Desde su nacimiento, Bolívar ya tiene que sufrir algunas dificultades

Fue una mujer cubana la que amamantó por primera vez a Bolívar al momento de su nacimiento y luego siguió haciéndolo por cerca de dos meses, se trata de Doña Inés, nacida en Santiago de Cuba, casada con Fernando Miyares y Pérez Bernal; oriundo de Cuba también. Cuba y Venezuela siempre ha tenido algo en común: la cultura Caribe que los acerca a una gran hermandad, no sólo por la música, la comida, los tabacos y el licor, sino por el clima y el calor de su población. Es por ello, que luego del matrimonio en la Habana en 1766; Doña Inés y su esposo Fernando, viajan a Venezuela para integrarse a la sociedad mantuana, siendo los Bolívar quienes les recibe y brindan una gran recepción en Caracas. Una vez en Venezuela, Fernando Miyares fue designado Gobernador de Barinas, gobernación que ocupa desde 1786 hasta 1798. A Miyares le corresponde el 13 de enero de 1788 fundar San Fernando de Apure; bautizando el lugar con su nombre. Pero la gesta independentista que estalla el 19 de abril de 1810, lo aleja de los mantuanos patriotas que proclamaban la independencia de España. A raíz de la renuncia de Emparan por los actos del 19 de abril, Fernando Miyares fue designado el 23 de julio de 1810 Capitán General de Venezuela, cargo que entrega al capitán de fragata Domingo de Monteverde el 30 de septiembre de 1812. Miyares había sido designado gobernador militar de Maracaibo; pero por problemas de salud se traslada a Cuba donde fallece en 1818. Su viuda doña Inés Mancebo de Miyares fija su residencia en Coro en 1819, en la actual calle Falcón, con sus nueve hijos, cinco varones y cuatro hembras; nacidos en Maracaibo, Coro y Caracas.

A pesar de que su esposo era realista, Doña Inés Mancebo de Miyares siempre mantenía conversaciones por cartas con el Libertador, razón por la cual durante la gloriosa Campaña Admirable de 1813, mientras en Barinas el gobernador Manuel Antonio Pulido confisca la hacienda de los Miyares Mancebo. Doña Inés fue a pedir auxilio a Simón Bolívar, quien ordena restituir a sus dueños la propiedad con la siguiente comunicación al Coronel y Gobernador Pulido: "Cuanto usted haga a favor de esta señora, corresponde a la gratitud que un corazón como el mío sabe guardar a la que me alimentó como madre. Fue ella la que en primeros meses me arrulló en su seno. ¡Que más recomienda que ésta para el que sabe amar y agradecer como yo!" Bolívar, un hombre agradecido, siempre supo guardar un cariño especial por doña Inés Mancebo de Miyares, como lo leemos en una Carta que años más tarde escribirá Bolívar a José Félix Blanco, el Presbítero, doctor y Coronel, Prócer de la Independencia, de fecha el 28 de junio de 1827: "Fue ella la que en mis primeros meses me arrulló en su seno, mi antigua y digna amiga, la señora Mancebo de Miyares que, en mis primeros días, me dio de mamar. ¿Qué más recomendación para quien sabe amar y agradecer?"

Tanto los Bolívar como los Palacios, constituían la flor y nata de la oligarquía venezolana: El apellido Palacios provenía de la localidad de Miranda del Ebro en Castilla la Vieja, España, mientras que los Bolívar de la región vasca de Bilbao en Vizcaya, España, pero sin embrago, ambos apellidos tenían varias descendencias en Venezuela, y por lo tanto, María de la Concepción Palacios como Juan Vicente Bolívar nacieron en Venezuela. El matrimonio habitaba una espaciosa mansión solariega de gran esplendor al mejor estilo de Sevilla, heredada por Juan Vicente, con patios interiores convertidos en jardines, ubicada entre las esquinas de Traposos y San Jacinto, en la Caracas colonial que distaba menos de 200 metros de la Plaza Mayor, por el fondo se comunicaba con la casa del padre de María de la Concepción, Don Feliciano Palacios; y colindaba también con el convento de San Jacinto. El abuelo de Bolívar, Juan Bolívar y Martínez Villegas, compró una inmensa extensión de tierras sobre la cual, en 1690, funda el pueblo de Villa de Cura, que en honor a su padre la bautiza como San Luis de Cura. Este abuelo del Libertador, igual que sus antecesores, ocupa importantes cargos públicos: Dos veces gobernador de Venezuela, dos veces Alcalde de Caracas y además de Justicia Mayor de los Valles de Aragua. La sangre de los blancos que venía acompañando el apellido Bolívar se ve de pronto empañada cuando Don Juan Bolívar y Villegas se casó en segundas nupcias con Petronila de Ponte y Marín, hija de madre natural de nombre Josefa Marín de Narváez, algo inadmisible en la sociedad mantuana de la época, por cuanto con ese casamiento se había mancillado la estirpe de blanco criollo de familia honorable, que con orgullo exponían los Bolívar, y que en el futuro los hijos de ese matrimonio pudieran ser calificativo por la sociedad de mestizos, al comprobarse que sus hijos llevaban en sus venas sangre de la india Josefa Marín de Narváez.



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José M. Ameliach N.


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