Seguros Pirámide, una calamidad

La Superintendencia Nacional de Seguros debe aclarar al país, al pueblo venezolano, si es legal que las compañías de seguros contraten las pólizas en divisas, es decir, en dólares.

Un siniestro que me involucró el pasado 27 de septiembre de 2018, cuando tuve un choque contra una Toyota tipo Hailux 4x4, perteneciente a una empresa de Cumaná que presta servicios en la Faja Petrolífera del Orinoco, me impactó en una curva, bajo condiciones de lluvia severa, presencia de aceite y defectos en la vía, en la carretera que conduce de Pariaguán hacia San Diego de Cabrutica, estado Anzoátegui; concretamente en el tramo Mojacasabe-El Manguito, ha significado una suerte de penurias y desencantos, grandes gastos y frustraciones.

Cuando llamé a Seguros La Previsora, depositaria de mi Póliza de Responsabilidad Civil, la operadora me informó que sólo podía solicitar el servicio de grúa cuando los funcionarios del Instituto Nacional de Tránsito Terrestre, o los funcionarios de la Policía Nacional que realizan estas funciones, hicieran el respectivo informe. Por esta razón no pude acceder a dicho servicio. El informe de tránsito lo recibí diez días después del incidente, previa la matraca de dos funcionarios del INTT de Pariaguán, quienes a manera de "colaboración" me pidieron cinco almuerzos y cinco cenas, más un coleto, antes de realizar el documento respectivo. El abuso es redondo, con rango antimoral, pues no debe privar el interés personal de un funcionario en el cumplimiento de sus funciones.

La experticia de los daños de mi vehículo requirió la presencia del perito del INTT de la ciudad de Anaco, puesto que en El Tigre no existe perito de tránsito. Este señor, llamado Henry Lares, no sólo fue atento y diligente, sino muy profesional en la aplicación de su metodología de trabajo, consistente en tres puntos básicos: el valor de mercado del bien involucrado, el método de depreciación aplicada (Línea Recta) y el cálculo de la mano de obra para la reparación del automóvil. Hecha la respectiva Acta de Avalúo, arrojó el siguiente análisis. 1.- PIEZAS A REEMPLAZAR: parachoques delantero, guardafango delantero izquierdo, sistema Mcpherson lado izquierdo, rin y caucho, ambos air bags, espejo retrovisor lateral izquierdo, vidrio de puerta delantera izquierda, tapa de rin, vidrio delantero. 2.- PIEZAS A REPARAR: chasis (compacto izquierdo), sistema eléctrico, sistema de dirección (rótula y terminal izquierdo), sistema de suspensión (soporte de horquilla, articulación de la dirección, conjunto de muelle y amortiguador, barra estabilizadora, brazo de mano superior izquierdo, brazo de mando inferior), sistema de frenos y chapa interna de puerta delantera izquierda. Para el día 9 de octubre el perito del INTT estimó los gastos en CIENTO OCHENTA MIL CIEN BOLÍVARES SOBERANOS (Bs. S. 180.100,00).

El 24 de octubre me trasladé hasta la sede de Pirámide Seguros ubicada en el Centro Comercial Las Gaviotas, sector Rómulo Gallegos, de la Av. Diego Bautista Urbaneja de Lecherías, estado Anzoátegui, consignando toda la documentación necesaria como "tercer involucrado", por cuanto el vehículo que me impactó, la Toyota Hilux Placas A02DI7G, propiedad del señor Luis Antonio Reyes, conducida el día del siniestro por el ciudadano Pedro Marcano Reyes, está asegurada contra todo riesgo en divisas (DÓLARES) por Pirámide Seguros, según me informa el propietario de la misma.

El funcionario que me atendió en Lecherías fue enfático al decirme que no podía mostrarme la póliza de la Toyota Hilux, y que los gastos previstos en la misma para DAÑOS A COSAS, DAÑOS A PERSONAS (tuve una fuerte quemadura en mi brazo izquierdo y le mostré récipe médico) y EXCESO DE LÍMITE; sólo me cubriría UN BOLÍVAR SOBERANO CON CINCUENTA SEIS CÉNTIMOS (Bs. S. 1,56). Por lo tanto, se limitó a entregarme una copia de la DECLARACIÓN DE SINIESTRO VEHÍCULOS TERRESTRES bajo el Nº 284717, que referencia el Siniestro Nº 5543, y me hizo entender que me fuera de su oficina y no regresara jamás.

Ese mismo funcionario me dio dos opciones. Una, que "demande al seguro, pero nunca el seguro ha perdido una demanda" (¿Qué les parece este round de la pelea?; un nockout técnico); y Dos, que demande al propietario de la camioneta asegurada por ellos. Es decir, Pirámides Seguros se lava las manos como Pilatos, pero sí le cobró la póliza en dólares a su cliente, quien por cierto me refiere que Pirámide Seguros lo está bailando para allá y para acá, para no repararle con piezas nuevas y a tiempo, su Toyota Hilux. Por otra parte, el perito de Pirámides Seguros realizó también una experticia profesional, impecable y seria el 20 de octubre de 2018, determinando los daños en TRESCIENTOS MIL BOLÍVARES SOBERANOS. ¿Cómo se explica, entonces, que Seguro Pirámides me ofrezca menos de dos bolívares soberanos para reparar mi vehículo?

En definitiva, mi llamado es para la Superintendencia Nacional de Seguros, a los fines de que se le aclare al país, si es legal o no, que esas pólizas activas expresadas en bolívares fuertes, devaluados con el bolívar soberano, tienen algún mecanismo compensatorio, de actualización, mediante alguna providencia oficial, que me permita establecer de manera concreta, la exigencia de reparación de daños de mi carro mediante la respectiva demanda. Sin embargo, hasta ahora he promovido el arreglo amistoso, inclusive, aceptando como compensación el 25% del monto del avalúo del perito del seguro.

Otra duda que me queda es, que si es legal que las empresas de seguros aseguren bienes, concretamente vehículos, en dólares. ¿En cuál Gaceta Oficial el Estado ha autorizado esto? Imaginemos al voleo que 5.543 pólizas de vehículos han sido vendidas en dólares, y que cada uno de los terceros involucrados reciban como compensación por daños físicos y materiales, la miserable cantidad de un bolívar soberano. Hay una jugosa ganancia para esta empresa, y los pendejos de siempre, que somos tan venezolanos como los directivos, empleados y accionistas de Pirámide Seguros, nos quedamos más jodidos que nunca.

Me queda el consuelo que nadie de mi familia, ni mis amigos más queridos, contratará jamás a esta empresa miserable de seguros. Son una Pirámide de bosta, para decirlo con algo de decencia.

Suponiendo que todos los seguros están aplicando esta misma normativa de las pólizas chimbas en bolívares fuertes, urge que la Superintendencia Nacional de Seguros se pronuncie al respecto a la brevedad posible, pues los servicios de HCM, por ejemplo, tropiezan actualmente con esta denigrante situación. Y, como siempre, los usuarios llevamos la peor parte.



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José Pérez

Profesor Universitario. Investigador, poeta y narrador. Licenciado en Letras. Doctor en Filología Hispánica. Columnista de opinión y articulista de prensa desde 1983. Autor de los libros Cosmovisión del somari, Pájaro de mar por tiera, Como ojo de pez, En canto de Guanipa, Páginas de abordo, Fombona rugido de tigre, entre otros. Galardonado en 14 certámenes literarios.

 elpoetajotape@gmail.com

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