Claro que el mal está instalado en parte del pueblo humilde

Prestadores de servicios, desempleados con derecho legítimo a sobrevivir, emprendedores capitalistas son algunas de las denominaciones que la mediática intenta imponer a quienes compran alimentos subsidiados en cadenas privadas y públicas y los revenden con ganancias que en muchos casos alcanzan hasta el 500% de su precio original.

No es ya sólo al aparato mediático opositor donde oímos esto, de opositores de a pie se oyen argumentaciones acerca de cómo la necesidad ha obligado a mucha gente a recurrir a quienes tiene tiempo de hacer largas colas, para surtirse de productos de consumo masivo. Según dichos argumentos estos nuevos "prestadores de servicios" cumplen un noble papel en una sociedad donde la escasez, impuesta por el gobierno y sus políticas erradas, de productos básicos es el pan nuestro de cada día.

De la acera de la propia izquierda tampoco han faltado los que acusan al gobierno de haber contribuido al surgimiento de estos especímenes, como un mal que tiene su génesis en incompetencias, desviaciones, reformismo, negociaciones con la derecha y pare usted de contar. En estos casos se defiende el derecho legítimo de bachaquear que tiene el pueblo, en el contexto de un país donde la burguesía bachaquera y parasitaria, goza de total y absoluta impunidad.

Lo cierto del caso es que los conocidos vulgarmente como bachaqueros, amenazados por autoridades en algunas regiones con ser uniformados y obligados a cumplir trabajo voluntario, parece que llegaron para quedarse. En la mayoría de los casos estos "prestadores de servicios" están integrados a "redes mafiosas" en las que no faltan autoridades, generalmente militares de bajo rango, que hacen posible que el negocio persista a pesar de los esquemas de vigilancia y control con los que se pretende contrarrestarlo.

Se ha visto como algunas redes de comercialización privadas de productos, han impuesto esquemas de venta de producto a sus trabajadores que contribuyen al fomento del bachaqueo de productos regulados. Caso específico el de la red de comercialización de productos Central Madeirense y el más conocido como lo fue el de FARMATODO. También se han hecho públicas denuncias de casos de trabajadores de redes públicas de comercialización de productos, Bicentenario, Mercal y PDVAL, que ha incurrido en contrabando de productos regulados y desvío a la red de bachaqueros existentes.

Aunque ciertamente el bachaquerismo hoy se encuentra altamente extendido en nuestros días, es una práctica propia de la centenaria cultura rentística petrolera que está más cerca de las lacras que hemos heredado del capitalismo que de la propuesta de Socialismo que Hugo Chávez vino a ofrecer.

Así como está confirmada la tesis de que la burguesía venezolana por su dependencia del rentismo petrolero ha sido históricamente incapaz de contribuir al desarrollo nacional, indudablemente el bachaquerismo que padece el país ha encontrado caldo de cultivo favorable en sectores populares que le hacen el favor a sus enemigos históricos de clases y que sin saberlo ponen en serio peligro muchas conquistas que sólo la Revolución estaría interesada en preservar.



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Juan González


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