenido su producción a pesar del bloqueo.

La soberanía no se negocia; se ejerce. Lo que la ultraderecha califica como “entrega”, es en realidad una victoria de la diplomacia bolivariana que obliga al imperio a retroceder en su cerco económico sin que Venezuela ceda un ápice en su autodeterminación.

Por supuesto, que la estrategia macabra de la perversa y manipuladora maquinaria mediática antichavista, “es dar a entender”, que el gobierno nacional está cediendo a la presión imperial para que puedan controlar el petróleo venezolano y administrar los gigantescos recursos producto de la venta de los hidrocarburos y manejar la tesorería nacional.

Politólogo

 


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Oscar Bravo

Un venezolano antiimperialista. Politólogo.

 bravisimo929@gmail.com      @bravisimo929

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