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Ofensa a yukpas y mapuches

Las comunidades indígenas en Venezuela vienen siendo agredidas de manera física como ética por parte de miembros de la Asociación de Ganaderos, el ejército y policía civil guarnecida en la Asamblea Nacional junto a dirigentes de la etnia Mapuche chilena que fue invitada a nuestro país a una consulta en nuestro país con el presidente bolivariano, Hugo Chávez Frías. El primer grupo vino a Caracas a exigir sus derechos sobre La Sierra de Perija, donde conviven junto a los Wayoo, su dirigente Sabino Romero ha sido víctima de la violencia silenciosa del sector privado y del Estado. Es como volver a nuestro colonialismo histórico donde la exclusión y el desplazamiento es común, donde hay responsabilidad directa de miembros del gobierno bolivariano, violentándose normativas de los Derechos Humanos, lo que se quiere es que las bandas territoriales se respeten y vuelva la calma a estos territorios.

En el caso Mapuche, dos dirigentes fueron avergonzadas de manera pública, cuando la viceministro indígena les invito y abandono en una clara muestra de la ineficiencia gubernamental en estos oficios y en casos particulares de la administración pública. No es comprensible que en Venezuela, instancias estatales persigan judicialmente a luchadores sociales indígenas como ha venido ocurriendo con miembros del Pueblo Yukpas y ahora con la etnia Mapuche. Cuando es una obligación latina de los Estados Sureños garantizarles seguridad y convivencia social, avanzando de manera pluricultural y plurinacional en el acercamiento de los pueblos indígenas.

Finalmente, con respecto a la solidaridad y compromiso activo, quisiéramos señalar que Venezuela es uno de los principales países en Latinoamérica que importa productos madereros de las grandes empresas forestales chilenas que en suma de superficie acaparan miles de hectáreas en disputa con comunidades Mapuche por tenencia de tierras y que han sido destinadas a las plantaciones de monocultivo de especies exóticas de pino y eucaliptus y concentradas mayoritariamente en el centro sur de Chile, emplazadas en gran parte en el territorio ancestral del Pueblo Mapuche. Estos grupos económicos señalados de origen golpista, han contado con el amparo, promoción, beneficios y ventajas otorgadas por el estado chileno desde la dictadura militar, quienes tienen hoy estratosféricas acumulaciones de fortunas, con un lucro desproporcionado y abusivo en desmedro de territorialidades, sus poblaciones y ecosistemas, gravemente impactados. Por ello, si de respeto a los Derechos Humanos se trata, consideramos indispensable una revisión a las relaciones comerciales que se han venido estableciendo, con grupos que sistemáticamente vienen transgrediendo al Pueblo Mapuche. Sin olvidar a los Yukpas, donde ganaderos en consonancia con funcionarios civiles y militares ofenden a nuestros indígenas en un territorio demarcado por el propio presidente y la ineficiencia del tren ejecutivo desde inicios de la revolución debilita posiciones ideológicas y etnográficas de la expansión del nuevo concepto socialista de la patria.

El profesor Alexander Luzardo declaró en días pasados "No han pasado 500 y tantos años y la opresión de los pueblos indígenas continúa, y eso hay que vencerlo con educación ( ) La renta petrolera también tiene que alcanzar para los indígenas, no puede ser que alcance para todo el mundo, menos para ellos ( ) para pacificar la sierra hay que cancelar las bienhechurías, proscribir cualquier plan de explotación de carbón en una zona que es fundamental no solo para los barí, japreria, yukpa, sino para todo el estado Zulia, la gran reserva ecológica e hídrica del estado, de ahí depende la vida del Zulia La lucha yukpa, barí, de todo el movimiento, de la Sociedad Homo et Natura, Lusbi Portillo, Sabino son el símbolo de las luchas que nadie quiere acompañar porque no tienen ribetes electorales, porque no se mide por elementos de tipo cuantitativo, es una lucha ecológica, histórica".

El profesor Alexander Luzardo, es un experto luchador ambientalista y uno de los principales autores de las disposiciones ambientales de la Constitución venezolana de 1999. Es proyectista de la Ley Orgánica sobre Pueblos y Comunidades Indígenas y las normas indígenas constitucionales desde 1987, 1992 y 1999. Es precursor de los derechos indígenas en la Constitución de Venezuela y Latinoamérica. Co-redactor de la Ley Penal del Ambiente. Ha escrito libros sobre Derecho Ambiental. Profesor de Doctorado en la UCV y la PHD Preston University en Derecho Ambiental y Gerencia Ambiental. Sociólogo y Antropólogo (UCV). Dentro de sus luchas, está la denuncia del tendido eléctrico hacia Brasil y de las concesiones mineras en la Reserva Forestal Imataca, Reserva Forestal del Río Caura y la Cuenca del Río Caroní.

Los revolucionarios estamos indignados por esta doble violencia, mientras la delincuencia está en la calle, los venezolanos somos agredidos abiertamente e incluso la ineficiencia es tal, que, al propio ministro de Electricidad, Héctor Navarro le cortan la luz con un recibo chimbo.

Hay un racismo estructural que va desde la expropiación de empresas prosperas de inmigrantes hasta la agresión de nuestros indígenas continentales, es un ruido y silencio forzado. Esto, hay que afrontarlo y saber quiénes son los civiles, militares y funcionarios dañando la dinamización del Estado, son prácticas oscuras del pasado, son silencios en continuo. Es la UBV, Corpoelec, Misión Sucre y otras instituciones en secuencia. Vamos pues, Sistema Nacional de Medios Públicos, no más silencio. La única manera de mantener la transparencia en la Esquina de Gradillas es ponerse del lado del pueblo y sobre todo, del pueblo indígena, y en este caso específicamente, del pueblo yukpa y Mapuche, que tienen derecho a ser yukpa y Mapuche a no compartir la casa con sus asesinos. Esa casa es el Continente Sur. Agredido por las botas militares y civiles ultraderechistas. El petróleo, el oro o el coltán no son «riqueza»; para el socialismo, amante de la vida, son minerales y energía no extraíble, a menos que caigamos en una reacción en cadena de desequilibrios indetenibles e irreversibles. ¿Qué somos pobres sobre un cofre de oro, como dice Correa? Sí, (pero sólo) capitalistamente hablando. Porque el problema está en el concepto de riqueza, concepto que hay que debatir, porque la economía nacional sigue dependiendo de este concepto CAPITALISTA y demoledor de la vida humana. Vayamos a ese debate, sin miedo, y sobre todo, a través de los Consejos Comunales. Sinceramente, lo dudo, aquí entre nos

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Emiro Vera Suárez


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