En el Táchira el contrabando de la gasolina continúa

Un viacrucis sobre las espaldas del pueblo tachirense lleva a cabo el desabastecimiento de gasolina. El único que ha implantado algunas medidas a este monstruo de mil cabezas ha sido El Protector del Tachira Freddy Bernal quien con pie de plomo, con la Ley en la mano y a paso de vencedores; en algunas localidades ha lograd controlarlos y en otros los involucrados han ido a parar a la chirona. El asunto es que esta práctica del contrabando se ha convertido en un cuero seco, si lo pisan por un lado se levanta por el otro. En resumidas cuentas, casi en todas las bombas lo que es la GNB, los bomberos, el propietario de la bomba. En algunas bombas existe una "mosca" en una moto que avisa de la presencia de alguna patrulla o de los funcionarios que acompañan a Freddy Bernal que avisa para controlar el escenario.

En las bombas de Lobatera, los bomberos disponen de los chip que los activan a su libre albedrio. Los funcionarios de la alcaldía del municipio Michelena operan con una peculiar forma de ordenar los vehículos; en la cola los numeran del 1 AL 20; pero del 20 al 30, se reservan esa numeración y se los llevan a sus beneficiarios a sus casas, donde les cobran tarifas a cada uno entre 20.000 y 30.000 Bs.. Algunos autobuses abandonaron las rutas, ya no transportan pasajeros. Muchos de ellos van al terminal para aprovisionarse de gasolina, en una bomba que es de su uso exclusivo, sin mayores dificultades, que luego es trasladada a la frontera o vendida en el mismo sitio; por ejemplo una pimpina de 20 liros la venden en Michelena en 30.000 Bs o si es en Guaramito, poblado fronterizo a Colombia cercano a la Fria, la venden en 40.000 Bs.. En esta bomba se han dado casos de autobuses sin motor, que los han llevado remolcados a aprovisionarlos de gasolina. En Guaramito, no se cotiza la gasolina con la dimensionalidad de antes, pero continua con esta nefasta practica. Alli el litro de este combustible se cotiza según la demanda en Bs. 38 el litro a 40 Bs. el litro. A altas horas horas de la noche arriban por este sitio los conocidos camiones 350 con los bidones de 4000 litros cada uno. En este caso los beneficiarios con la GNB y la policía. En Bailadores los vecinos cansados de los desmanes de las autoridades con los bomberos, la misma comunidad asumió el control de la cola, y los desplazaron. El pueblo en la calle esta arrecho, no es posible que el ciudadano común y corriente que no se quiere bajarse de la mula tenga que durar hasta tres días en una cola para llenar un tanque. Muchos hasta prefieren que les cobren un precio alto por el combustible, pero al menos que lo surtan con facilidad.



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Luís Roa


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