Sobre la Transformación Universitaria y la LEU

¡Se abrió el debate!

Caracas, 25 de enero de 2011

PLURAL

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¡SE ABRIÓ EL DEBATE!

E D I T O R I A L


El 04 de enero del presente de año, el Presidente Hugo Rafael Chávez Frías nos dio por adelantado un regalo por el día de Reyes, que fue el de colocar en la palestra pública el tema eterno de la Universidad, al vetar la Ley de Educación Universitaria (LEU) aprobada por la Asamblea Nacional en diciembre pasado. Algunas de sus palabras expresadas para ese momento fueron: "Hay que recordar para la batalla de ideas, cómo y en qué circunstancias fue aprobada la Ley de Universidades vigente. La aprobaron con la Universidad Central tomada por los tanques de guerra, durante el gobierno del presidente Rafael Caldera…Yo no voy a darle luz verde a un conjunto de disposiciones que debe ser discutida por todos los sectores del país". Palabras que serán recordadas por muchos años en la futura historia de la Universidad venezolana, por sus implicaciones, por la transcendencia que van a tener, por reflejar la apertura democrática que tiene nuestro Presidente.

El colectivo Proyecto Socialista UCV, consciente del significado político de esas palabras, y del veto de la LEU en sí, ha comenzado a ejercer toda una serie de acciones para que esta oportunidad histórica de debatir una nueva LEU, se realice en diversos espacios, dentro y fuera de las paredes de la Universidad. Nunca en la vida republicana había pasado algo igual, los universitarios discutiendo su propia Ley con el pueblo, obligando a encontrarnos a tirios y a troyanos, de vernos, de escucharnos, de dejar nuestras trincheras y buscar los principios que deben regir a la Universidad venezolana, volviendo a las raíces de nuestro Libertador, es decir, de tener una universidad que esté disponible a la causa republicana, a las mayorías que siempre han sido excluidas. Queremos rescatar algunos de esos principios, a pesar del corto espacio de nuestro editorial.

El primero es la autonomía de la Universidad, característica y esencia sine qua non de la misma, cuyo contenido de la LEU vetada estaba garantizado en su artículo 17, a pesar que sectores de la oposición esgrimieron como argumento para estar en contra de la LEU, el que a pesar de esa “supuesta” autonomía que daba la LEU, el articulo 11 de esa misma ley le daba tantas atribuciones (más de 70) al ministerio del poder popular de la Educ. Universitaria, que tal autonomía era ficticia.

Sin embargo, de esas atribuciones, lo importante no era el número sino de su contenido, y he aquí el detalle que faltaba, como decía nuestro querido Cantinflas. En esas atribuciones, todas estaban relacionadas con el Estado Docente, otro principio que debe estar en una futura LEU, el cual, le daba autoridad a la rectoría en Educación que debe ejercer el gobierno, como representante ejecutivo del Estado. Principio que nunca ha sido posible que se ejerza en la educación de la historia republicana, a pesar de los intentos que realizaron numerosos venezolanos y venezolanas, destacando el que realizó el maestro Luis Beltrán Prieto en la década de los 40 del siglo pasado. Las clases dominantes y/o conservadoras nunca han querido que en las leyes relacionadas con la Educación, esté presente este concepto, imprescindible para el desarrollo de la Educación laica y popular de cualquier país. Conscientes que al aplicarse el concepto de Estado docente, la República regirá la planificación, el control y la supervisión de la Educación del país, y no por algunos sectores privados, la iglesia católica o de otra religión, los cuales perderían sus privilegios que siempre han disfrutado. En pocas palabras, tal como muchos opositores exclaman: la autonomía debe ser absoluta, que hagamos nosotros los universitarios, los que nos dé la gana con la Universidad, el Estado dentro del Estado, práctica que se está haciendo desde hace varias décadas en el seno de nuestras universidades, conscientes que la autonomía, así como la libertad absoluta no existen en ninguna latitud del planeta y de la realidad humana.

Finalmente, otro principio que queremos destacar en este número de Plural (tocaremos otros en los siguientes números), es el de la democratización de la comunidad universitaria de sus derechos políticos, consagrados en la Constitución de 1999, y no estamos hablando solamente del voto electoral, eso es una menudencia, a lo que implicaba el artículo 86 de la LEU. Queremos partir que la universidad venezolana, todas, son autónomas, lo dice la vigente ley de educación de 1970, pero el problema es que esa misma ley, dividió a las universidades en “autónomas y experimentales”, donde estas últimas no pueden elegir sus autoridades, pero pueden practicar su autonomía en otros niveles: su planificación, administración e ingreso estudiantil y personal, similar a lo que ocurre en las mal llama-das universidades “autónomas”. La LEU no sólo le daba ese derecho político a todas las universidades, sino a todos sus miembros de la comunidad universitaria, tal como lo exige el artículo 34 de la LOE, es decir a profesores, estudiantes y trabajadores, incluso la “cuantificación de un voto por cada votante para la determinación de los resultados electorales”, según reza el artículo 86 de la LEU. Esto provocó un shock no solamente en el sector opositor de la Universidad, sino, incluso, en algunos miembros universitarios del sector chavista. Este artículo coloca el punto sobre la i, o hay democracia plena en la institución universitaria, que se dice democrática, o no hay, es un principio esencial de la práctica democrática que se respeta. No existe una mujer medio embarazada, así como tampoco existe una democracia parcial. Las decisiones que se toman cada semana en el Consejo universitario, y en el seno del poder de las autoridades rectorales, afectan a todos los sectores de la comunidad universitaria, cuyos obreros y personal administrativo queda en una indefensión política y laboral considerable. Y un último detalle, los chavistas que creemos en ese principio democrático, no se basa tal creencia en que ganáramos las futuras elecciones que se efectúen en la Universidad, la mayoría son de oposición, es sólo porque somos democráticos…


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