Informe

Lucha por la democratización de la UCLA

Quienes pretenden detener el proceso de democratización de la UCLA serán frenados por la comunidad universitaria (estudiantes, obreros, profesores, empleados y egresados) quienes vienen tomando conciencia de que en ellos está el futuro de la universidad y no de grupos que la han usufructuado para sus intereses políticos o particulares.

El miércoles de de febrero se escenificó en la UCLA una lucha entre quienes quieren democracia y quienes quieren una universidad cerrada a las transformaciones que se desarrollan en Venezuela y en el Estado Lara. La lucha es entonces entre demócratas y autoritarios, entre autonomistas e intervencionistas. Pero estos intervencionistas no son pro-gobierno, como se ha intentado hacer ver a través de campañas mediáticas, sino intervencionistas por parte de los partidos políticos que tradicionalmente han controlado la universidad en los últimos años (AD y COPEI y sus adláteres).

Explico lo acontecido: En el rectorado de la UCLA se presentó, de manera pacífica, pero consciente de sus objetivos, una enorme cantidad de estudiantes, empleados administrativos, obreros y profesores solicitando ser recibidos en el Consejo Universitario que se celebraba ese día. Esta representación amplia de la comunidad universitaria llevaba el Proyecto de Reglamento Electoral para ser consignado ante el máximo organismo de dirección y deliberación y cumplir con lo establecido en la normativa universitaria, pero también con la Ley Orgánica de Educación y la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.

En dicho proyecto, que es del conocimiento de la comunidad universitaria, ya que se distribuyó a través de la red y vía directa, se incorpora el voto pleno de empleados, obreros, egresados, profesores y estudiantes, así como la ampliación de la Comisión Electoral que debe regir los procesos electorales y que ésta sea integrada por todos los sectores que componen la comunidad universitaria, seleccionados de manera aleatoria, para generar un mayor nivel de imparcialidad y transparencia.

Pues bien, las autoridades de la UCLA, en una acción antidemocrática, ordenaron al personal de vigilancia, cerrar las rejas de acceso a las oficinas del rectorado, quedando la multitud en la planta baja del mismo, solicitando ser oída por los consejeros reunidos en la planta alta. El rector comisionó al Secretario General y mi persona para que recibiéramos el documento, aún cuando yo les había manifestado que diéramos un ejemplo de amplitud y recibiéramos en el salón de sesiones del consejo a los presentes.

Al bajar, junto al Secretario General, prof. Ugel nos dio vergüenza atender a esos miembros de la comunidad universitaria y conversar con ellos a través de una reja como si estuviéramos en una cárcel. Los universitarios insistieron en que querían subir a consignar el documento ante el consejo y que fuese recibida una comisión “aunque sea por dos minutos, entregaban el documento y se retiraban”.

Cuando expuse ante el Consejo de nuevo la petición y solicité que se les recibiera, tanto el Rector Francesco Leone, como el Vicerrector Administrativo Edgar Alvarado se opusieron, pero lo que más me extrañó es que quien más se opuso a que recibiéramos a dicha comisión fue un representante profesoral, el prof. Héctor Núñez, quien demuestra una vez más su desprecio hacia quienes no sean docentes o estudiantes, pues planteó que ese no era el mecanismo legal para procesar tales asuntos (como si fuese sólo un formalismo jurídico y no un acto universitario democrático y de tolerancia) y argumentó que ese no era mas que “un show mediático”. (Por cierto, he denunciado públicamente que este profesor es oficialista en salud, pues es director del hospital de El Tocuyo, designado por el Director de Salud de Lara, Segundo Ceballos y es oposicionista en la universidad, pues allí se abandera orgulloso como un fanático contrarrevolucionario. Paradojas de este proceso.)

Ante eso, yo planteé que la semana pasada, cuando se celebraba el consejo universitario, en las afueras del rectorado había una concentración de docentes, en virtud de lo cual se suspendió temporalmente la sesión del consejo, y las autoridades bajaron a solidarizarse con dicha concentración. ¿Porqué entonces ahora, que se trata, no sólo de un sector, sino de varios sectores de la universidad no se hace lo mismo o se les recibe su documento?.

Al final el rector decidió bajar y recibir el documento. Se le solicitó que se abriera la reja que separaba al rector y al representante del MPPEU de la concentración. Así se hizo. El rector accedió a encontrarse con el grupo, que le entregó de manera pacífica, pero combativa el proyecto de reglamento. Allí hablaron el rector, el presidente del sindicato de empleados (SEUCLA), del sindicato de obreros (SOUCLA) y el representante del ministerio (MPPEU). Previamente, por los docentes había hablado el prof. Salvador Camacho.

En mis palabras resalté este hecho como histórico, pues abre la participación de la comunidad universitaria a las decisiones que la afectan. Así debe ser, con el proceso eleccionario que se avecina. Sin embargo, también denuncié que de los representantes del consejo universitario, algunos no se hicieron eco de esta manifestación, es decir, se mantuvieron ajenos a la misma y otros (los ya mencionados) sencillamente se opusieron a recibir a esta representación de la comunidad universitaria, con lo que se les cae la máscara de demócratas de la que han intentado hacer gala.

Nosotros pretendemos una universidad democrática, plural, dialogadora, amplia, tolerante con las diferentes expresiones del pensamiento. No queremos una universidad autocrática, cerrada, “enrejada”, enclaustrada, negadora del diálogo. Por ello decimos que la lucha de ahora es entre los demócratas y los autoritarios.

Luchamos por una universidad al servicio de la sociedad, no de espaldas a ella. Al servicio del pueblo y de la superación de las necesidades sociales, no al servicio de ella misma o de grupos que se enquistan en ella para usufructuarla. Una universidad donde todos participemos en igualdad de condiciones políticas, teniendo claro el rol que le corresponde jugar a cada unos de los sectores que hacen vida en ella: en lo académico, en lo administrativo, en lo gerencial y en las relaciones adecuadas que se deben mantener con el entorno social y con el estado del que se forma parte. Ese es el planteamiento que hace el "Frente de Integración Universitaria Lisandro Alvarado"

No hay nada más fuerte que una idea cuando le llega su hora. Asì que esperamos que toda la comunidad universitaria siga desarrollando esta hermosa lucha para lograr la democratización de la UCLA.

*Prof. Representante del MPPEU ante el Consejo Universitario de la UCLA


P.D. Hay otra lucha que libran los empleados administrativos a los que apoyamos y es que se les otorgue el manejo del Fondo de Jubilaciones. Sobre este punto haremos precisiones posteriores.


cecilperez@ucla.edu.ve


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Cécil Gerardo Pérez Torres*


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