La pregunta fundamental de esta hora: ¿Estamos decididos a morir por la patria, cueste lo que nos cueste?...

  1. "Sí, amo muchos a mis hijos, a mi mujer, a mis padres, a mis amigos, a mi trabajo o a mi cargo, a mis pocas propiedades… y no sé si esté decidido a dejar todo eso para enfrentarme a muerte con los gringos". Un pensamiento que podría ser común a muchos de nuestros compatriotas. Pero así no funciona la política. Así no funciona la lucha de los pueblos, y esto debimos entenderlo desde hace mucho tiempo, desde el momento de aquel 4-F, cuando Chávez salió a dar la cara por la patria. Una cosa es luchar cuando no se corre ningún riesgo, y otra cuando estalla la metralla, cuando nos vemos en la necesidad de dar nuestras vidas en defensa de patria.

  2. Lo confieso: Yo no podría vivir sin mi bandera, sin mi escudo y sin mi himno nacional. Sin nuestra historia. No. Yo no podría vivir sometido, humillado por el imperio estadounidense, por sus criaturas hollywoodenses y robocops, por sus McDonald’s y por hombres arañas…, por lo que quiero ser útil, quiero ofrendar mi vida en honor a la resistencia, a la lucha por los ideales bolivarianos, por lo que somos y por lo que hemos buscado ser desde que Bolívar nos mostrara el camino de nuestra soberanía e Independencia.

  3. Vivo hoy entre las cuatro paredes de mi alma, adolorido y aturdido, herido en lo más profundo de mi ser, recibiendo golpes como nunca los había recibido. Para evitar someternos a los gringos he estado apoyando desde hace 27 años al chavismo. Por Bolívar y Chávez he estado entregado a estudiar, investigar y enseñar nuestra historia, he marchado cientos de veces al lado del pueblo, solidarizándome con todos los grandiosos proyectos impulsados por el presidente Nicolás Maduro. ¡Y ahora no voy a entregarme! ¡No señor!

  4. Otros temen en este trance perder sus bienes, sus carros o sus propiedades. Les escuece (en medio de una supuesta "paz octaviana" que podría alcanzarse bajo el manto de los gringos), poder perder su figuración, su don, su carisma, su poder, sus influencias… estamos entrando en otro terreno de la lucha, quizás el más cruento y cenagozo, por verdadero, el más real. Quizás el inevitable. Ha llegado la hora de que las palabras se conviertan en acción, acción… y mil veces más acción.

  5. Si, nos gustan las palabras elocuentes, el verbo encendido, pero requerimos de otros estratégicos movimientos, más allá de la candidez de la paloma y de la prudencia de las serpientes. Todo ha cambiado violentamente. No existe resistencia heroica sin muertos, debemos tenerlo claro, sin grandes pérdidas humanas… Evitar la muerte es imposible para ser libre, no lo consiguió ni Gandhi, porque hasta él lo asesinaron. Por evitar la muerte no podemos llegar al colmo de tener que entregar nuestro petróleo, y que volvamos a ser una colonia, unos burdos y miserables esclavos. ¿Es que acaso someternos, rendirnos, significaría VIVIR y tener libertad? ¿Tener vida? Sí, nos mataron a unos 110, en otro ataque podrían ahora ser muchos más. De eso debemos estar conscientes. Podrían ser miles. Cientos de miles. A Bolívar eso le dolía en el alma, pero para él era preferible a seguir viviendo bajo la esclavitud de los monstruosos españoles, otra muerte mil veces peor.

  6. En tal sentido, por favor, lean esto. Miren lo que acaba decir Marco Rubio en Múnich: "No podemos seguir anteponiendo el supuesto orden mundial a los intereses vitales de Estados Unidos y de Europa… La ONU no ha podido resolver la guerra en Gaza. Ha sido más bien el liderazgo estadounidense el que ha liberado a los cautivos de los bárbaros y ha permitido una frágil tregua… Se han mostrado impotentes para frenar el programa nuclear de los radicales chiítas de Teherán. Para ello fueron necesarias 14 bombas lanzadas con precisión por bombarderos estadounidenses B-2… Y no han sido capaces de hacer frente a la amenaza que supone para nuestra seguridad un dictador narcoterrorista en Venezuela. Fueron las fuerzas especiales estadounidenses las que tuvieron que intervenir para llevar a este fugitivo ante la justicia".

  7. Sigue diciendo este inmundo y abominable canalla Marco Rubio: "En un mundo ideal, todos estos problemas y muchos otros se resolverían con diplomáticos y resoluciones firmes. Pero no vivimos en un mundo ideal y no podemos seguir permitiendo que quienes amenazan abierta y descaradamente a nuestros ciudadanos y a la estabilidad mundial se escuden tras abstracciones del derecho internacional que ellos mismos violan regularmente. Este es el camino que han tomado el presidente Trump y los Estados Unidos."

  8. Y aquí parte del mensaje terrible de este miserable de Marco Rubio ante los nazis que aún gobiernan a Alemania, y que tiene que ver directamente con nosotros. Pongan mucha atención: "Durante cinco siglos, antes del final de la Segunda Guerra Mundial, Occidente no dejó de expandirse. Sus misioneros, peregrinos, soldados y exploradores abandonaron sus costas para cruzar los océanos, colonizar nuevos continentes y construir vastos imperios en todo el mundo…. Queremos aliados (nazis) capaces de defenderse para que ningún adversario se sienta tentado a poner a prueba nuestra fuerza colectiva. Por eso no queremos que nuestros aliados se vean obstaculizados por la culpa y la vergüenza. Queremos aliados que estén orgullosos de su cultura y su legado, que comprendan que somos herederos de una misma civilización grande y noble, y que, junto con nosotros, estén dispuestos y sean capaces de defenderla."

  9. Y he aquí lo peor: "Por eso no queremos que nuestros aliados se vean obstaculizados POR LA CULPA Y LA VERGÜENZA. QUEREMOS ALIADOS QUE ESTÉN ORGULLOSOS DE SU CULTURA Y SU LEGADO, QUE COMPRENDAN QUE SOMOS HEREDEROS DE UNA MISMA CIVILIZACIÓN GRANDE Y NOBLE, Y QUE, JUNTO CON NOSOTROS, ESTÉN DISPUESTOS Y SEAN CAPACES DE DEFENDERLA. … Porque nosotros, los estadounidenses, no tenemos ningún interés en ser los guardianes educados y ordenados del declive controlado de Occidente. No buscamos separarnos, sino revitalizar una vieja amistad y renovar la mayor civilización de la historia de la humanidad… La alianza que queremos es una alianza que no esté paralizada por el miedo. El miedo al cambio climático, el miedo a la guerra, el miedo a la tecnología. Nuestra historia comenzó con un explorador italiano cuya aventura hacia lo desconocido para descubrir un nuevo mundo llevó el cristianismo a América y se convirtió en la leyenda que definió el imaginario de nuestra nación pionera. Nuestras primeras colonias fueron fundadas por colonos ingleses, a quienes debemos no sólo el idioma que hablamos, sino también todo nuestro sistema político y jurídico. Nuestras fronteras fueron moldeadas por los escoceses-irlandeses, ese clan orgulloso y robusto originario de las colinas de Ulster que nos dio a Davy Crockett, Mark Twain, Teddy Roosevelt y Neil Armstrong. El gran corazón del Medio Oeste fue construido por agricultores y artesanos alemanes. Estos transformaron las llanuras vacías en una potencia agrícola mundial. Y, por cierto, mejoraron considerablemente la calidad de la cerveza estadounidense. Nuestra expansión hacia el interior siguió los pasos de los comerciantes de pieles y exploradores franceses cuyos nombres aún adornan las señales de tráfico y los nombres de las ciudades de todo el valle del Misisipi. Nuestros caballos, nuestros ranchos, nuestros rodeos, todo el romanticismo del arquetipo del vaquero, que se ha convertido en sinónimo del oeste americano, nacieron en España. Y nuestra ciudad más grande y emblemática se llamaba Nueva Ámsterdam antes de tomar el nombre de Nueva York. Hoy estoy aquí para afirmar claramente que Estados Unidos está trazando el camino hacia un nuevo siglo de prosperidad. Y que, una vez más, queremos hacerlo con ustedes, nuestros valiosos aliados y nuestros más antiguos amigos. Queremos hacerlo con ustedes, con una Europa orgullosa de su legado y su historia. Con una Europa que posee el espíritu de creación y libertad que envió barcos a mares desconocidos y dio origen a nuestra civilización…". Entonces, una vez más, y lo repetiremos hasta la saciedad: ¿Estaremos de veras decididos a morir por la patria, cueste lo que no cueste? Antes lo proclamábamos, pero ahora lo deberíamos ratificar con mucha más fuerza.



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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

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