La enajenación de Hayek y la lucidez de Schumpeter de la autodestrucción de la civilización capitalista (IV)

Aclaramos que terminamos la entrevista del periodista Carlos Rangel a Frederick August Von Hayek realizada el 17 de mayo de 1981 sobre el capitalismo y el socialismo y publicada en el periódico el Universal, en la entrevista que comentamos le pregunta al economista neoliberal, Hayek, "En su juventud usted creyó en el socialismo. ¿Cuándo y por qué cambió usted tan radicalmente?", ¿Por qué usted, un economista, escribió un libro político como El camino hacia internos a mis colegas en la London School of Economics para tratar de convencerlos de su equivocación. Esto produjo entre nosotros conversaciones y discusiones de las cuales finalmente surgió el libro. Fue un esfuerzo por persuadir a mis amigos ingleses de que estaban interpretando la política europea en una forma trágicamente desorientada. El libro cumplió su cometido. Suscitó una gran controversia y hasta los socialistas ingleses llegaron a admitir que había riesgos de autoritarismo y de totalitarismo en un sistema de planificación central.

La enajenación de Hayek

Extrañamente Hayek confunde nazismo con socialismo, el socialismo estatista que emergiera de la guerra mundial, una distorsión del socialismo impuesta por la guerra capitalista, por los imperios, donde la revolución no hizo sino concentrar fuerzas económicas, centralizar los medios de producción, fusionar las empresas, todo en aras de vencer la maquinaria del nazi capitalismo. Los amigos de Hayek no estaban equivocados, el social-nacionalismo de Hitler no era otra cosa que el fascismo, un capitalismo de Estado, autoritario y totalitarista, de ese que se sirve de la representatividad del poder, que impide a los trabajadores participar en los asuntos del estado, por supuesto como no va a ser la guerra y su gestor el fascismo no va a venir a representar una reacción contra el socialismo, contra el poder del pueblo, pero la confusión de Hayek es doble, la primera al identificar el socialismo con fascismo, y la segunda confundir capitalismo de estado con socialismo, al respecto añade, "Paradójicamente donde el libro fue recibido con mayor hostilidad fue en el supuesto bastión del capitalismo: los Estados Unidos. Allí había en ese entonces una especie de inocencia en relación a las consecuencias del socialismo, y una gran influencia socialista en las políticas del "Nuevo Trato" roosveltiano. A todos los intelectuales estadounidenses, casi sin excepción, el libro apareció como una agresión a sus ideales y a su entusiasmo"-

La política del Nuevo Trato Social, del "Nuevo Trato roosveltiano" con relación al gobierno ha de ser el intervencionismo del estado, la capacidad de este de incidir en la salvación de los negocios, en particular de la crisis de los años 20, aquí se puso de manifiesto, el carácter de clase del estado, el nuevo papel que viene a jugar en aras del capitalismo, bajo la filosofía keynesiana, instrumento como la inversión pública como multiplicador de la privada, el gasto en el consumo público, la utilización de los impuestos con fines sociales, la expansión del circulante inorgánico, todo con tal de sacar al capitalismo en crisis, claro tales acciones representan una desviación del liberalismo puro, incluso del neoliberalismo moderno, en todo caso, la burguesía disimula muy bien su perfil parasitario, la eficiencia amparada por el estado, el drenaje de dinero público que va a parar vía corrupción a la empresa privada, tales como incluso créditos al costo de intereses bajos, entre otros instrumentos. Lo contrario pudo haber sido, la muerte del capitalismo en los años 20 del siglo XX.

Pero Hayek se hizo un neoliberal furibundo contra el socialismo, su crítica parte del "totalitarismo y el autoritarismo", señala "Yo sabía, por mi experiencia directa del desarrollo del nazismo, que Hitler era él mismo socialista", vaya distorsiones confundir con el socialismo a la guerra, cuando fue precisamente el capitalismo, las corporaciones empresariales quienes desataron la guerra por el reparto del mundo, incluso los imperios y monarcas europeos, pretendiendo repartirse los mercado, es así como ven a los países, simples mercado, obviando su soberanía, autodeterminación y autonomía, Hayek encubre al capitalismo, sus maquinaria de guerra contra el socialismo, basta leer la historia de la segunda guerra mundial para cerciorarse de esto, incluso en la etapa contemporánea, vemos a los Estados Unidos hegemonizar el mundo, repartirse los mercados petroleros, destruir a la Opep., ensañarse contra los países soberanos, y todavía habla de "la libertad en el capitalismo", de una libertad solo para las empresas negándole a las naciones la independencia, incluso negándole al socialismo su derecho a existir, a emular con el capitalismo en sana paz, por eso no es extraño que respondiera a Carlos Rangel, su pregunta, Carlos Rangel, le interroga, "En Los fundamentos de la libertad, que es de 1959, usted afirma lo siguiente de manera terminante: "En Occidente, el socialismo está muerto". ¿No incurrió usted en un evidente exceso de optimismo?".

El pueblo revive un muerto muchas veces enterrado, el socialismo

Hayek le responde, "Yo quise decir que está muerto en tanto que poder intelectual; vale decir, el socialismo según su formulación clásica: la nacionalización de los medios de producción, distribución e intercambio. El ánimo socialista, ya mucho antes de 1959 había, en Occidente, buscado otras vías de acción a través del llamado "Estado Bienestar" (Welfare State) cuya esencia es lograr las metas del socialismo, no mediante nacionalizaciones, sino por impuestos a la renta y al capital que transfieran al Estado una porción cada vez mayor del PTB (Producto Total Bruto), con todas las consecuencias que eso acarrea". En verdad, Hayek omite el poder ideológico del socialismo, su capacidad intelectual, parece que lo desprecia, para el es marginal freten a la ideología capitalista, ideología de la explotación del hombre por el hombre, de una nación imperialista que pretende esclavizar al resto de las naciones, Hayek está anclado en el socialismo del pasado, de ese que surgió de las cenizas de la guerra mundial, quien sobrevivió de la guerra imperialista capitalista, dos modelo estatista se confrontaron para ese entonces, mientras que uno a nombre del estado corporativista capitalista expoliaba las colonias y neocolonias, extraía recursos a bajos precios, materias primas, se servía del desigual intercambio del comercio, extraía tributos de la deuda de los países neocoloniales, el otro modelo de desarrollo, más lento, sirviéndose de sus propios fondos económicos, sin expoliar al mundo ni los mercados, construía una sociedad socialista, al menos redistribuyendo la renta, nacionalizando los recursos económicos, vale decir el Estado de Bienestar, ahora sabemos que no es suficiente con ello, que debemos dar poder económico al pueblo, la economía al servicio de la sociedad.

Veamos en que momentos Hayek cuestiona el socialismo, el periodista Carlos Rangel le pregunta, "Sin embargo, François Miterrand acaba de ser electo presidente de Francia habiendo ofrecido un programa socialista bastante clásico, en cuanto que basado en extensas nacionalizaciones…responde Hayek, "Pues va a meterse en líos terribles". Carlos Rangel "Pero eso no refuta el hecho de que su oferta electoral fue socialista, y fue aceptada por un país tan centralmente occidental como Francia, bastante después de que usted extendiera la partida de defunción del socialismo en Occidente". François Miterrand un socialista de palabra, cuyos resultados de su gestión terminó porque el pueblo negara al socialismo, políticas que en nada favorecía al pueblo, el populismo socialista de Miterrand se vino al suelo, a la que Hayek señala, "Usted tiene toda la razón. Me arrincona usted y me obliga a responderle que nunca he podido comprender el comportamiento político de los franceses…". El pueblo aspira al socialismo, quiere decir que no está muerto, que el capitalismo y su poder intelectual representan una amenaza a la humanidad, al socialismo, el pueblo a disfrutar de su derechos sociales, económicos y políticos, aspira a vivir en una sociedad en democracia, participando, siendo libre, sin presiones corporativista, mediáticas, que solo amenazan la libertad, el capitalismo es liberticida, privatiza los derechos del hombre en sociedad.

Habla el abogado del diablo y los temores del capitalismo del ejemplo socialista

Carlos Rangel asevera "Permítame ser abogado del diablo. Se puede argumentar con mucha fuerza que no sólo no está muerto el socialismo en Occidente, sino que tal como lo sostuvo Marx, es el capitalismo el sistema que se ha estado muriendo y que se va a morir sin remedio. Es un hecho que muy poca gente, aún en los países de economía de mercado admirable y floreciente, parecen darse cuenta de que el bienestar y la libertad que disfrutan tiene algo que ver con el sistema capitalista, y a la vez tienden a atribuir todo cuanto identifican como reprobable en sus sociedades, precisamente al capitalismo", exactamente Rangel sabe que mientras que el socialismo es eficaz en la distribución de la renta, el capitalismo es eficaz explotando productivamente a los trabajadores, de hecho se sirve del estado para desnacionalizar y privatizar la economía, la sociedad y la política, de manera que todos los derechos son conculcados, siendo asi la sociedad no puede ver otra ejemplos que le de bienestar sino el socialismo, de allí su ideas atractivas a la que teme ferozmente el capitalismo, impide que tales ideas de justicia distributiva de la renta nacional tome cuerpo, viviendas, salud, educación, trabajo, etc., de allí la idea del socialismo frente al capitalismo liberal, al respecto Rangel señala que "Algunos de los más eminentes y profundos pensadores liberales, como Popper y Schumpeter, han expresado el temor de que la sociedad liberal, no obstante ser incomparablemente superior al socialismo, sea precaria y tal vez no sólo no esté destinada a extenderse al mundo entero —como se pensó hace un siglo— sino que termine por autodestruirse, aún allí donde ha florecido".

Precisamente el temor de la sociedad liberal, al ejemplo de la justicia redistributiva de la riqueza social, al socialismo, a lo que acusan de populismo, de socialismo populista, puesto que esta sociedad no va más allá, de dar poder económico a los trabajadores, poder de administrar empresas sociales, aquí está el quid del problema, el trabajo socialista, el estado al servicio de la sociedad y no al revés, la sociedad al servicio del estado, no puede sino ser el ideal socialista, el poder de todo el pueblo, apalancado por la ciencia, la cultura, el arte, la técnica, todo en aras del desarrollo social, quien puede resistir tan encantadora promesa, donde todos los bienes de la civilización se colocan al servicio del hombre para su desarrollo, para el despliegue de la personalidad. Termina confesando Carlos Rangel que "Karl Popper señala que el proyecto socialista responde a la nostalgia que todos llevamos dentro, por la sociedad tribal, donde no existía el individuo" Schumpeter sostuvo que la civilización capitalista, por lo mismo que es consustancial con el racionalismo, el libre examen, la crítica constante de todas las cosas, permite, pero además propicia, estimula y hasta premia el asalto ideológico contra sus fundamentos, con el resultado de que finalmente hasta los empresarios dejan de creer en la economía de mercado".

No se trata simplemente de acabar con el individualismo, sino reconstruir el tejido social, los lazos naturales del hombre en sociedad, del reencuentro de la sociedad, de la humanidad, acabar con esa psicología individualista, egoísta, empresarial, del mundo del lucro que se coloca por encima de los altos ideales, de la preservación ecológica, de la especie humana, vale decir en palabras de Hayek, "En efecto, Joseph Schumpeter fue el primer gran pensador liberal en llegar a la conclusión desoladora de que el desapego por la civilización capitalista, que ella misma crea, terminará por conducir a su extinción….", por su parte, la renovación del socialismo, la superación del socialismo estatista y burocrático, mal administrado, representa la salvación de la humanidad, la única posibilidad que tenemos de esperanza en construir una sociedad libre. Confiesa Hayek que "Esto último no lo percibió Schumpeter. Era un liberal, como usted ha dicho, y además un gran economista, pero compartía la ilusión de muchos en nuestra profesión de que la ciencia económica matemática hace posible una planificación tolerablemente eficiente. De modo que, a pesar de estar él mismo persuadido de que la economía de mercado es preferible, suponía soportable la pérdida de eficiencia y de productividad inevitable al ser la economía de mercado donde quiera sustituida por la planificación. Es decir, que no se dio cuenta Schumpeter hasta qué punto la supervivencia de la economía de mercado, por lo menos allí donde existe, es una cuestión de vida o muerte para el mundo entero".

Exactamente el socialismo del siglo XXI viene a renovar y relevar el socialismo del siglo XX, a superar el burocratismo, el autoritarismo del estado, la imposición del plan, la reacción al mercado, la colocación de las matemáticas al servicio de la planificación, de la informática, de la programación, de las técnicas en general, y no se trata de sacrificar la eficiencia y la productividad, por el contrario el socialismo del siglo XXI debe convivir con el cálculo económico y el mercado, bajos intercambios justos, de acuerdo al valor-trabajo, de cambio, por eso que la renovación del socialismos se hace irresistible sobre todo al colocar tales herramientas para mejorar la condición social humana, terminando Rangel confesando: que al contrario de resistir el atractivo de las ideas socialistas, "….los intelectuales de Occidente, con excepciones, han dejado de creer que la libertad (El liberalismo, la nota es mía) sea el valor supremo y además la condición óptima de la sociedad. Ni siquiera el ejemplo de lo que invariablemente le sucede a los intelectuales en los países socialistas, los desanima de seguir propugnando el socialismo para sus propios países y para para el mundo.

 

 



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Alexander Kórdan Acosta R.

Economista. Magíster en Gerencia de Servicios Administrativos. Doctor en Ciencias Estratégicas para el Desarrollo. Profesor de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV). Instructor de Cooperativismo Comunitario.

 kordankovki@gmail.com

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