Tomistas o M-28: 20 años de la toma del Consejo Universitario de la UCV

Hoy se cumplen 20 años de una de las gestas estudiantiles generacionales de mayor trascendencia en la historia de la universidad venezolana: toma de la UCV, año 2001. Sin duda que esta acción, es digna de recordar, su esfuerzo, sacrifico y lucha no fue en vano, es un ejemplo de dignidad, rebelión e ingenio de lo que representa la educación universitaria venezolana actual. A la larga, este hecho por su carácter y lugar donde se originó, se convirtió en un referente de la política universitaria y expresión del movimiento estudiantil insurgente, que devela, denuncia y exige la transformación de todo el sistema de vida. Cualidad que simbolizó el inicio del siglo XXI.

Quizás este hecho tenga en su gen la influencia, efervescencia y calor de las ideas generacionales que auspiciaron la lucha a favor de la nueva universidad (Reforma Universitaria de Cordova, Argentina de 1918; la renovación universitaria venezolana de 1969; el movimiento 80 de la UCV y otras universidades, entre otros tantos que levantaron las banderas contra la universidad medieval y oscurantista del siglo XX), pero, de algo si estoy seguro, lo ocurrido el 28 de marzo de 2001 en la UCV, marcó un antes y un después en el desarrollo de universidad venezolana. Sobre todo porque ocurre en un momento estelar, cuando la Revolución Bolivariana liderada por el Comandante Hugo Chávez auspiciaba el desarrollo de un poder oculto e invisibilizado por las élites de prestigio de este país por más de 100 años, y, que en 1999 se propagó gracias a la constituyente (poder popular); propuesta electoral ofrecida y ejecutada por el Presidente Chávez por toda la Patria y, donde el sector universitario no pasaría desapercibido, siendo trastocado por este movimiento telúrico denominado "el huracán bolivariano".

Ni los mismos protagonistas del M-28, se imaginaron que esta acción se convertiría más tarde en punta de lanza y estimulo para lo que vino después en todo el contexto de la universidad, incluso para toda la región. Hoy con su destino manifiesto e innegable: transformación permanente indetenible de la universidad latinoamricana.

Por consiguiente, el 28 de marzo de 2001, es una de las fechas a la cual referir y reivindicar, constituye un acontecimiento histórico cuya importancia reviste en el propio proceso revolucionario que vive Venezuela, específicamente su educación. Este movimiento universitario cuya raíz recae con mayor fuerza en las y los estudiantes denominados "tomistas" ó M-28 (como se haya llamado o se denomine hoy, no es materia de discusión en este momento), personifica la fuente acumulativa de las luchas reivindicativas del por qué y para qué de la universidad, el cambio radical en el cómo asumir el saber, la ciencia y la formación de futuros (as) profesionales al servicio de la nación. A objeto de sufrir sanciones permanentes por tan acuciosa afirmación, es la afluente donde se revive la promoción, el deseo y sueño sobre el manejo del conocimiento universal a beneficio de las mayorías, rescate de la condición humana en el planeta y el derecho por vivir en un mundo mejor. Según el criterio de quien escribe y como protagonista de dicha epopeya, podría decir que fue y es el volcán durmiente que libera su lava cada vez que la sed de justicia hierve y no aguanta, brota y se expande por todos lados sin mediar nada, es el despertar de aquella frase de Neruda"…despierto cada 100 años, cuando despierta el pueblo", forma parte del fantasma emancipador que recorre el Abya Yala "Alerta, alerta, alerta que camina, la espada de Bolívar por América Latina".

Visto de esta manera y recordando este hecho, el mismo se originó por la convocatoria a una Asamblea General de los miembros que conforman la UCV (estudiantes, personal docente, administrativo, obreros, jubilados/as, egresados/as y las comunidades, que no son exentas de estar invitadas a estos eventos), esta actividad se llevó a cabo en el aula magna de esta casa de estudios, allí, sería el escenario idóneo para que la mañana del 28 de marzo de 2001 ocurriera el debate sobre la "universidad necesaria", convirtiéndose en un momento estelar y donde el movimiento estudiantil universitario de tendencia progresista decide hablarle al pueblo venezolano sobre la realidad universitaria y su grave "crisis" que atraviesa, además de proponer salidas en consonancia al cambio que se gestaba en el país. La convocatoria y asistencia a dicha asamblea fue multitudinaria, el aula magna repleta, en la medida de las intervenciones todo apuntaba a la solicitud de una "transformación ya". Al medio día, el pleno decide informar sobre un conjunto de propuestas sistematizadas durante el desarrollo de dicha asamblea, las cuales deberían ser presentadas a las autoridades universitarias (sesión del Consejo Universitario ordinario (CU) ese mismo día), para tal efecto, se nombró una comisión, la misma no fue recibida, alegando lo irrito del proceso iniciado por las y los estudiantes; ofensa total y desparpajo de quienes gobernaban la UCV en aquel momento (Giussepe Gianneto y equipo). Percance que originó el traslado de quienes formaban parte de la asamblea a dicha CU y, ante una segunda negación, no hubo opción, sino, irrumpir la sesión y ocupar la sala del CU. Las autoridades universitarias abandonaron el lugar, negándose rotundamente a no dialogar. Aquí, empezó el conflicto, una sala tomada por estudiantes, trabajadores y demás miembros de la comunidad universitaria, exigiendo ser "escuchados y escuchadas" y unas autoridades negadas al debate. El rector de entonces Gianneto, obtuso e indispuesto a oír, se limitó a proceder como un mafioso, hasta el punto de contar con bandas armadas para sacar a las tomistas por la fuerza, cosa que jamás logró, dada la sapiensa y protección que tuvo este movimiento por el pueblo venezolano. Consecuencia para que todo este proceso tuviera una duración de 36 días de "toma" en aquel sitio emblemático (Sala de sesiones del CU-UCV) y donde se vivieron momentos inolvidables. Tanto para unos como para otros, fue una experiencia extraordinaria, espacio que permitió construir, crear y germinar ideas a beneficio de la gente, hoy muchas de ellas es una realidad. Pero, en aquella oportunidad se concebían como imposibles, caso del acceso libre a la educación universitaria. A 20 años, se puede afirmar que ningún venezolano se queda sin estudiar, sino estudia es porque no quiere, se acabo el tema de la carencia de cupos universitarios y el estudio se convirtió en algo cotidiano, se puede lograr una carrera universitaria en cualquier región del país, sin menoscabo de las facultades de la gente.

Aún así, falta mucho por hacer y la universidad necesaria se sigue construyendo y, en tiempos de Pandémia, guerra y bloqueo imperial requiere de nuevos horizontes, retos y desafíos. Tal vez, como los que dieron origen al M-28, año 2001, pero eso ya es otra historia.

En lo particular, este movimiento generado a partir de la toma del Consejo universitario de la UCV en el año 2001, se puede catalogar como un momento donde los libros, lápices, cuadernos, pizarra y tiza, se colocaron a la par de las ideas convocantes de la Revolución Bolivariana y de la juventud rebelde que inspiró dicha revolución y donde el Comandante Hugo Chávez Frías era el canal convocante y desarrollador del cambio ineludible, es decir, cambiar todo lo que debía ser cambiado; la continuidad del legado de Simón Bolívar, las ideas del viejo Carlos Marx y praxis consciente que estuvieron pernotando en las carpas de los actores del M-28 durante sus 36 días de estadía en la sala de sesiones de la casa que vence las sombras, en el 28 de marzo de 2001, aún, están vigentes.

A groso modo, se podría resumir que las propuestas coincidentes de este importante movimiento y que fueron reflejos de esa gesta revolucionaria, estuvieron destinadas a:

Ejercicio de la democracia participativa y protagónica en la universidad venezolana; precepto constitucional de 1999. El voto paritario (1x1) y sustitución del claustro universitario por espacios de mayor amplitud en la toma de decisiones.

La correspondencia que debería tener la universidad con la sociedad venezolana; libre accesibilidad a la educación universitaria, cero cupos, los derechos humanos no se negocian, producción y conocimiento al servicio de la nación.

En lo económico financiero, se exhortó al ejercicio de la contraloría social, cuentas claras, cero corrupción y presupuesto justo para funcionar en el nuevo contexto venezolano.

Y, en lo cultural, establecimiento del derecho innegable a la educación, como arma potencial de los pueblos para afrontar los retos y desafíos del siglo XXI.

En síntesis, si la definición de la universidad es la búsqueda de la verdad (Articulo 1 de la Ley de Universidades), ésta debía ser abierta a todas las clases sociales y distintas corrientes de pensamiento, por ese motivo la educación universitaria en todas partes y en todos los momentos, no era una utopía, sino, la razón de ser del conocimiento universal. La maduración de esta idea, representó para la juventud universitaria, su principal reto, aunque el tiempo asincrónico prevalece y se resiste, estamos conscientes que lo nuevo no acaba de renacer, la universidad popular subyace en sus peldaños y trastes viejos todavía.

Hoy testigos de esta obra, vista como un todo, 42 o más IEU nacidas al calor de la Revolución Bolivariana, no es poca cosa, ahora estamos frente a otra realidad, el campo universitario se traslada a cada hogar venezolano, lo que rompe aun más las fronteras del conocimiento. El tiempo parece que nos dio la razón, a base de aquella despedida que dejamos en la Sala del CU, una vez que decidimos salir. Aunque la palabra "transformación" no es suficiente para entender lo que hicimos, incluso podría afirmar que ni si quiera logramos imaginar y esclarecer con dicha manifestación colectiva. El 28 de marzo, es sin duda, viendo hoy todo el sistema universitario que germina, la posibilidad de garantizar a plenitud que otro modelo universitario es viable, específicamente la universidad que requiere el noble pueblo venezolano (fiel cumplimiento del artículo 102 y 103 de la CRBV). Sopesar para tratar de comprender el movimiento de las y los tomistas o M-28 al margen de la leyenda, más bien dentro de la historia insurgente de este país. Es prudente, mi saludo hoy a todas y todos, tratando de dar un significado a este hecho, seré un osado, pero es nuestro deber colocar esta acción en su justa dimensión, por supuesto muy diversa, compleja y hasta contradictoria. De algo si estamos seguros, el M-28 lleva en su seno el germen de la universidad potencial, la luz universal que tiene cada venezolano o venezolana de esta nación, la de ese gentilicio que se dio a la tarea de luchar contra el imperio español en el siglo XIX y echarlo de su territorio y donde hoy se plantea de nuevo otra confrontación, esta vez, contra el imperio Yanqui, de seguro lo sacaremos de nuestras mentes y saldremos victoriosos.

Que el 28 de marzo del 2001, sea celebrado y conmemorado como el origen del MTU/M-28 o "Tomistas", que sus múltiples interpretaciones se conviertan en antorchas de luz, fuerza y garra para rencontrarnos de nuevo. Que no seamos las y los últimos "moicanos" o el reducto de la izquierda en la UCV, o peor los últimos "50 locos" de la universidad que vence las sombras, sino, los que fuimos capaces de brillar con luz propia, haciendo posible con sus "Quijotadas" que el pueblo concientizará la importancia del estudio y libre acceso: la universidad popular. Seamos las y los sabios infalibles, hombres y mujeres que continuamos soñando y auspiciando su lucha histórica por la desaparición del Capitalismo. Que el cielo azul tomado por asalto por las y los muchachos de los 80, 90 y 2000, jóvenes universitarios que soñaban con la universidad necesaria, se convierta en inspiración genuina de futuras generaciones.

A 20 años, rendimos homenaje póstumo a las y los compañeros que han partido a otro plano, sabemos que sus sentimientos e ideas prevalecen con nosotros (as), acompañantes y protagonistas de esta gesta: Angel Wayu, Betzaida, Jesiel Reyes, Carlos Lara "Pueblo", entre otros más, quienes un día se permitieron soñar.

Mensaje dado junto a un ramo de flores, el día que dejamos la sala de secciones del CU:

"Estimadas Autoridades: No pudieron, ni podrán con el M-28. Las flores muestran y representan con sus diversos colores la pluralidad del pensamiento, de las acciones, en fin, la pluralidad del SER. Ellas reflejan los profundos sentimientos de Amor, y compromiso revolucionario de los activistas del proceso de trasformación".

¡Viva la insurgencia del conocimiento! MTU-28/ 03/05/2001



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Angel Tiodardo


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