El día del padre: Un problema que no tiene solución

Con motivo del dia del Padre y por haber cumplido el 14 de mayo mis 81 años de edad, con 7 hijos, 10 nietos y 2 biznietos, todos vivos y saludables a Dios Gracias, pienso tengo autoridad suficiente para hacer y publicar este escrito.

Mi generación y en la clase social donde fui criado, la práctica era que nosotros los muchachos teníamos que hacer méritos y portarnos bien, para que nuestros Padres y Abuelos nos quisieran o al menos nos tomaran en cuenta. Llevarles regalos, ayudarlos en sus tareas domésticas y trabajar para contribuir con los gastos de la casa era lo más normal y hasta necesario si se quería estar en la buena con los "viejos". Olvidarse de sus cumpleaños o "resongarles" cuando ellos nos regañaban se pagaba bien caro. Interrumpir sus siestas o "meterse" cuando hablaban con otras personas adultas se era acreedor de fuertes reprimendas. Así crecimos nosotros, reverenciando y adorando a nuestros progenitores para gozar del privilegio de que nos acariciaran, hablaran bien de nosotros o nos recomendaran.

Ahora y por evolución de los tiempos nuevos, somos los Padres y Abuelos, quienes tenemos que hacer Méritos para que los hijos y nietos nos recuerden y se ocupen de nosotros. Antes, nosotros teníamos que atravesar el país si era necesario, para poder ver a nuestros progenitores y ancestros y lo hacíamos por lo menos una vez al año; ahora a ellos sólo tienen que apretar un botón en su celular para una llamada o enviarnos un mensaje y les cuesta hacerlo porque están muy ocupados.

Nosotros los padres octogenarios, tenemos la desventaja que no manejamos las últimas tecnologías de la comunicación, se nos hace muy difícil ser los que tomemos las iniciativas para para dialogar y por eso estamos a expensas a que sean ellos quienes lo hagan. Lo que para nosotros era un placer para ellos, es ahora una pesada tarea. Antes, el disfrute de la compañía era mutuo, si vivíamos en Caracas y nuestros padres y abuelos estaban en Mérida, por ejemplo, nos íbamos preparando, ahorrando y comprando regalos durante los tres últimos meses del año para pasar las navidades con ellos; los cuales a su vez preparaban toda la casa para recibirnos y compartir la cena navideña y darnos el abrazo de año nuevo. Con lágrimas en los ojos nos despedíamos y prometíamos que el año próximo sería mejor. Durante el año, cartas y telegramas eran las formas de comunicarnos para asuntos importantes. El teléfono no era común y en muy pocos hogares habían logrado instalar alguno.

Para los integrantes de las familias, de la clase social a la cual yo pertenezco y que, en mi tiempo, constituíamos el 80% de la población, el problema planteado no era tan grave, pues los hijos que formábamos nuestras propias familias, no teníamos las posibilidades de irnos muy lejos a vivir y casi siempre nos mudábamos a lugares del mismo pueblo o a ciudades cercanas y por lo menos una vez a la semana nos íbamos a visitar a los viejos. Ahora la cosa es diferente, por ejemplo, yo vivo en Mérida y tengo 7 hijos de los cuales dos viven en Caracas, una en Maracay, uno en Guayana, uno en Panamá y dos en Miami. Los 10 nietos también están regados por el mundo y no sé de ellos ni ellos de mí.

El problema que he planteado y que no tiene solución, o por lo menos nó para nuestra generación que está saliendo, está relacionada con la conocida frase de: "la familia es la célula fundamental de la sociedad". ¿De cuál familia me están hablando cuando decimos esto?

Quiero dejar constancia que yo soy un afortunado que casi a diario tengo contacto, a través de las redes, con mis siete hijos y algunos amigos que todavía me quedan, pero conozco de muchos octogenarios abandonados a su suerte que perdieron el contacto con hijos y nietos. Antes el interés por los bienes a heredar era un motivo para no perder el contacto intrafamiliar, ahora ni eso es motivante y más si los padres octogenarios no tienen ni donde caerse muertos, como se dice en el lenguaje popular. Como decía el Comandante Eterno, éste es un problema que no tiene solución en El Capitalismo, cuando hablaba de las viviendas para los pobres.

Así como para construir el Socialismo, es necesario que surja un Hombre Nuevo, también es indispensable que sea dentro de una Nueva Familia, unida con relaciones, sentimientos y emociones, donde el tiempo y el espacio unidos a la solidaridad, sean preponderantes.

Feliz dia del Padre, Abuelo y Bisabuelo, eres un triunfador si tienes al menos contactos físico o comunicacional con tus herederos genéticos. No son muchos los que están vivos y son muy pocos los escogidos.



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Juan Veroes


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