La Venezuela post-rentista seguirá siendo petrolera

La quiebra del capitalismo rentístico ocurrida a finales de los años setenta del pasado siglo, trajo consigo una serie de análisis sobre nuestra realidad petrolera presente y futura, donde un variopinto número de nuestros investigadores en economía política, llegaron a la conclusión que la era del rentistmo petrolero había concluido. En otras palabras, el país debería dirigirse a construir una economía pos petrolera. El petróleo según este punto de vista se guardaría en el baúl de los recuerdos. Sin embargo, atendiendo a la importancia que todavía los hidrocarburos desempeñan en el estilo tecnológico de la acumulación de capital mundial y las dificultades tecno-económicas que surgen para implementar energías alternativas, podemos afirmar, sin reservas de ningún tipo que la era del petróleo como fuente energética le queda un largo trecho por recorrer.

En el caso específico de Venezuela, la enorme existencia de reservas petroleras y de gas hace presuponer que por estas latitudes, la era del petróleo no terminara por agotamiento de los hidrocarburos.

Ahora bien, la exportación de petróleo ha reportado a los países que viven de esta actividad, una enorme renta del suelo internacional (diferencial y absoluta) que les permitió erigir un tipo de capitalismo particular, al que el profesor Asdrúbal Baptista denomino Capitalismo Rentistico1. La gran limitación de la renta del suelo internacional es que como fenómeno económico está sujeto a variables que los países exportadores de petróleo no controlan, sobre todo, las determinaciones ligadas al ciclo de la acumulación de capital mundial. Por estas razones, este tipo de renta del suelo ha conocido épocas de auge pero también épocas de gran depresión como la que estamos sufriendo desde el 2014. Una segunda limitación de la renta del suelo internacional la observamos en Venezuela, cuando el exceso cuantitativo de este provento se convirtió en una traba dramática para la dinámica del capitalismo rentístico, llevándolo a su quiebra histórica; o sea, el país se indigesto de renta petrolera y se aniquilaron las actividades productivas del sector no-petrolero. La quiebra del capitalismo apuntalado por la renta petrolera es una demostración fehaciente de que la burguesía criolla si se le puede responsabilizar por el más grande fracaso histórico que clases dirigente alguna haya experimentado en la historia del capitalismo planetario.

A fin de lavarle la cara a la burguesía y exculparla del fracaso de su modelo de capitalismo, muchos analistas defensores del capital y algunos izquierdistas extraviados ideológicamente, han inventado el fetiche del rentistmo petrolero como gran culpable de nuestros males económicos presentes. A nuestro pueblo hay que aclararle que la gran responsable de este desmadre económico es la burguesía criolla por el uso capitalista bastardo que le dio a la renta petrolera desde las arcas del estado. El petróleo no es responsable de nada, ni es estiércol del diablo.

Vista así las cosas, el futuro del país, ya sea por la estabilización de un capitalismo anti-rentístico o por su superación por el socialismo, no puede seguir dependiendo de un plus valor internacional devenido en renta del suelo. Debemos implementar soluciones económicas que salvaguarden nuestra soberanía y nuestra independencia alimentaria. Sin embargo, puesto que lo que tenemos como fortaleza económica son las grandes riquezas dotadas por la naturaleza, tal como las hidrocarburera, nuestro futuro tiene que auto sustentarse en el aprovechamiento de estos recursos naturales. Por consiguiente, el petróleo debe seguir desempeñando un papel de primera magnitud, pero ahora afincándose en su dimensión productiva; el plus valor aportado por los trabajadores petroleros venezolanos debe ir sustituyendo al plus valor internacional que el petróleo nos ha proveído desde comienzos del siglo XX. Es decir, será la petroquímica la que de ahora en adelante nos facilitara los excedentes necesarios para darle piso económico a este país. Son miles los productos que se derivan del petróleo y estos derivados son de máxima utilidad en el mundo actual y su valor de uso se incrementara en la sociedad mundial de los próximos años. De manera entonces que la cara productiva del petróleo apenas se está mostrando y es aquí donde debemos invertir para asegurar un futuro menos convulsionado para las nuevas generaciones de venezolanos. Sembremos el petróleo en el petróleo para beneficio de todos los venezolanos debe ser la consigna que oriente nuestra política económica. Ha llegado la hora de integral el petróleo con toda la economía nacional y esto solo se lograra en la medida que a este recurso se le inyecte trabajo venezolano: integrando el sector petrolero con el no-petrolero. La generosidad de nuestros yacimientos petroleros determinara que competiremos con muchos éxitos en los mercados mundiales de derivados del petróleo. La Faja Petrolera del Orinoco seguirá siendo nuestra gran salvación si el recurso extraído lo industrializamos. Un pueblo hambriento reclama soluciones petroleras de envergadura.


 



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Humberto Trompiz Vallés

Historiador y profesor universitario jubilado, especializado en historia petrolera de Venezuela.

 htrompizvalles@gmail.com      @trompizpetroleo

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