El socialismo de los clap es el capitalismo de los más vivos

Si asumiéramos las recomendaciones de Luis Britto García deberíamos estar en pie de guerra ¿Quién le pone el cascabel al gato? Diosdado no ha podido y no puede; solo pide, ¡solicita! que saboteemos los productos de Polar; ¡a Lorenzo Mendoza ni con el pétalo de una rosa! Maduro no puede y Castro Soteldo menos. ¿Quién saca a los empresarios del gobierno y los sustituye por políticos y técnicos revolucionarios socialistas? Para eso habría que estar en pie de lucha, conscientes de las consecuencias que acarrearía volver al camino de Chávez. Ser conscientes de esto es ya estar en alerta máxima. Pero, tal y como lo plantea Diosdado, estos vivotes, estos esquilmadores de nuestros dólares que necesitamos para el hospital de J R de los Ríos, forman parte del modelo socialista estúpido de los clap, por eso solo les queda "llamarles la atención", sabotearles sus productos no comprando… ¡Para que así se vean obligados a venderlos más caros en Colombia o en Aruba!, ¡bueno!... ¡para que sufran! –Diosdado cogito.

¿Para qué son los clap? Para que Lorenzo Mendoza haga exactamente lo que le da la gana con los precios y con la calidad de sus productos. Para que todos los comerciantes llorones hagan lo que quieran, ganen lo que quieran, ¡para eso son los clap!, para no hacer una revolución verdadera…, "A precio socialista" (como si eso existiera en el socialismo)… "precio socialista", solo a este gobierno se le ocurre torcer el socialismo hacia ese grado de estupidez.

Los clap: "Un modelo basado en el poder popular", el único poder popular que no puede, porque Lorenzo Mendoza, y todos los mercachifles e importadores ladrones están bien protegidos por el Estado socialista, por la revolución estúpida. El poder popular de Maduro se reduce a la distribución de proteínas suaves, harinas, aceite y basura mexicana y colombiana. Los pobres no se bañan, no se visten, no tienen derecho a enfermarse; ¡hasta las enfermedades son privilegios de los ricos!, los pobres nos morimos.

Ni siquiera podemos morirnos con dignidad, o morirnos sin llegar a ser una amenaza de salud pública. Imposible morir con los costos de los servicios funerarios. Un gobierno prevenido hubiera instalado un crematorio gratuito en los cuatro puntos cardinales de Caracas, considerando la tasa de mortalidad en estos tiempos de mala alimentación y de enfermedades mal curadas, tratamientos mochos, de infecciones hospitalarias, de violencia y de morgues abarrotadas de muertos que se pudren y no se reclaman… ¿Dónde están los clap de servicios médicos? ¿Dónde están los clap de servicios funerarios, sanitaros, de aseo urbano? ¿Dónde están los clap con el poder cierto de pensar y cambiar la sociedad? El poder popular es otra trampa para que los pobres, o los más pobres no piensen, no salgan del círculo vicioso y destructor de la miseria y vayan a votar llevados de las narices; las mujeres y hombres del mal llamado poder popular no pueden y no les permiten ver más allá de su ignorancia y de saciar el hambre con lentejas y arroz; su "conciencia del deber social" se resume en ser clientes del gobierno de Maduro, es decir, es nula, no existe.

Además de capturar sus mentes con mentiras y atar de manos al chavismo, falsificar el socialismo ha sido el gran daño que hizo y le hace el gobierno a la revolución socialista y a Chávez. Abrirle la puerta principal al capitalismo a nombre de la revolución. El problema principal para los revolucionarios, ahora mismo, es desenmascarar el socialismo estúpido del gobierno, ES MOSTRAR EL ENGAÑO QUE HACE ESTE GOBIERNO ANTE EL PAÍS Y EL MUNDO CON EL SOCIALISMO Y CON Chávez. Debemos gritar bien duro: ¡Esto no es socialismo! La derecha, el imperio saben que no están derrotando un gobierno socialista, pero sí a un posible modelo político y económico socialista; Maduro les dio y les ofrece hoy la oportunidad de acabar con todo. La ruina de Maduro no es la ruina del socialismo, es el fin de Maduro y el reformismo, es el fracaso del coqueteo con el capitalismo que no ha tenido, no tiene, ni tendrá amigos en el socialismo, ni en este país ni en ningún otro. Es el fracaso de un grupo de arribistas sociales, pichones de líderes, la vergüenza de gente sin carácter, sin voluntad revolucionaria, sin verdaderas ambiciones políticas; no es el fracaso de Napoleón, es el fracaso de Luis Napoleón, que fue la falsificación del primero; esta calamidad no es responsabilidad de Chávez ni del socialismo, frustrado por los cuatro vivos irresponsables que nos gobiernan hoy, este desastre es obra de la petulancia, ineptitud, la cobardía de reformistas aduladores de la empresa privada, hipócritas que hace rato le vendieron (literalmente) su alma al diablo.

Es por eso que decimos que el socialismo falso de los Clap es el capitalismo de los más vivos, es la victoria de aprovechadores, mercantilistas, banqueros, especuladores, cobardes de toda ralea. NO NOS DEJEMOS ENGAÑAR MAS POR ESTE GOBIERNO REFORMISTA… Se avecinan aires de fascismo, y el fascismo no tiene sino un solo color… Negro de luto, apuremos una denuncia a este gobierno falsificador antes de que se quite la máscara y muestre su verdadero rostro.



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Marcos Luna


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