Si uno es chavista lo pueden hasta matar en las colas… Se cuenta y no se cree…

¡De pánico!: Querido Presidente, póngale un precio al litro de gasolina antes de que cueste ríos de sangre!...

 

  1. Dicen que la gasolina de Venezuela es la más barata del mundo. No se paga, y resulta, que cuando se consigue casi uno deja la vida en el intento. Mejor sería venderla bien cara que tener que conseguirla a costa de perder la vida. Ojala nuestro gobierno tome con urgencia algunas medidas y le ponga un precio a este formidable DESBARAJUSTE …: cada litro de GASOLINA puede tasarse en tres o cinco días con sus tétricas noches en una cola, puede tasarse en un infarto, puede tasarse en cientos de horas sin trabajar ni producir nada,… en un ACV, una embolia, en un cáncer a crédito, en un… asesinato, por lo que resulta entonces mucho más barato pagarle a un bachaquero o a un dueño de estación de servicio (que lo hacen muchos) cada litro en cuatro o cinco dólares. Hay quienes a la final han logrado cambiar un litro de gasolina por cinco litros de su sangre, Increíble…
  2. En la estación de servicio Buganvilla en Mérida se robaron varios miles de litros de gasolina y para sancionar a la estación acabaron creado un problema a los que allí acudían para poner gasolina…, ¡EN LUGAR DE EXPROPIARLA! …
  3. Nadie puede tener la menor idea, en otras ciudades, de las atrocidades que en este renglón se están cometiendo en Mérida: La gasolina vale oro en el occidente del país y mueve una poderosa red financiera con millones de dólares. Hoy, por estos lados, la gasolina mueve más billete que la droga, y fluyen los Al-Capone, con sus armas, manejando el negocio más vil…: los dueños de la gasolinera están haciendo su agosto, su septiembre, su octubre, su diciembre...
  4. El gobierno de Venezuela produce y busca gasolina para que entonces vengan y se lucren horriblemente toda una colmena de estafadores: dueños de estaciones de gasolina, bachaqueros colombianos y paramilitares, algunos inescrupulosos funcionarios públicos y ciertos militares sin conciencia bolivariana.
  5. A la gente, le ha dado por comprar bidones. Es raro el vivaracho y sinvergüenza que no guarda docenas de litros de gasolina en su casa (con el gravísimo peligro que implica), y la gente lleva y trae estos bidones, muerta de la risa como un mueble o un bien cualquiera. Yo lo he visto en los edificios de mi urbanización, en las propias colas para poner gasolina, y se negocia en dólares.
  6. La genialidad más insólita en Mérida fue la de crear en una estación de servicio (en Los Próceres) para que ella únicamente atienda a funcionarios públicos y casos médicos especiales. No niego que resuelvan casos especiales pero es a la vez la estación que concentra los carros más lujosos de la ciudad ¿Por qué?
  7. Me he puesto a pensar, en medio de tantos acosos y peligros que a diario vivimos tantos chavistas, que el 95 por ciento del poder en Venezuela lo tienen los opositores en todos los terrenos. Lo de la gasolina está poniendo a arder la ciudad: Nosotros los bolivarianos nos vemos obligados a vivir como PENDEJOS, sobrellevando amenazas de todo tipo y poniendo las mejillas cada vez que nos agredan y nos insulten los dementes de la derecha, para que, además, cuando les llegue a tocar un pelo salgan a chillar diciendo que somos terroristas y asesinos.
  8. Se está haciendo muy normal en Mérida que los opositores controlen y se impongan en las colas para poner gasolina. Ser un chavista reconocido en estas kilométricas colas de varios días, pernoctando en calles y avenidas con noches tétricas en medio de largos apagones, resulta un ejercicio y un desafío altamente pavoroso.
  9. Cada vez que tengo que hacer cola para poner gasolina en Mérida asumo riesgos, soy agredido por dementes de la derecha en un territorio plagado de sicarios colombianos, guarimberos, paramilitares y desaforados bachaqueros, ahora sobre todo cuando el negocio de la venta de gasolina abulta las agallas de multitud de mafiosos. Algunas de estas agresiones las he relatado en otros artículos.
  10. Los famosos V.I.P. que pagan en dólares la gasolina y por lo tanto tienen preferencia en las estaciones de servicio entran muertos de la risa, ponen y llevan en bidones a sus casas, ante la faz de mucha gente que los debería controlar.
  11. OJO: la escasez de gasolina en Mérida es terrible: ¡NO HAY GASOLINA, REALMENTE! Y es tan grave, que desde el año pasado no se consigue este combustible en pueblos y ciudades como Tovar o Santa Cruz, Bailadores, en los Pueblos del Sur: Canaguá, Chacantá, Mucuchachí y Mucutuy… entonces, casi todos los agricultores de estas zonas se vienen a tratar de echar en Mérida, durmiendo en sus camiones (a veces con sus esposas e hijos), en jeeps o camionetas, haciendo sus necesidades donde pueden y comiendo lo que se consigue, en colas dantescas y kilométricas.
  12. En este horrible negocio que se ha convertido conseguir gasolina en Mérida, hay quienes han creado en las colas sus propios sistemas extractivos de combustible. En ciertas urbanizaciones grupos de familia acaparan y controlan las colas manteniendo permanentemente sus vehículos en las colas (ya ni los meten en sus estacionamientos sino que los dejan siempre en alguna cola), de modo que el ciudadano en general se ve durante semanas o meses impedido de conseguir combustible para sus vehículos.
  13. Y téngase en cuenta, que producto del bloqueo, de las sanciones y guerras eléctricas y económica, la vida aquí en los Andes se ha convertido en UNA PERMANENTE COLA PARA TODO: para buscar el efectivo, para comprar la comida, para hacerse con alguna medicina, para pasar las tarjetas en los puntos, para coger un transporte, …
  14. La mezcla de los problemas intensifica el tétrico cuadro de la vida en esta región, porque cuando usted está haciendo la cola para echar gasolina y se produce un apagón, entonces tendrá que esperar varias horas más hasta que repongan el servicio eléctrico porque hay estaciones de servicio que no cuentan con planta eléctrica.
  15. Esta realidad debe tenerse en cuenta para los que producen, para los que tienen un conuquito, para los que siembran y cosechan sus producticos. A esto hay que meterle el pecho, sin dejar de reconocer que estamos en guerra y el cuadro es de combate por doquier.
  16. Todo esto debe prepararnos para presentar un estado general de emergencia, porque aunque parezca mentira los que tienen tremendas naves andan quemando gasolina como grandes señorones por la ciudad, y a veces (tal como ha corrido por las redes una denuncia en la ciudad de El Vigía), no se le permite echarle gasolina ni a los carros de bomberos ni a las ambulancias. De locura la cosa, camaradas… Ojo avizor, si nos siguen clavando bien feo, por PENDEJOS!!!


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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

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