El “Huevo de la serpiente”, Rafael Ramírez y la engañosa invasión

“Un conjunto de condiciones económicas deplorables, incluso desesperantes, aunado a la acción premeditada de los ideólogos del pensamiento totalitario y nazi-fascista que luego arrasaría Europa, trabajaban en la mente humana, en las contradicciones del individuo, en su desesperanza, para lograr sobre estas vulnerabilidades, la manipulación de conductas primarias del hombre, que se multiplicarían en las masas, sostenido por un pensamiento totalitario, violento, excluyente. En la película, se observa el huevo de la serpiente, donde a trasluz, se ve la criatura que se incuba y crece en su interior, amenazante, aún antes de su surgimiento definitivo. El fascismo es un fenómeno al que se puede observar mientras se gesta, antes de su aparición, solo hay que ver con cuidado”

La interpretación que hace Rafael Ramírez la película está perfecta, hasta su conclusión referida al título de ella, donde pierde el sentido real de la metáfora del “huevo de la serpiente”. El huevo de la serpiente “crece en un nido ajeno”, engaña a la madre de los otros huevos (de la otra sociedad), y al nacer destruye a sus hijos; es de eso de lo que habla el título de la película, es decir del engaño de un ser pícaro y astuto.

Comparar al “huevo de la serpiente”, anidando en nuestra sociedad, con el fascismo de la derecha oligárquica nacional, el cual es explícito, franco, directo, elocuente, pillado in fraganti, financiando y divulgando su propaganda de odio sin disimulo, en este caso se trata de torcer el sentido que tiene la metáfora de Berman. No obstante el ministro se embarcó con él, describiendo con mucha precisión lo que sí está haciendo la serpiente del madurismo dentro de nuestra sociedad: anidando en la psiquis del chavismo un monstruo que nos comerá a todos bajo engaño.

¿Qué pasa? Pasa que el gobierno de Maduro trabaja en tres frentes. El primero es conservarse en el poder frente a los progresos violentos y fascistas de la derecha política tradicional. El otro es, continuar con las negociaciones secretas con esa misma derecha y con la empresa privada, para aplacar la violencia, que lo llevaría a la convocatoria desesperada de la ANC y desde allí continuar negociando garantías constitucionales para los inversionistas capitalistas de la calidad que sea, desde la misma ANC. Y el tercero es el que surge ahora, cuando el gobierno Norteamericano asume directamente el control de la oposición, usando sus propios medios y políticas de persuasión. En este punto hay que hilar fino, y no dejarse llevar por las apariencias. Ramírez dice que “Por otra parte, las sanciones ilegales contra altos funcionarios del Estado Venezolano, incluyendo al Presidente Maduro, tienen el claro objetivo de deslegitimar nuestras instituciones”…

Y eso es cierto, pero dentro de una óptica más amplia tiene el objetivo de apretar más duro para que el gobierno se arrodille y pida clemencia, ceda más respecto a sus intereses económicos y políticos en la región, y hacer que se desgaste en las mismas reglas de su juego, democráticas burguesas y del capitalismo, y se desaparezca solo. Y el punto frágil está en que este aventura madurista, que trata de justificar Rafael Ramírez, está actuando bajo las reglas del capitalismo y en los límites de las leyes burguesas. Está actuando con Dios y con el Diablo, y el imperio lo sabe.

Pero el gobierno también lo sabe, y su mala consciencia lo lleva de la mano hacia el fascismo. Creo que Ramírez también conoce este doble juego del gobierno, pero teme exponerlo franca y directamente. Si así no fuera, entonces no se explica sus reiteradas reflexiones acerca de sus actuaciones, indicando a los líderes caminos y dando recomendaciones veladas… además del título de su último artículo “El huevo de la Serpiente”, el cual parece más bien un “acto fallido”, cargado de tanta significación y fuerza reveladora, pero debilitado de tajo con una conclusión tonta, infantil, “visual”: el huevo de la serpiente es una metáfora con una carga semántica precisa que explica cómo nace el fascismo desde un engaño; no nada más de unas condiciones materiales y psíquicas concretas, nace de un engaño, de una manipulación de gente confundida y estremecida: es lo que hace la Serpiente con el nido y los huevos de inocentes cautivos. No tiene que menifestarse directamente y gastar energías inútiles, sus crías se encargaran de hacerlo más adelante.

Y las crías de la serpiente están creciendo cada vez más dentro del chavismo fatigado, material y psíquicamente, fácilmente manipulado para la persecución de culpables, ahora traidores, a diestra y siniestra.

Maduro hoy habla de la Ley contra el Odio, y luego se burla y se goza de la persecución a Luisa Ortega Díaz. Como si esa señora hubiera perdido todos sus derechos, primero se la condenó, incitando a la venganza del pueblo, hablando como si unos tienen derechos a odiar y otros no. La ex fiscal no ha sido juzgada todavía por ningún tribunal frente a su “legítima” defensa (da vergüenza ese adjetivo tan manido), no hace falta, ya el pueblo la juzgó.

Ministro Ramírez, va a tener que hablar claro alguna vez; mejor pronto que tarde cuando ya nadie crea en sus buenas intenciones.


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Marcos Luna


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