Nueva teoría literaria, necesidad o utopía

«Vaya a donde está el silencio y diga algo».

Amy Goodman

En filosofía nos dicen que el motor de la acción humana es el dolor. Solo si algo nos afecta, nos motivamos a pensar en ello e iniciamos un ciclo de averiguación en búsqueda de una o varias respuestas.

Vista la realidad del mundo de hoy, desde la perspectiva de mi condición sexalente, miró con desasosiego, que es algo dominante en nuestros muchachos, una ansiedad exacerbada por vivir dentro de una prisa urgente que, por lo general, me parece que no los lleva a ninguna parte.

Están siendo abordados o mejor dicho violentados, por una tecnología manifiestamente eruptiva a través de una cantidad de recursos físicos como tablet, teléfonos móviles, PC, y todo cuanto aparato electrónico les oferte enormes dosis de colores, sonido y movimiento. El tiempo de atención es apenas de unos minutos, reglamentado por tiranos con normas inapelables que llamamos redes sociales. Podría seguir enumerando, un infinito número de factores, que sin duda alguna atenta contra un elemento esencial, que ha permitido el desarrollo de la humanidad, LA LECTURA. Esto en sí, reviste una gravedad extraordinaria.

Otro gran dilema lo representa el lenguaje, hoy día para nuestra generación, es casi imposible leer y comprender un mensaje de texto escrito por la generación de cristal, aunque para ellos está escrito de manera explícita, para nosotros es un código de guerra indescifrable. ¿Quién está en modo incomprensible?, ¿Es válido para su desarrollo lingüístico escritural el uso de tal nomenclatura, lo que para nosotros es un reduccionismo intolerable?

El proceso creativo dentro de la literatura, también se ha visto afectado por esa nueva realidad, ya que las mismas reglas que se impusieron a los lectores, estos nos la demandan como exigencia.

Nosotros, los creadores, también tenemos derivaciones de esas situaciones, convertidos en dolores que nos aquejan y es, por ejemplo, que hemos comprendido la necesidad de reaccionar a esta realidad; solo para sobrevivir dentro de la actividad creativa y económica, estamos tras la búsqueda de "likes, me gustas y comparte", para lograr la sumatoria de algoritmos que se conviertan en acciones monetizadas.

Para que los poemas se visualicen, debe necesariamente convertirse en productos audiovisuales digitales, videos o podcast, con la intención de que se transformen en bienes de consumo masivo dentro de las redes sociales o condenarlos a morir en páginas que nunca podrán ser leídas, o solo por lectores excepcionales.

Es entonces, desde allí donde aterrizamos a otra profunda contradicción.

Todo creador tiene como fin último el ser reconocido, y como en filosofía usted es una persona cuando un igual lo reconoce como tal. Sin embargo, la realidad es que los espacios para el reconocimiento de la actividad literaria y quiénes lo realizan, aún siguen anclados en modelos anacrónicos de evaluación o exigencias, y un buen ejemplo de esta contradicción es que, para participar en esos espacios, los trabajos deben ser inéditos. Estamos condenando nuestra acción creadora, a vivir un tiempo en la oscuridad, en un mundo de visualización inmediata.

En cuanto a los contenidos, son al menos decir bazofia, y necesitaríamos un capítulo aparte para conversar de ellos.

Lo trascendental es que, aunque parezca que no, y en el claro concepto de la impermanencia o la perenne transformación, la humanidad ha respondido ya con acciones al respecto, puesto que contamos con productos en ese sentido.

Los conceptos como la literatura digital, que incluye formas innovadoras de narrativa como hipertextos, obras interactivas y transmedia, que permiten una experiencia más inmersiva y participativa. Además, la lectura creativa se ha vuelto un aspecto central, donde el lector asume un rol más activo, convirtiéndose en co creador de la obra literaria.

Es necesario, en mi entender, que debemos asistir, quienes pertenecemos al grupo de los hacedores, escritores, poetas, cuenta cuentos en fin todos, a exponer nuestras dolencias, frente a los conocedores, doctores, profesores y las instituciones con responsabilidad en la materia, en torno al único espacio donde se dirimen nuestras dudas y se generan las respuestas: EL DIÁLOGO.

Por eso me tomo la libertad de invitarlo a usted cómo conocedor o hacedor, como persona natural o institución, para que acompañe está iniciativa que estamos impulsando con el Departamento de creación intelectual de la Universidad de los llanos Ezequiel Zamora, por iniciativa de su vicerrector como propuesta de investigación, a responder una sola pregunta

¿PUEDE EMERGER UNA NUEVA TEORÍA LITERARIA, VISTA COMO UN ACTO DE CREACIÓN ARTÍSTICA LINGÜÍSTICA?

Sus aportes deben ser enviados como opinión, en video o audio, donde se identifique plenamente y que no exceda de ocho minutos, vía telegram a mi portal.

Recuerden ser felices, es gratis.

Paz y bien.

Desde "La Gruta" en el día de la Beata Juana de Arco: Joven francesa que lideró al ejército francés en la Guerra de los Cien Años y fue martirizada por los ingleses, dos mil veinticuatro.



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José Gregorio Palencia Colmenares

Escritor, poeta, conferencista y articulista de medios

 vpfegaven@gmail.com

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