Pedagogía petrolera (II)

La cantidad de petróleo almacenada en la actualidad por los grandes consumidores del mundo, se presume sobrepase varias decenas la producción diaria mundial que es de un poco más de 90 millones. Y digo se presume, porque solamente en los Estados Unidos existen 60 avernas que datan desde los años setenta que albergan un equivalente a 700 millones de barriles, lo cual era considerado un secreto de Estado. Tal cuantía alcanzaría para el consumo del país del norte por más de dos meses (sin tomar en cuenta las otras cavernas desconocidas y las reservas en cilindros terrestres y flotantes) en el supuesto de paralizarse su total producción diaria que alcanza casi los 10 millones, con la ayuda de la explotación nociva de esquicio.

Pareciera que el viejo refrán popular "la avaricia rompe el saco" no se ha cumplido y no se cumplirá en esta dinámica petrolera, pues pese a agotarse los tanques terrestres previstos para el almacenamiento de la industria mundial (estándares de 500 a 600 mil barriles), que la producción diaria venezolana cabe en cinco de ellos; y haber llenado los súper tanqueros como sistemas flotantes, muy a pesar de todo ello, ya están construyendo en algunos países estructuras similares a las cavernas estadounidenses, cuevas con sal para garantizar que ese oro negro se mantenga por muchos años bien guardado. Esto nos dice que la capacidad de almacenamiento no se acabará así por así.

Ante esto nos encontramos que la posibilidad de ensanchar la capacidad de almacenamiento por parte de las potencias, les caería como anillo al dedo para establecer un "equilibrio" entre la sobreproducción y los precios, donde tal capacidad condiciona a esos dos factores. ¿Por qué? Porque si la capacidad de almacenamiento se incrementa, acogiéndonos a las consideraciones del banco de inversión Goldman Sachs al precisar que tal capacidad está lejos de agotarse, la sobreproducción puede mantenerse en niveles que no descalabren más el diezmado precio del barril actual. O sea, que se da una "armonía" en el mercado que permita seguir produciendo un pelín por encima del costo de producción y no se dé un quiebre total en las economías de los naciones productoras, y junto a ello se mantenga la sobreproducción que les conviene. Es un absurdo total, pero factible.

Así, con ese escenario, es posible que aquel vaticinio que hiciera en diciembre el Ministro para el Petróleo y Minería, Eulogio del Pino, que pudiéramos estar en puertas de una catástrofe al coparse el cien por ciento la capacidad de almacenamiento, pudiera no cumplirse en las dimensiones escatológicas en que las contextualizaba.

Lo cierto es que ante el evidente enriquecimiento presente por la sobreproduion, y futuro por el canallesco almacenamiento de las grandes potencias, con la presteza que le ha faltado por décadas, nuestra industria petrolera deberá desarrollar la tecnología para transformar esa materia prima en insumos, que muchos irónicamente, sirven para su propio funcionamiento- Y seguir abogando, como lo hizo recientemente en Rusia el Ministro prenombrado, por unos precios que recompensen las inversiones que necesita el negocio petrolero.

Y que definitivamente, que el poco ingreso previsto en los venideros meses, sirva para hacer mirar con suprema convicción otra manera de generar divisas.



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Aquileo De Jesus Narvaez


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