Efemérides de una ínsula barataria de una intendencia venezolana cualquiera

(ENSARTAOS.COM) Aquel día no había trabajo. Nunca había allí, digamos, trabajo, pero digamos aquel mucho menos. Subieron a las oficinas sanduches y cajas de cerveza, un pequeño tocadiscos y varias botellas de ron, y para los más finos whisky caro. Afuera, a pocos pasos, el pueblo escuchaba canciones de Alí Primera. Alguien charrasqueaba un cuatro, y otro tosía desesperadamente en un baño. Se escuchaban voces destempladas en una sala contigua a la oficina principal de la Intendencia, y en los pasillos un atronador televisor alteraba los nervios. Varios coleados con boinas y banderas rojas lograron saltarse los controles, se echaron en unos sillones a esperar no sabe qué. Alguien llegó con varios cubos de hielo y se presentó el camarero que se había solicitado prestado a la Marisquería El Romerijo.

ACTO PRIMERO

INTENDENTE: - Entre tantas noticias malas hay solo una buena, señores: la plata que ordenaron hace un mes, parece que sí acabará por llegar este próximo viernes. Todavía esto está que arde, y hay un peo de críticas por los desastres en Educación y Salud, los eternos… allá afuera, pero menos mal que tenemos Comandante para rato; seguiremos en el poder así hasta que el Comandante y Dios lo quieran. Allá los amargados que nos quieren sacar, esos amargados y resentidos que perdieron el autobús. Ellos que tiene mala suerte. Tengo informaciones que me dicen que aquí hay que morir callado, y hacerse el pendejo, y que hablen los que quieren coger el barranco. Yo, la verdad es que no tengo vela en este entierro. A mí me llamaron, y estoy aquí prácticamente haciendo un favor, porque estoy harto de tener que salir a dar la cara ante esas muérganas comunidades que nada agradecen y que todo lo quieren resuelto a los coñazos; yo nunca he sido eso que llama socialista, y es que en este huracán todos nos hemos metido sin ser los llamados… pásame algo de lo que está en esa bandeja…

JEFA DE PRENSA: Nosotros sólo somos empleados, y tengo entendido que hay una ley de carrera administrativa. Ojalá esto se resuelva por algún referendo... Yo sólo soy una profesional, y los profesionales no tenemos partidos. Todos aquí estamos por nuestros títulos. Sí, pónmele un poco más de hielo: así está bien. Esto está insoportable, chico, esto no es ni gobierno ni estado, ni nada, tú nunca tienes recurso... Yo ya eso se lo he comunicado a muchos amigos que antes me acompañaban y que supieron escoger otro camino con la empresa privada; que me han comprendido, incluso me han pedido que jamás me atreva a renunciar; que una es importante posición la que ocupo y que eso también hace falta.

(Dos empleados pasan el televisor a la sala a la oficina y le suben el volumen. Colocan el canal Globovisión. Están pasando una concentración en algún lugar del Este de Caracas, plagada de banderas, y simultáneamente enfocan a una marcha que va por la avenida Francisco Fajardo). Repentinamente aparece una cadena oficial, y el Presidente de la República que se dirige a la Nación, y el Secretario General de Gobierno se arrecha y le tira al televisor su boina y un vaso plástico.

INTENDENTE: ¿Y vamos a seguir en esta guerra? Por favor Comandante no siga poniendo las cosas peores de como están. Pero bueno, usted no puede estarse quieto un día sin abrir la boca. No ve que se estás echando cuchillo cada vez que sale hablando. Que se hunde y que el mundo mira las barbaridades que dice, y que por su culpa aquí nos vamos a hundir todos. Por favor, al menos tenga prudencia hasta que nos llegue el presupuesto. Sólo, por el amor a Dios, espérese un mes. Qué vaina tan seria. Y uno que creía que iba a tener un cargo como lo tuvieron los otros, sin tantos sobresaltos. ¿Será que nos iremos todos por el mismo barranco? A mí me le pones soda…

JEFA DE PRENSA: Todos no. Mucho cuidado. No mezcles ni enredes las cosas. Si él se quiere matar que lo haga solito. Ahora, no me metas en ese montón de talibanes, llenos odio y de furia plebeya y baja. Apaga ese televisor, chico. Apágalo que estamos en otra cosa. Tú no sabes el daño que me hace cada vez que veo a jarana sin salida, insultando y desafiando a todo el mundo. Mira, yo no salgo del asombro diario de ver que a ese señor todavía gobernando a este país, con tanta gente inteligente que tenemos. Cómo es posible que ese señor maltrate a todos esos científicos de IVIC, a los académicos, a tanta gente preparada, a la iglesia. Pásame un poco de salsa, sí ponle queso, y un pinchito y bueno, también una guinda, por favor. Gracias.

ACTO SEGUNDO

Aparecen Tin Marín de dos pirihuela, cuca la macara del gran títire, que jué...

(Continuará...)


jsantroz@gmail.com



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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

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