¡Pobres muchachos! Tienen esa gente dirigiendo sus universidades

En octubre de 2009 escribimos una nota sobre uno de los tantos conflictos
que con la intención de desestabilizar el gobierno Bolivariano y en
perjuicio de miles de jóvenes generaba eso que llaman FAPUV.
Hoy traemos aquella nota al tapete, no por falta de temas para tratar,
sino porque al revisarla sale a flote la carencia de ideas de una derecha
que una y otra vez tropieza con la misma piedra.

Decíamos en aquella nota lo siguiente:
“Imposible nos resulta no asociar aquellos “partes de guerra” que en
diciembre de 2002 nos daban los chiflados de Carlos Ortega, Juan y Carlos
Fernández con las declaraciones de la “escultural” presidenta de FAPUV,
Lourdes Ramírez de Viloria.
La gordita, con una cara de felicidad tal, que pareciera haber encontrado
la forma de perder cuarenta kilos sin hacer dieta, anunció al país que el
paro del 27 de octubre había sido todo un éxito y que se continuaría con
dos paros por semana en todas las universidades del país. En el lenguaje
de Carlos Ortega, el anuncio de “la educadora” podría traducirse en: El
paro pica y se extiende; ni un solo estudiante pudo recibir clases a lo
largo y ancho de la nación

Que parecido el de la gordita con aquellos payasos que todas las tardes
anunciaban: ni un solo barril de petróleo se produjo hoy; noventa
millones de dólares perdió ayer la república; la refinería El Palito está
fuera de operación; un obrero murió quemado; no hay gasolina en todo el
país.

La misma FAPUV que permitió que los gobiernos de la cuarta acumularan una
deuda millonaria con cada uno de los profesores universitarios, sin
llegar a posiciones extremas; hoy se declara en guerra total contra el
gobierno que reconoció y pagó la misma.
Nada importa que la deuda pendiente sea infinitamente inferior a lo que
ya este gobierno les pagó y nada importa que el gobierno haya presentado
una oferta, de pago con fecha incluida. Nada importa, porque la
estrategia de FAPUV está diseñada por los líderes de la oposición y
destinada a afectar a miles de jóvenes estudiantes, en un intento por
obligarlos a que se lancen a la calle a generar los conflictos que ellos
desean, pero que son incapaces de promover por falta de gente que los
siga.

Quienes dirigen eso que llaman oposición usaron en su momento a Carlos
Ortega y su CTV; a Carlos Fernández y su Fedecámaras; a Juan Fernández y
la nómina mayor de PDVSA; a Velazco y su conferencia episcopal; a unos
generales sin tropa y a los eternos marchantes del este de Caracas. Ahora
cuando la CTV es un cadáver insepulto, Fedecámaras hace rato que dejó de
representar a alguien; los generales aquellos andan huyendo, la Iglesia
no convoca ni a viejecitas de pueblo y los pendejos del este de Caracas
se cansaron de marchar todas las semanas; le toca el turno a Lourdes
Ramírez y su FAPUV.

Al igual que Carlos Ortega, Lourdes habla de éxito total. En aquellos
días de diciembre, el jugador de bingos, hacía lo mismo desconociendo la
reacción del pueblo y los trabajadores petroleros y se vanagloriaba ante
las cámaras de su “patriótica” acción. Al final, con el rabo entre las
piernas, terminó diciendo “el paro se nos fue de las manos”.
Lourdes es la réplica perfecta. Con una sonrisa de satisfacción y
orgullosa de su acción anuncia el éxito total del paro; ignorando
olímpicamente que jóvenes universitarios le reclaman su falta de ética y
que solamente en la Misión Sucre, la UNEFA y la Universidad Bolivariana
más de 700.000 estudiantes (diez veces el número de la UCV) recibieron
clases normalmente.
Afortunadamente la gordita y sus seguidores son profesores
universitarios y no médicos; pues de ser así, dejarían morir a los
pacientes hasta tanto no les pagaran el último centavo”

¿Se da cuenta, amigo lector, que es la misma situación, la misma
estrategia, los mismos discursos, los mismos personajes y por supuesto el
mismo fracaso?
Por ello es que ya comienzan a verse fisuras en la estrategia opositora.
En La Universidad del Zulia se habla de reinicio de actividades; los
trabajadores universitarios celebran el aumento obtenido; los jubilados
no mordieron el anzuelo y saben que cobrarán su aumento igual que los
profesores activos. Es por ello que las causas del conflicto saltan del
aumento salarial a la defensa de la autonomía y de la FAPUV y hasta a la
locura de impedir que se aplique lo establecido en la reforma
constitucional rechazada en referendo.

Lo cierto y lamentable es que los únicos perdedores son los muchachos,
pues como dijimos en aquella nota: Con patarucos como los de la FAPUV no
se tumban gobiernos.


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Alexis Arellano


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