Crimen sin perdón

Aquellas personas que han permanecido indiferentes con el conocimiento de crímenes cometidos en su comunidad, sin ellos indignarse, son criminales, cualquiera que sea el gesto que esbocen o el vocablo que busquen para excusar su miserable actitud.

Que pueden decir hoy de los crímenes cometidos contra aquella juventud estudiantil que luchaba por una verdadera democracia y libertad, que había desaparecido en el gobierno dictatorial del General Marcos Pérez Jiménez, que al ser derrocado comenzó a brillar la primavera con radiante luz de esperanza y libertad.

El pueblo empezó a tener fe en sus nuevos gobernantes que se presentaron ante el país como grandes defensores de los derechos ciudadanos en busca del bienestar social de nuestra patria; la que se convirtió en el peor remedio que la enfermedad. Mal que incitó a rebelarse a estudiantes, profesores universitarios, periodistas, ingenieros, obreros y campesinos contra aquellos falsos demócratas que gobernaban el país, para seguir luchando por una verdadera democracia y una justicia social.

Desde ese mismo momento los estudiantes comenzaron a manifestar, protestando la política mal intencionada de esos regímenes, siendo encarcelados; decenas de ellos masacrados, asesinados y desaparecidos, con conocimiento y complicidad de quienes hoy se presenta ante el país como los verdaderos demócratas, defensores de los derechos humanos de nuestro pueblo.

Jamás se escucho de parte de ellos una voz de protesta contra esos crímenes, un gesto de indignación ante la monstruosidad de aquellos barbaros, un acento de piedad para aquellos vencidos, de admiración para aquellos que sucumbían defendiendo la libertad y la justicia, algo de compasión, algo que los conmoviera, algo noble, por aquella plellada de jóvenes estudiantes, profesionales universitarios, periodistas, que eran masacrados, asesinados y desaparecidos.

Ahora estos candidatos majunchez, nos vienen a hablar de democracia y libertad, cuerda de hipócritas, cobardes y mentirosos, que no son capaces de asumir su responsabilidad ante la historia, quienes hoy son padre he hijos de la IV República.

Aquellos aciagos años vividos en los gobiernos de “pacto de punto fijo”, estremecieron con dolor el alma de nuestro pueblo. Hoy es necesario hacer saber a esta juventud la tragedia vivida y sufrida por aquellos mártires estudiantes. ¿Quien podría negar su capacidad intelectual, en convertirse en unos científicos? Que habrían dado luz a nuestra patria, que estuvo amenazada de terror por aquellos barbaros que masacraron y cometieron tantos crímenes en nuestro país, que hasta hoy permanecen impunes.

¿Qué habría pasado en nuestro país si el comandante Chávez no hubiese obtenido la victoria frente a los gobiernos del pacto de punto fijo? Habría continuado el crimen de la barbarie, con este noble pueblo tembloroso bajo el azote, AD-COPEY.

Ellos no veían ni sentían el horror que brotaba aquella marea que estremecía el alma y el corazón de las madres y padres de aquellos mártires que yacían luchando por la libertad de su patria, que estaba sedienta de justicia.

Esta revolución socialista que construye el presidente Chávez junto a su pueblo, es para dar luz a los muertos y a todos aquellos mártires que cayeron defendiendo la dignidad y la libertad, en donde la historia ha sido deshonrada por historiadores que han vivido en contubernio vergonzoso con la oligarquía. Lo que mas asombra son los crímenes cometidos en este pasado histórico que no podemos olvidar.

Aquellos gobiernos criminales. Digo criminales porque se utilizaron actos crueles, actos de sadismo como el asesinato del dirigente comunista profesor Alberto Lovera, que después del asesinato le ataron una cadena al cuello con un pico de hierro para luego lanzarlo al mar.

Profesor Jorge Rodríguez, en los calabozos de la DIGEPOL fue torturado, reventándole el hígado para causarle la muerte.

Al periodista Fabricio Ojeda en los calabozos del DIM, a quien ahorcaron y queriendo hacer ver que se había suicidado. Solo señalo estos tres crímenes ya que la lista es larga de tantos asesinatos cometidos contra revolucionarios por los Gobierno de AD-COPEY.

No denunciar estos crímenes es una traición a la verdad, es una traición a la vida ya que ninguna de aquellas prensas mediáticas divulgó eso en su debido momento.

La historia del colegio de periodismo de hoy nada ha sido, sino son los verdugos asalariados de la libertad; instrumento de los vencedores contra los vencidos. Un vencedor sangriento y de las glorias asesinadas, que merecen un veredicto implacable contra aquellos que no han tenido la sanción del éxito aunque en la mano de esos fantasmas entristecidos, hoy centellen fulgores de la libertad.

¡Patria Socialista, Viviremos y Venceremos!



Rangeljuan1@hotmail.com


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Juan Rafael Rangel Ortiz


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