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Exquisitos académicos junto a un grupito de sus incultos y burdos "dirigentes" estudiantiles, prosapia de aquellos viejos "ELEGIDOS" del parnaso universitario, ratifican una vez más que este PAÍS DE MIERDA les queda infinitamente pequeño. Ellos necesitan moverse entre rutilantes rascacielos para sentirse útiles, humanos. Necesitan que el imperio los adopte. Ellos fueron criados en medio de los dones "refinados" de Occidente y sólo en estos ambientes pueden considerarse humanos. Los EE UU asesinaron a más de cien pobres lancheros en el Caribe, pero eso a ellos no les importa. Los EE UU han secuestrado al presidente de Venezuela y a su esposa, han asesinado a más de cien ciudadanos con sus bombas en Caracas, lanzaron misiles contra el IVIC, bombardearon almacenes de medicina en La Guaira, atacaron urbanizaciones…, pero a ellos todo eso ni les va ni les viene. Ellos son académicos, ellos son non plus ultra. Aunque en sus fueron internos se regocijan y aplauden esa "gesta" de los gringos. Esos bombardeos y muchísimo más: lo que han hecho con Nicolás Maduro y Cilia Flores son para ellos minucias asquerosas que no les incumbe, y forma parte en sus conceptos de la forma como los pueblos bárbaros deben ser civilizados por Occidente. Ellos pertenecen a la misma clase de los que apoyaron a Manuel Antonio Matos a principios del siglo XX, en aquella invasión a Venezuela, con financiación de los gringos.
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El pasado 12 de febrero estos altamiranos, junto al famélico Miguelángel Suárez, salieron a celebrar con banderas estadounidenses el Día de la Juventud. Enarbolaban la bandera gringa y pisoteaban la nuestra. Se concentraron en la UCV, se sienten un poco envalentonados por lo que sucedió el 3 de enero. Ellos aún quisieran forzar un poco más la barra, ellos quisieran que se desaten de nuevo las guarimbas para sentirse libres; es la única manera, para ellos, de disfrutar de la libertad; desean para sentirse dignos de su clase, que cunda otra vez la quema de negros, de chavistas. En la UCV, estos malandros de la derecha, se montaron sobre los techos de los pasillos que se habían venido abajo, por la indolencia y negligencia de la rectora Cecilia García Arocha, y los cuales el gobierno había reparado. Estos malandros se sienten ofendidos porque el gobierno los reconstruyó y por lo tanto querrían volverlos a ver por los suelos. Y las nuevas autoridades, no dicen nada ante estos crímenes, callan como lo que son y han sido siempre.
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Lo voy a ratificar: No existen mayores besaculos del imperio yanqui que ciertos sesudos académicos que se vanaglorian de tener burdas publicaciones en REPUTADAS revistas indexadas. Publicaciones, que por supuesto en nada favorecen a nuestro país. Gentuza que carece de patria. Para ellos, los traumas sociales son temas sólo para las sobremesas, después que se ha bebido y se ha comido de lo bueno y de lo caro. Ellos existen sólo para opinar, para dar consejos, para que se les oiga y se acaten sus órdenes. Hijos e hijas de aquellas magdalenas que vivían clamando por dólares preferenciales porque sin ellos les era imposible, producir, crear, investigar, trabajar, defecar.
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VEAN LAS HORRIBLES CURSILERÍAS DE UN TAL MIGUELÁNGEL SUÁREZ, muy enclenque y encanijado, por cierto. Se considera otro hombre maravilla, imitando a la "doctora" Gaby Arellano, o al Vilca Fernández; parecido al Guanipa, se trata, insistimos del canijo Miguelángel Suárez, presidente de la FCU-UCV, quien asegura que lo aruñaron unos seres misteriosos que no son extraterrestres. Sostiene que fue SEGUIDO POR UN VEHÍCULO DURANTE SU TRAYECTO DE REGRESO (¿regreso de dónde?) "luego de participar en una protesta que exigía la liberación de presos políticos en el país". Hablador de sandeces como todos los de su clase, ¿quién en este mundo se va a ocupar de este sujeto, acaparador de todos los chorizos de este planeta? Pero la mentira es en estos momentos y para estos señores es el mejor negocio…
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El famélico presidente de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad Central de Venezuela (FCU-UCV), el raquítico y enteco Miguelángel Suárez, denunció este jueves HABER SIDO VÍCTIMA DE PRESUNTO HOSTIGAMIENTO POR PARTE DE UN VEHÍCULO NO IDENTIFICADO, luego de su participación en una manifestación estudiantil que se realizó en la casa de estudios para exigir la LIBERTAD DE LOS PRESOS POLÍTICOS en Venezuela.
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A través de su cuenta en la red social X, el canijo Suárez detalló que el automóvil comenzó a seguirlos desde el momento en que abandonaron las instalaciones de la UCV, específicamente en la autopista Gran Cacique Guaicapuro, y continuó su recorrido por sectores como El Rosal, Altamira y la avenida Libertador, hasta que finalmente lograron retornar al campus universitario.
Dice este héroe que apoya a los gringos que invadieron a nuestro país: "A esta generación no la silenciarán más nunca. Seguimos, en nombre de Dios y la convicción intacta de construir un mejor país", dejando claro que no se dejarán amedrentar por este tipo de acciones. -
Ya, aquella UCV, luchadora, rebelde y estudiosa de nuestra historia, no existe. No hay un rector como Francisco De Venanzi. No existen aquellos grupos de estudio sobre los valores de nuestra patria. No hay pensamiento liberador, no hay conciencia, no hay un ánimo de investigación sobre el servicio social, a la comunidad. Existen ciertos grupos que sólo estudian con el interés de abandonar el país que les ha dado todo, no para servirle. Que estudian para denigrar de la patria, para maldecirla y odiarla. Hace 30 años definí el PERFIL DE UN UNIVERSITARIO MEDIO: hombre sin atributos ni carácter, incapaz de remordimiento alguno. Inculto, adocenado, eludiendo asumir compromisos con su entorno social. Envuelto en una atmósfera de tedio y tristeza, y que resume lo peor del espíritu pequeño-burgués, y que no pierde la esperanza de verse un día orlado con las supremas preseas de esos capos togados de nuestros cuerpos rectorales. Respirando siempre un profundo recelo hacia quien tenga el valor de expresar pensamientos propios. Nuestro universitario tiende a solidarizarse con el hombre vulgar, simpático (chistoso), que carece de espíritu creador; por lo que estas Almas Máter Muertas están compuestas por un 5% de seres razonables, un 10% de incontrolables ladrones y un 85% de esclavos. El típico profesor universitario es un hombre cuya inteligencia tiende a deteriorarse rápidamente (pues uno de sus deseos es jubilarse y dedicarse a otra cosa que nada tenga que ver con pensar y estudiar). Porque, sépase, el humanismo no llega por los libros ni las redes sociales, ni se puede aprender de memoria, sino como dice Fernando Savater, que se contagia. "Y mal pueden contagiar la enfermedad divina quienes no la padecen".